Rev. Fac. Agron. (Maracay) 23:149-164. 1997.
El Ergot, rocío meloso o enfermedad azucarada del sorgo (Sorghum bicolor (L.) Moench.) ha sido señalada desde 1917 en diversas regiones de la India, y varios estados de Africa (Bandyopadhyay et al., 1990; 1996). En 1995 fue reportada en Brasil, donde en pocos meses, se ha extendido en millones de hectáreas. Luego es registrada en Argentina, Bolivia, Colombia, Paraguay; y desde 1996, en Australia (Bandyopadhyay, 1996) y Venezuela.
En Venezuela, la enfermedad se presentó en forma violenta y sorpresiva, en plantaciones de sorgo dedicadas a la producción de semilla híbrida F1, en los estados Carabobo (San Joaquín y Guacara), Aragua (Magdaleno, Cagua, Villa de Cura) y Anzoátegui (El Tigre). También se ha observado, aunque con menor incidencia, en siembras extensivas de híbridos comerciales del estado Guárico (Altagracia de Orituco, Chaguaramas y otras localidades). Su primera manifestación, muy llamativa, es la abundante secreción de un exudado meloso, y pegajoso, que se desprende de las flores de las panículas infectadas por el hongo Sphacella sorghi McRae, señalado como el estado anamórfico o imperfecto de especies del género Claviceps (ascomiceto).
El hongo causante de la enfermedad penetra en la flor a través del estigma y estilo e invade al ovario, anulando la formación del grano. El daño es sumamente grave en las siembras destinadas a la producción de semilla híbrida, donde las flores androestériles permanecen viables y susceptibles más tiempo que las hermafroditas, de las siembras comerciales.
En efecto, el polen fecundante procedente de las líneas masculinas, es a veces retardado por falta de sincronización o por condiciones ambientales adversas; permitiendo la penetración del hongo, que va a colonizar al ovario. El óvulo, una vez fertilizado, resiste mayormente a la infección. (Bandyopadhyay et al., 1996). Una comprobación singular de ésto se obtuvo en un pequeño campo experimental para la producción de semilla, donde en las mismas plantas androestériles, la parte de las panojas expuestas a la corriente de aire que trae el polen, tenían muchos granos normales, mientras que el otro lado de la panoja presentaba solamente falsos granos (ovarios infectados) cubiertos por el melado (Mauricio Riccelli, comunicación personal).
En las siembras comerciales, donde las plantas son autógamas, la fecundación es más rápida y, la infección más limitada, presente sólo en algunas flores. En este caso, se ha observado solamente una cierta dificultad en la cosecha mecánica por la presencia del mencionado exudado pegajoso.
La enfermedad es favorecida por lluvias abundantes y prolongadas que mantienen una humedad relativa superior al 90% y una temperatura, especialmente nocturna, no muy elevada, entre 18 - 28°C. En Brasil, el régimen de lluvias durante 1995, año en el cual se manifestó la enfermedad en ese país, fue dos veces más de lo normal (446 mm en 21 días) y en Venezuela, la precipitación en Maracay (Edo. Aragua) durante 1996 fue de 1421.5 mm en contraste con los 1078 mm, valor promedio de los últimos 12 años en la misma localidad. Condiciones como éstas han sido encontradas experimentalmente por varios autores como muy favorables para que ocurran las epifitias de la enfermedad (Bandyopadhyay et al., 1996).
El síntoma y, a la vez, signo de la enfermedad, es el exudado mucilaginoso, azucarado. Este es tan abundante, que sale de los ovarios de las flores infectadas en forma de gotas translúcidas que se deslizan a lo largo de la panícula, para luego caer sobre las hojas de la planta o en el suelo (Figuras 1 y 2). Aparentemente, el patógeno S. sorghi secreta enzimas inhibidoras que impiden la conversión del azúcar de la planta en almidón (Campbell, 1959). Estas gotas, en un principio, incoloras y transparentes, se vuelven opacas o de color marrón y al secarse sobre la panícula, las hojas o en el suelo, forman una costra blanquecina, agrietada y pulverulenta (Figura 3). Por eso, las panojas afectadas se reconocen desde lejos por la capa blanquecina del melado seco, constituida por masas de conidios, que recubren los tejidos florales. Posteriormente, y en presencia de alta humedad, las panículas afectadas adquieren una coloración negruzca, los ovarios deformados se abultan y agrietan siendo parcial o totalmente colonizados por hongos parásitos o saprófitos.


Los síntomas descritos, inducidos por S. sorghi, han sido observados también en los sorgos silvestres (Sorghum halepense (L.) Pers.), S. arundinaceum (Desv.) Stapf, S. verticilliflorum (Steud.) Stapf) y en el gamelote (Panicum maximum Jacq.), gramíneas muy comunes en los campos venezolanos.
En todos los hospederos mencionados se ha observado el exudado mucilaginoso y el estroma que ocupa el ovario; pero en ningún caso se han encontrado los esclerocios, típicamente encorvados como un pequeño cuerno (cornezuelo = ergot en francés), a partir de los cuales se origina la forma perfecta del hongo. Las formas ascógenas que ocurren en otras latitudes, no han sido observadas en Venezuela ni en los otros países del continente americano donde se ha registrado la enfermedad.

El examen microscópico de cortes de ovarios infectados por el patógeno reveló la presencia de estructuras fúngicas cuyas características coinciden con las descritas por varios autores para el hongo S. sorghi (Bandyopadhyay et al., 1990, 1996; Frederickson et al., 1991). Los ovarios infectados son casi totalmente ocupados por una masa estromática no muy compacta, convoluta, formada por células angulares hialinas que en conjunto exhiben un color blanco cremoso y en cuyo interior se originan conidióforos cortos, organizados en empalizadas densas, con células conidiógenas fialídicas en las cuales se producen los conidios (Figuras 4 y 5). Estos son abundantes, rodeados de mucílago, oblongos elipsoidales, ligeramente constrictos en el centro, hialinos, con dos o más gútulas midiendo de 9 - 15 m de largo y 4 - 5 m de ancho.
El exudado azucarado y el estroma sphacelial son colonizados por la especie Cerebella andropogonis Ces. la cual aparentemente impide el desarrollo del esclerocio y por ende la formación del estado sexual. C. andropogonis es fácilmente detectable por sus conidióforos en empalizadas densas, de color pardo negruzco y aspecto afelpado, formando característicos pliegues que recuerdan la superficie de la masa cerebral (Figura 6) de aquí el nombre del hongo (Langdon, 1955; Tarr, 1968).
Muestras de inflorescencias de sorgos cultivados y silvestres, con el exudado azucarado, fueron enviadas al profesor P.G. Mantle (Imperial College, University of London), quien confirmó la presencia de fructificaciones sphaceliales y azúcares típicos del estado asexual de Claviceps africana Freder Mantle & De Milliano, así como la ausencia de esclerocios bien desarrollados (Mantle, 1996). No habiendo esclerocios, la toxicidad de los falsos granos (ovarios infectados) es limitada o nula.
En cuanto a la modalidad de la infección primaria, así como el origen de la enfermedad y su perpetuación, se puede opinar que, a falta de ascosporas, la infección primaria ocurre por los conidios procedentes de hospederos silvestres o plantas de sorgo creciendo a orillas de caminos y carreteras. También de aquellos procedentes del melado desecado sobre panojas o restos de plantas infectadas y granos que quedan en el campo, después de la cosecha. Allí los conidios pueden permanecer viables durante varios meses y ser transportados por el viento. Los insectos también pueden ser vectores del inóculo contenido en el exudado meloso y, si éste es comido por animales, los conidios permanecen viables cuando son expulsados con las heces. Igualmente, el inóculo puede ser diseminado por el hombre y los pájaros (Bandyopadhyay et al., 1996).



La semilla procedente de campos enfermos puede llevar adherido el exudado meloso, contentivo del micelio y conidios del hongo; en ese caso, su germinación es reducida y las plántulas propensas a enfermarse (McLaren, 1993).
Se plantean varias conjeturas para explicar la presencia de la enfermedad en Venezuela:
La primera opción que se piensa para controlar una enfermedad, es la del empleo de cultivares resistentes. En el caso del Ergot del sorgo no se dispone todavía de híbridos o de líneas resistentes. En la mayoría de los países se está trabajando para seleccionar estas líneas, sembrándolas en lugares donde las condiciones ambientales, necesarias para que se produzca la enfermedad, existan naturalmente. También puede probarse el material inoculando las panículas, antes de que sean polinizadas, asperjándolas con una suspensión acuosa del melado. La prueba debe hacerse en ambiente controlado, de humedad y temperatura, asegurando el ambiente húmedo manteniendo la panícula inoculada bajo bolsas plásticas (Futrell y Webster, 1966).
Hasta tanto no se disponga de material resistente, es conveniente pensar en un manejo integrado de la enfermedad, tanto en las siembras para la producción de semilla híbrida, como en las siembras para la producción de granos para el consumo. Tales medidas pueden resumirse así:
1.- Siembras para la producción de semilla híbrida
• Sembrar en época apropiada para que la floración del sorgo ocurra cuando las condiciones ambientales sean menos favorables a la infección, o sea, evitando altas humedades y bajas temperaturas
• Cambiar las áreas de producción a zonas naturalmente secas, con baja humedad relativa
• Sembrar en épocas secas, con riego
• Eliminar todas las plantas potencialmente hospederas, tales como Panicum maximum, los Sorghum silvestres y las plantas de sorgo circunstanciales, no sólo en el campo destinado a la siembra sino también en las áreas vecinas
• En la siembra, cambiar la proporción normal macho : hembra, aumentando el número de líneas masculinas, a fin de aumentar la cantidad de polen y así asegurar una mayor fertilización y menor susceptibilidad. Con el mismo fin, pueden hacerse siembras escalonadas de líneas masculinas
• Lograr una mejor sincronización en la floración macho: hembra, con el debido estudio del ciclo exacto y desarrollo de las líneas
• Asegurarse que las semillas de los parentales sean sanas y procedan de campos sanos. En este sentido es útil un examen fitopatológico antes de introducirlas a la zona o al campo (medida cuarentenaria)
• Reducir los hijos o retoños basales aumentando la población de las líneas femeninas, y, eliminando en lo posible aquellos que aparezcan antes de la floración
• Una medida muy importante es la de proteger las siembras con un fungicida apropiado, aplicado unas tres veces a intervalos de 5 - 6 días, empezando un poco antes de la antesis. La aplicación debe ser lo más uniforme posible, cubriendo toda la panoja.
2.- Siembras comerciales para la producción del grano
En estos campos la incidencia de la enfermedad es mucho menor, por tratarse de plantas autopolinizantes. En ellos pueden utilizarse algunas de las medidas de combate ya expuestas
• Antes de la siembra eliminar en el campo y áreas limítrofes, todas las plantas, posibles hospederas del patógeno
• Sembrar en épocas apropiadas, para que la floración no ocurra en periodo de alta humedad
• En lo posible, eliminar los restos de vegetación, panojas y granos de siembras anteriores de sorgo, especialmente si fueron infectadas.
• Asegurarse que la semilla que se va a utilizar sea sana, procedente de áreas libres del patógeno y tratada con un fungicida apropiado.
• El uso de fungicidas preventivos en los campos de producción de granos, no es recomendable, debido al alto costo del tratamiento, necesitándose un estudio acerca del umbral económico particular.
En cuanto a los fungicidas a utilizar, de acuerdo a investigaciones realizadas en Brasil en 1995 y 1996 (Odvody, 1996), los del grupo "Triazole", dieron resultados satisfactorios; entre ellos, los productos comerciales Tilt (Ciba - Geigy), Folicur y Baytan (Bayer), todos a la concentración media de 0.50 - 1 litro/ha. Baytan fue el más efectivo, pero tóxico a la concentración indicada, aconsejándose concentraciones menores, de 0.25 - 0.50 litros/ha o usándolo en las semillas. El tratamiento a la semilla tiene la finalidad de erradicar los conidios contenidos en el melado desecado sobre los granos. En Brasil, los productos comerciales más utilizados en la semilla son Captan y Thiram. En países africanos están usando con éxito otros fungicidas más comunes (Benlate, Dithane, Zineb y otros).
El Ergot o rocío meloso del sorgo es una enfermedad de alto poder de diseminación por medio del viento, animales y semilla, alcanzando grandes distancias. Se perpetúa en restos de cosecha, semilla y plantas hospederas diversas.
Las medidas de control señaladas deben ser estudiadas y probadas para cada circunstancia, ya que algunas son de difícil realización, como la que se refiere a la eliminación de las áreas donde se ha presentado la enfermedad. Los últimos datos (marzo, 1997) indican que la enfermedad está en todas las áreas productoras de semilla, por lo cual se debería actuar con cautela al elegir los campos individuales más sanos.
Se espera que como en todas las enfermedades, haya una evolución y se encuentren vías para poder convivir con ella. Enfermedades como la punta loca y enanismo rayado del maíz, la bacteriosis del ajonjolí y la hoja blanca del arroz, son ejemplos de esa evolución y adaptación.