Rev. Fac. Agron. (Maracay) 23:31-45. 1997.
En México se disponen de 120 mil hectáreas con mango, de las cuales 16 mil se localizan en Sinaloa, que sobresale por ser uno de los principales productores de mango y ocupar el segundo lugar como exportador de mango en nuestro país.
El estado de Sinaloa se ubica geográficamente sobre el Trópico de Cáncer que en el limite al norte de la región tropical y como tal al igual que otras zonas productoras del mundo que se encuentran en la misma latitud, son los últimos en cosechar el mango. Sin embargo, uno de los principales problemas prioritarios es el corto período de cosecha que es de junio a septiembre y dicho período coincide hasta julio con Colima, Jalisco, Nayarit y Florida (USA), cuya producción de mango concurre prácticamente a los mismos mercados internos y externos, en consecuencia el precio disminuye considerablemente, al grado que la mayoría de las empacadoras de mango no ejercen en al menos ocho días alrededor del 4 de julio.
En tanto, es necesario buscar una alternativa que ayude a retrasar la diferenciación reproductiva y mantener al mango en letargo (Amen, 1968) por un período estratégico, a través de la quiescencia que está condicionada por factores externos como la temperatura alta, (Samish, 1954; Dennis y Edgerton, 1961) nitrógeno y profundidad del suelo (Galán, 1993); y el reposo que esta controlado por factores internos como los reguladores del crecimiento (Samish, 1954; Dennis y Edgerton, 1961). La inducción al reposo conlleva niveles elevados de ácido abscísico (ABA) y bajos niveles de giberelinas (AG); no obstante al terminar el reposo, ocurre lo inverso (Wareign, 1969) y aumenta la actividad de las citocininas (Domanski y Koslowski, 1967). Por lo tanto, el ABA es quizá uno de los inhibidores más potentes fisiológicamente activos en las semillas y yemas en reposo. La estimulación del crecimiento de los brotes vegetativos retrasa por lo común la iniciación floral (Weaver, 1984).
Pocas son las experiencias en retrasar la floración en frutales. Donoho y Walker (1957) encontraron que al asperjar AG3 en concentraciones de 50 a 4000 ppm a árboles de durazno en un vivero, produjeron yemas y pequeñas hojas verdes, cuyos brotes posteriormente crecieron con rapidez y la longitud aumentó a concentraciones mayores de AG3; y los árboles que recibieron concentraciones menores a 100 ppm de AG3 permanecieron en letargo. En Florida, en naranja cv. Temple se asperjaron 500 ppm de SADH en diciembre o dos veces (en diciembre y enero) en la misma concentración, inhibiéndose considerablemente el crecimiento invernal de las yemas (Cooper et al., 1969). En toronjas cv. Red Blush en un invernadero, se realizaron de 1 a 5 aspersiones de 100 a 1000 ppm de ABA o de 500 a 3000 ppm de CCC (Cycocel); encontrándose que ambos compuestos retrasaron el crecimiento de yemas, resultando más eficaz el ABA (Young y Cooper, 1969).
Por lo tanto, el objetivo del presente trabajo fue evaluar el efecto del ácido giberélico, nitrógeno y riego sobre la prolongación del letargo en las yemas de mango, para retrasar la diferenciación reproductividad y en consecuencia la cosecha.
El estudio se realizó en una plantación comercial de mango 'Kent' de 15 años de edad, localizada en Walamo, Mazatlán; otra de 'Kent' de 4 años de edad, en Isla del Bosque, Escuinapa; y dos más de 'Manila' y 'Keitt' de 4 a 6 años respectivamente, localizadas en El Peñon, Escuinapa. La ubicación geográfica de Walamo es alrededor de 4 msnm, 230 12' longitud norte y 1060 25' longitud oeste; de Isla del Bosque es alrededor de 3 msnm y El Peñon de 14 msnm, 220 50' longitud norte 1050 47' longitud oeste.
El clima en Walamo, Isla del Bosque y El Peñon, es cálido-subhúmedo y de acuerdo con las modificaciones al sistema de clasificación climática de Koppem (García, 1973), es Awo (W), con lluvias en el verano y precipitación total anual de 800 mm en Walamo y alrededor de 920 mm en Isla del Bosque y El Peñon. La temperatura media anual es de 24.1°C en Walamo y 24.7°C en Isla del Bosque y El Peñon respectivamente. La vegetación dominante es selva baja caducifolia en las tres localidades.
En Walamo, el suelo proviene de depósitos aluviales, profundo, permeable y situado en una fisiografía plana con pendiente de 1 a 2%; y de acuerdo con la clasificación de suelos de FAO-UNESCO (Dudal, 1968), es Fluvisol éutrico. En Isla del Bosque, el suelo es derivado de materiales no consolidados, medianamente profundo, muy permeable, con fisiografía plana con pendiente de 1 a 2%; y de acuerdo con FAO-UNESCO, es Regosol éutrico. En El peñón, el suelo es arcilloso, de color oscuro en la capa superficial y no presenta un horizonte cálsico o gípsico en los primeros 100 cms de la superficie, algo profundo y permeable con fisiografía plana y también con pendiente de 1 a 2%; y según FAO-UNESCO, se clasifica como Faeozem háplico.
Las condiciones climáticas descritas son apropiadas para el crecimiento, desarrollo y producción de mango, debido a que la temperatura (24.1 a 24.70C) está entre la óptima que es de 23.7 a 26.60C (Singh, 1960); así como la precipitación pluvial (800 a 020 mm) está muy cerca de los 1000 mm requeridos en condiciones de temporal (Ochse et al., 1985). En tanto, las características morfológicas, permeabilidad y pendiente, son favorables para el habitat requerido por el mango.
Se consideraron grupos de tres árboles por variedad y tratamiento, distribuidos en bloques al azar. El tratamiento consistió en aplicar al suelo mensualmente 200 gramos de nitrógeno en forma de urea (46% de N) por árbol y asperjar al follaje 60 ppm de ácido giberélicos como Activol o Aciggib (con base a peso contiene 10% de ácido giberélico y 90% de diluyentes y acondicionadores). El Kent de Walamo se trató de septiembre de 1991 a abril de 1992, en tanto recibió de 1 a 7 tratamientos; mientras que las otras tres plantaciones de Kent en Isla del Bosque, Manila y Keitt en El Peñon se trataron de diciembre de 1991 a abril de 1992 y como tal recibió de 1 a 4 tratamientos con N y AG. Todas las plantaciones, durante la temporada normal de lluvias (de julio a principios de octubre) dispusieron de suficiente humedad en el suelo; sin embargo, dicho período se prolongó hasta febrero de 1992 (debido a que excepcionalmente se presentaron varios ciclones de octubre a febrero, cuando normalmente la temporada de ciclones es en octubre); excepto en la plantación de Kent de Walamo que continuó con suficiente humedad de marzo a junio (en la fase de fructificación), debido a que en dicho período se realizaron cuatro riegos de inundación.
La evaluación en los tres cultivares, consistió en cuantificar los frutos cuando manifestaron la madurez fisiológica o comercial, en cada uno de los árboles considerados en el estudio. Los datos se sometieron a un análisis de varianza y separación de medias de los tratameintos en cada uno de los cultivares, a través de la prueba de la diferencia mínima significativa común (DMS) con 5% de probabilidad.
Los resultados se presentarán y discutirán con base a los frutos cuantificados en cada uno de los cultivares y localidades consideradas.
En los Cuadros 1 y 2 se presentan las cantidades medias de frutos por árbol de mango 'Kent', 'Manila' y 'Keitt', producidos por efecto de una a siete aplicaciones mensuales de 200 gramos de nitrógeno por árbol y 60 ppm de ácido giberélico; esperando que con ello se presentará letargo y retrasará la diferenciación reproductiva en las variedades de mango indicadas y ubicadas en Walamo, Mazatlán e, Isla del Bosque y El Peñon, Escuinapa. Al someter los resultados obtenidos a través de los tratamiento descritos, al análisis de varianza para determinar la desviación de los datos respecto a su media y aplicar la prueba de selección de tratamientos o técnicas de comparaciones múltiples DMS al 5% de probabilidad, se determinó que existe diferencia significativa entre la cantidad de tratamientos mensuales con nitrógeno y ácido giberélico, a los que se sometieron los grupos de árboles de mango 'Kent', 'Manila' y 'Keitt'. El coeficiente de variación o dispersión relativa del conjunto de datos en los cultivares estudiados fue de 58 a 270 %.
Cultivar Kent-Walamo, Mazantlán
En el Cuadro 1 se presentan las cantidades medias de frutos por árbol, obtenidos a través de 1 a 7 aplicaciones mensuales de 200 gramos de N por árbol y 60 ppm de ácido giberélico (AG), que comprendieron de septiembre de 1991 a abril de 1992; cuantificándose dichos frutos en julio de 1992, que fue cuando manifestaron la madurez fisiológica. Se observa que el valor de la prueba estadística es altamente significativa entre los tratamientos estudiados, es decir se corre el riesgo de equivocarse una vez en 100 y como tal, en este caso la hipótesis de nulidad (Ho) se rechaza y se acepta la hipótesis alternativa (Ha). El coeficiente de variación fue de 58%, debido a la considerable variación de datos o frutos entre los árboles-repetición del mismo tratamiento, lo cual indica que es necesario aumentar las repeticiones o árboles por tratamiento para disminuir tal dispersión experimental. Es importante señalar que no se consideró un mayor número de repeticiones, debido a que el ácido giberélico tiene un precio alto y era necesario experimentarlo con el menor número de repeticiones posibles y posteriormente con base en los resultados, se considerarían más repeticiones por tratamiento.
|
Mango 'Kent' - Walamo, Mazatlán |
Mango 'Kent' - El Peñón, Escuinapa |
||||||||||
|
N - 1 (g árbol) |
Ac. Gib. (ppm) |
Trat. Mens. |
Período |
Frutos por árbol |
N - 1 (g árbol) |
Ac. Gib. (ppm) |
Trat. Mens. |
Período |
Frutos por árbol |
||
|
200 |
60 |
1 |
Sep. |
60 |
b |
200 |
60 |
1 |
Dic. |
22 |
b |
|
200 |
60 |
2 |
Sep a Oct. |
29 |
b |
200 |
60 |
2 |
Dic. a Ene. |
0 |
b |
|
200 |
60 |
3 |
Sep.a Nov. |
10 |
b |
200 |
60 |
3 |
Dic. a Feb. |
1 |
b |
|
200 |
60 |
4 |
Sep.a Dic. |
25 |
b |
200 |
60 |
3 |
Dic. a Mar |
0 |
b |
|
200 |
60 |
5 |
Sep a Ene. |
39 |
b |
200 |
60 |
4 |
Ene. a Abr. |
19 |
b |
|
200 |
60 |
6 |
Sep a Feb. |
58 |
b |
200 |
60 |
4 |
Feb. a Abr |
26 |
b |
|
200 |
60 |
7 |
Sep a Mar. |
20 |
b |
Testigo absoluto |
3 |
259 |
a |
||
|
200 |
60 |
4 |
Dic.a Mar. |
4 |
b |
||||||
|
200 |
60 |
4 |
Ene. a Abr. |
23 |
b |
||||||
|
Testigo absoluto - - |
- |
327 |
a |
||||||||
|
Media |
60 |
Media |
47 |
||||||||
|
C.V. (%) |
58 |
C.V. (%) |
|
66 |
|||||||
|
Prob. de F |
0.000 |
Prob. de F |
|
0.000 |
|||||||
|
DMS 5% |
59 |
DMS 5% |
55 |
||||||||
Cifras con la misma letra en cada columna, son estadísticamente iguales.
Los frutos por árbol en los diferentes tratamientos variaron de 4 a 327, manifestándose la mayor cantidad de frutos en los árboles testigo absoluto, haciéndolos superiores y diferentes estadísticamente a los árboles que recibieron de 1 a 7 aplicaciones mensuales de N y AG en presencia de suficiente humedad en el suelo hasta octubre de 1992, fecha en que se terminó el trabajo por lo tanto, el testigo absoluto produjo 267 u 81.7% más de frutos respecto al tratamiento más cercano que registro 60 frutos por árbol, el cual recibió solamente una aplicación de N y AG en septiembre, es decir, a 5 meses de que se presentara la floración normal, que es en febrero. Además se observa que los árboles que recibieron 4 aplicaciones mensuales de N y AG en el período de diciembre de 1991 a marzo de 1992, son los que registraron la menor cantidad de frutos y en este caso fueron 4, es decir 323 ó 98 % menos de frutos que el testigo absoluto; tal período de aplicaciones, comprendió incluso hasta un mes después de la floración normal.
En los datos que se presentan en el Cuadro 1, sobresale que definitivamente se manifestó un efecto altamente significativo de las aplicaciones de nitrógeno y ácido gibérelico en presencia de suficiente humedad en el suelo sobre el retraso de la diferenciación reproductiva, incluso se podría decir que se inhibió dicho fenómeno biológico al no manifestarse en febrero; que es cuando se presenta la floración normal. El efecto del N, AG y humedad suficiente en los 14 meses del estudio, fue a tal grado que los árboles que recibieron desde una hasta siete aplicaciones, fueron estadísticamente iguales en producción de frutos. La falta de diferenciación reproductiva se debió en mucho al efecto del ácido giberélico, cuya aspersión foliar promovió el crecimiento vegetativo y el aumento en vigor, acompañado de un número reducido de yemas florales y producción de yemas más pequeñas (Edgerton, 1966). En Israel, Monselise y Halevy (1964) asperjaron giberelina en concentración de 200 ppm, a intervalos de dos semanas, donde cada tratamiento fue de 3,4,5 ó 6 aspersiones desde noviembre hasta fines de enero, inhibiendo la inducción floral en los naranjos de la variedad Shamouti; tres aspersiones dieron por resultado cierto retraso de la floración en la primavera siguiente y si se efectuaban más de tres aspersiones, el efecto de la giberélina persistía por más tiempo.
Lo anteriormente expuesto es la posible explicación de los resultados que se presentan en el Cuadro 1, en los cuales aparentemente el ácido giberélico fue en mayor grado el responsable de la inhibición de la floración en ese ciclo productivo; sin disminuir el efecto del nitrógeno, profundidad del suelo (Galan, 1993) y de la suficiente humedad en el suelo (Dennis y Edgerton, 1961) que condicionaron en cierta forma a la quiescencia, ya que dichos factores cuando se aplican o se presentan en exceso favorecen el crecimiento vegetativo y retrasan o inhiben la diferenciación reproductiva.
Cultivar Keitt- El Peñon, Escuinapa
En el Cuadro 1 se presentan las cantidades medias de frutos por árbol, obtenidos mediante 1 a 4 aplicaciones mensuales de 200 g de nitrógeno por árbol y 60 ppm de ácido giberélico (AG), que comprendieron de diciembre de 1991 a abril de 1992; cuantificándose dichos frutos en agosto de 1992, que fue cuando manifestaron la madurez fisiológica. Se observa que el valor de la prueba estadística es altamente significativa entre los tratamientos estudiados. El coeficiente de variación fue de 66% debido a la considerable variación de datos o frutos entre los tres árboles o repeticiones en cada tratamiento; considerándose que es necesario aumentar las repeticiones por tratamiento para abatir tal dispersión experimental.
Los frutos por árbol en los diferentes tratamientos oscilaron de 0 a 259, registrándose la mayor cantidad de frutos en los árboles testigo absoluto, haciéndolos estadísticamente superiores y diferentes a los árboles que recibieron de 1 a 4 aplicaciones mensuales de N y AG en presencia de buena humedad en el suelo desde que se inició el estudio en diciembre de 1991 a febrero de 1992 y julio a octubre de 1992, por lo tanto se tuvieron cuatro meses sin la humedad requerida en el suelo. El testigo absoluto produjo 259 u 89.9% más de frutos respecto al tratamiento más cercano que registro 26 frutos por árbol, el cual recibió aplicaciones de N y AG de febrero a abril, es decir durante la floración normal y dos meses después que se presentó dicha floración, que es en febrero; mientras que los árboles que no produjeron frutos, son los que recibieron aplicaciones de N y AG en diciembre de 1991 y enero de 1992, así como los árboles que se trataron de diciembre 1991 a marzo de 1992, dicho tratamiento fue hasta un mes antes y después de la floración normal.
En los datos que se muestran en el Cuadro 1 resalta que también se manifestó un efecto altamente significativo de las aplicaciones de nitrógeno y ácido gibérelico en presencia de suficiente humedad en el suelo en el período indicado, sobre el retraso e incluso inhibición de la diferenciación reproductiva, al no manifestarse normalmente o en mayor grado la floración en febrero de 1992. El efecto del N, AG y suficiente humedad en 7 meses y 4 meses de sequía, fue de tal magnitud que los árboles que recibieron de 1 hasta 4 aplicaciones, fueron estadísticamente iguales en producción de frutos. La explicación de tal fenómeno biológico se podría atribuir a lo señalado por Dennis y Edgerton (1961), Edgerton (1966) y Galan (1993), así como a lo que encontraron Moselise y Halevy (1964) al experimentar el efecto de las giberelinas en los naranjos var. Shamouti en Israel; lo cual fue expuesto anteriormente.
Cultivar Kent - Isla del Bosque, Escuinapa
En el Cuadro 2 se presentan las cantidades medias de frutos por árbol, obtenidos a través de una a cuatro aplicaciones mensuales de 200 gramos de nitrógeno por árbol y 60 ppm de ácido giberélico (AG), que comprendieron de diciembre de 1991 a abril de 1992; cuantificándose dichos frutos en julio de 1992, que fue cuando manifestaron la madurez fisiológica o comercial. Observándose que el valor de la prueba estadística es significativa entre los tratamientos estudiados. El coeficiente de variación fue de 204%; siendo no común este tipo de valores en la experimentación, aunque en ciertos casos depende del tipo de variable y especialmente de la falta de homogeneidad en los valores de las repeticiones del tratamiento como sucedió al realizar dos aplicaciones mensuales de N y AG en el período de diciembre de 1991 a enero de 1992, en que una repetición o árbol con dicho tratamiento produjo 25 frutos y los otros dos arboles no produjeron frutos, lo cual es suficiente para que se manifieste un coeficiente de variación muy alto y como tal es muy necesario aumentar las repeticiones por tratamiento, más aún tratándose de árboles frutales.
Los frutos por árbol en los diferentes tratamientos fueron de 0 a 13, registrándose la mayor cantidad de frutos en los árboles testigo absoluto, haciéndolo estadísticamente superior y diferente solamente al tratamiento que recibió cuatro aplicaciones mensuales de N y AG en presencia de buena humedad en el suelo desde que inicio el estudio en diciembre de 1991 a febrero de 1992 y de julio a octubre de 1992, no así de marzo a junio de 1992 en que no hubo suficiente humedad en el suelo. El testigo absoluto produjo 5 ó 61.5% más de frutos respecto al tratamiento más cercano que registró 8 frutos por árbol, el cual recibió aplicaciones de N y AG en diciembre de 1991 y enero de 1992, es decir hasta un mes antes de la floración normal, que es en febrero; mientras que los árboles que prácticamente no produjeron frutos (de 0 a 3 frutos por árbol), son los que recibieron aplicaciones de N y AG en diciembre, diciembre a febrero, diciembre a marzo, enero a abril, marzo a abril, o bien solamente en abril, es decir dos meses antes y después, y durante la floración normal.
En los datos que se presentan en el Cuadro 2, destaca que una vez más se manifestó un efecto significativo de las aplicaciones de nitrógeno y ácido giberélico en presencia de buena humedad en el suelo en el período indicado, sobre el retraso e incluso inhibición de la floración, al no manifestarse en mayor grado la floración normal en febrero de 1992. El efecto del N, AG y suficiente humedad en siete meses y cuatro meses de sequía, no fue en la misma magnitud que en los dos cultivares anteriores, ya que en este caso el testigo absoluto fue estadísticamente igual a 7 de los 8 tratamientos con N y AG; sin embargo, los datos manifiestan una tendencia bien definida del efecto del N y AG. Tanto en el cultivar anterior como en éste, la aplicación de N y AG se inició en diciembre, a menos de dos meses de la floración normal (que se presentó en febrero) y que termina absolutamente el reposo, se podría tener un aumento natural de giberelinas en la planta ( Weaver, 1984); si además se asperja AG y aplica N al suelo en presencia de suficiente humedad en el suelo en presencia de suficiente humedad en el suelo y las temperaturas medias mínimas en diciembre y enero en la región donde se efectuó el estudio, son alrededor de 150C, tal enfriamiento pudo haber estimulado un incremento en los niveles de giberelinas en los árboles (Ross y Bradbeer, 1968; Wareign, 1969). Tal situación quizás favoreció una proporción elevada de inhibidores del crecimiento como el ácido abscísico en relación con los promotores del crecimiento como las giberelinas, induciendo al reposo; o bien que el reposo se prolongara por efecto directo del N y AG, humedad en el suelo, mayor síntesis de giberelinas casi al terminar el letargo y por las bajas temperaturas registradas en dicho período. Se debe considerar que las bajas temperaturas ponen fin al período de reposo de las yemas (Weaver et al., 1961).
Cultivar Manila - El Peñon, Escuinapa
En el Cuadro 2 se presentan las cantidades medias de frutos por árbol, obtenidos mediante 1 a 4 aplicaciones mensuales de 200 g de nitrógeno por árbol y 60 ppm de ácido giberélico (AG), que comprendieron de diciembre de 1991 a abril de 1992; cuantificándose dichos frutos en junio de 1992, que fue cuando manifestaron la madurez fisiológica. Se observa que el valor de la prueba estadística es significativa entre los tratamientos estudiados. El coeficiente de variación fue de 270%, siendo en general el más alto en el estudio; explicándose en la falta de similaridad de los datos en las repeticiones de tres de los nueve tratamientos, tal es el caso del testigo absoluto, que registró en una repetición o árbol 95 frutos, en otra 260 frutos y la tercera repetición no produjo frutos.
|
N - 1 (g árbol ) |
Ac. Gib(ppm) |
Tratamts. Mensles. |
Período |
Kent-Isla del B Frutos por árbol |
Manila-El Peñon Frutos por árbol |
||
|
200 |
60 |
1 |
Dic. |
2 |
ab |
18 |
b |
|
200 |
60 |
2 |
Dic. a Ene. |
8 |
ab |
0 |
b |
|
200 |
60 |
3 |
Dic. a Feb. |
1 |
ab |
0 |
b |
|
200 |
60 |
4 |
Dic. a Mar. |
1 |
ab |
0 |
b |
|
200 |
60 |
4 |
Ene. a Abr. |
0 |
b |
0 |
b |
|
200 |
60 |
3 |
Feb. a Mar. |
1 |
ab |
0 |
b |
|
200 |
60 |
2 |
Mar. a Abr. |
3 |
ab |
0 |
b |
|
200 |
60 |
1 |
Abr. |
2 |
ab |
10 |
b |
|
- |
- |
13 |
a |
118 |
a |
||
|
4 |
16 |
||||||
|
204 |
270 |
||||||
|
0.049 |
|
0.042 |
|||||
|
12 |
76 |
||||||
* Cifras con la misma letra en cada columna, son estadísticamente iguales.
Los frutos por árbol en los diferentes tratamientos variaron de 0 a 118, manifestándose la mayor cantidad de frutos en los arboles testigo absoluto, haciéndolo estadísticamente superior y diferente a los árboles que recibieron de 1 a 4 aplicaciones mensuales de N y AG en presencia de buena humedad en el suelo desde que inició el estudio en diciembre de 1991 a febrero de 1992 y de julio a octubre e 1992, pero no así de marzo a junio de 1992 en que no hubo suficiente humedad en el suelo. El testigo produjo 100 u 84.7% más de frutos respecto al tratamiento más cercano que registro 18 frutos por árbol, el cual recibió aplicaciones de N y AG en diciembre de 1991, es decir a dos meses de la floración normal, que es en febrero; mientras que los árboles que no produjeron frutos, son los que recibieron de 1 a 4 aplicaciones de N y AG entre diciembre de 1991 y abril de 1992, es decir a uno y dos meses antes de la floración normal y uno y dos meses después de dicha floración.
En los datos que se presentaron en el Cuadro 2, resalta otra vez el efecto significativo de las aplicaciones de nitrógeno y ácido giberélico en presencia de suficiente humedad en el suelo en el período indicado, sobre el retraso e incluso inhibición de la floración, al no presentarse en mayor grado la floración normal en febrero de 1992. El efecto del N, AG y suficiente humedad en siete meses de sequía, fue de tal magnitud que los árboles que recibieron de uno hasta cuatro aplicaciones, fueron estadísticamente iguales en producción de frutos; cuya explicación del comportamiento del dicho fenómeno biológico, puede estar en las experiencias de los investigadores citados anteriormente.
Finalmente, en la información de los Cuadros 1 y 2, destaca que el testigo absoluto fue el que produjo la mayor cantidad de frutos, en cambio las menores cantidades de frutos se presentaron en los árboles que recibieron de 1 hasta 7 aplicaciones de N y AG en presencia de buena humedad en el suelo en los períodos mencionados. Tal diferencia en producción de frutos fue desde significativa hasta altamente significativa y los árboles de mango 'Kent', 'Manila' y 'Keitt' en las cuatro localidades, tratados con N y AG, fueron estadísticamente iguales en producción de frutos; por lo tanto es lo mismo realizar 1 ó 7 aplicaciones mensuales de N y AG para retrasar e incluso inhibir la floración. Además, se observó que los árboles que se trataron con N y AG, de uno a dos meses antes de la floración normal, fueron los que produjeron menos frutos. Los árboles de las variedades estudiadas que recibieron de una hasta siete aplicaciones de N y AG, presentaron brotación vegetativa en abril y mayo de 1992; lo cual no es común, debido a que en ese período se tiene la fase de fructificación en la mayor parte, sino es que en toda la copa de los árboles en los diferentes cultivares de la región. En los cultivares Kent y Manila en Isla del Bosque y El Peñon, Escuinapa (Cuadro 2), respectivamente; se registraron muy bajas cantidades de frutos, especialmente en el mango 'Kent', debido al reducido volumen de la copa como consecuencia de la edad (4 años) y falta de manejo agrotécnico. También es interesante señalar, que la falta de diferenciación reproductiva fue consecuencia del exceso de humedad en el suelo, que se registro en el período de octubre de 1991 a febrero de 1992, producto de los ciclones y en especial del llamado Niño; reflejándose en la falta de diferenciación reproductiva en muchos árboles de varias huertas de la región, implicando las de mango 'Kent' en Isla del Bosque y 'Manila' en El Peñon, Escuinapa, pero no así en las huertas de mango 'Kent' en Walamo, Mazatlan, y 'Keitt' en el Peñon, Escuinapa, que manifestaron diferenciación reproductiva normal.
Con base a los resultados obtenidos se concluyo lo siguiente:
El exceso de humedad en el suelo que se presentó en el período extraordinario de octubre de 1991 a febrero de 1992, en cierta forma mostró antagonismo en el cambio de la fase vegetativa a la reproductiva, evidenciándose en que muchos árboles de varias huertas no registraron floración, a menos que el cambio de fase biológica se estimulara con nitrato de potasio.
La aplicación al suelo de 200 g de nitrógeno (N) por árbol y aspersión foliar de 60 ppm de ácido giberélico (AG) en diciembre (a dos meses de la floración normal, que generalmente se manifiesta en febrero) y buena humedad en el suelo hasta febrero inhibió a significativamente la floración , que se reflejó en la disminución de 84.6%, 91.5% y 93.2% en frutos que llegaron a madurez fisiológica respecto al testigo absoluto en los mangos 'Kent', 'Keitt' y 'Manila' en escuinapa, respectivamente y en 81.7% de frutos 'Kent' en Mazatlan cuyo tratamiento fue en septiembre a cinco meses de la floración normal.
Aparentemente la aplicación al suelo de 200 g de N árbol, aspersión foliar de 60 ppm de AG y buena humedad en es suelo hasta febrero, de uno a dos meses antes de la floración normal es suficiente para inhibir significativamente la diferenciación reproductiva.