Rev. Fac. Agron. (Maracay) 18:129-131. 1992


In memoriam


El pasado 10 de mayo en Yuma, Arizona, falleció el Dr. Derald G. Langham, geneticista y mejorador de plantas, ligado a esas disciplinas en Venezuela como fundador del Departamento de Genética del Ministerio de Agricultura y Cría, así como de la Cátedra de Genética de la Facultad de Agronomía de la Universidad Central de Venezuela.

Nacido en Iowa el 27 de Mayo de 1913 y graduado con Doctorado en Genética de la Universidad de Cornell en 1939, el Dr. Langham, empezó sus actividades de geneticista de plantas en Venezuela en el mismo año, contratado por el Ministerio de Agricultura y Cría con el fin de que pusiera en marcha en el Instituto Experimental de Agricultura, Zootecnia y Veterinaria de El Valle, Hacienda Sosa, trabajos de mejoramiento genético en plantas, ayudando así a desarrollar sobre bases científicas la agricultura moderna del país. Se rodeó de un grupo entusiasta de colaboradores, muchos de ellos egresados de la Escuela Práctica de Agricultura de La Providencia (estado Aragua), con cuya colaboración se produjeron en Venezuela las primeras variedades mejoradas de maíz (Venezuela 1, Venezuela 2 y Venezuela 3) y de ajonjolí (Venezuela 51 y Venezuela 52). Los nombres de Máximo Rodriguez, Eduardo Chollet, Concepción Quijada, Gustavo De Lima, Luis Marcano Coello, Hernán Oropeza, Rubén Ortega, Orlando Gorbea, Oscar Villanueva, Carlos Rojas Gómez, Manuel Garófalo, Rafael Cortez, A. Sabaté, Esteban Reverón, Agustín Dupuy, Erminio González J., Guillermo Sutil, Rafael Silva Guillén, Pedro Linares, José A. Dolande y su secretaria de siempre, Amanda Ramos, son solamente unos pocos entre los muchos, en los cuales el Dr. Langham despertó vocación y entusiasmo de servicio duradero y leal. Desde la Estación de El Valle, se trasladó a Maracay donde fundó el campo Experimental de Gonzalito. A fines de la década del 40 también se hizo cargo del campo Experimental de La Trinidad, cuando en 1949, el Departamento de Genética, junto con otras dependencias del Ministerio de Agricultura y Cría, tales como los departamentos de Suelos, Fitopatología, Entomología y Química Agrícola, se reunieron en las instalaciones del Instituto Nacional de Agricultura, donde todavía se encuentran al presente, junto con las Facultades de Agronomía y Veterinaria de la UCV. Así, sin querer, al redactar estas líneas de recuerdo para el Dr. Langham, se reviven los primeros pasos de la historia de la investigación y de la enseñanza agrícola superior en Venezuela.

Con el inicio de las actividades integradas del Instituto Nacional de Agricultura llegó a su fin la contratación del Dr. Langham al servicio del Ministerio de Agricultura y Cría. Fin acelerado por controversias de diversa naturaleza que aquí no viene al caso detallar.

Ya en años anteriores el Dr. Langham se había separado de la enseñanza. Se quedó en Venezuela algunos años más, dedicado a actividades privadas en las cuales alternaba labores contratadas de experimentación con ajonjolí, trigo y otros cultivos y labores comerciales de jardinería, viveros de plantas y ornamentación, teniéndo su centro de operaciones en una finca de Guacara (donde actualmente está asentada Ciudad Alianza) a través de una compañía llamada Genesa S.A. Regresó definitivamente a Estados Unidos a fines de la década del cincuenta y allí reanudó sus trabajos de mejoramiento de ajonjolí fundando una compañía llamada Sesaco Corporation, en la cual tuvo como su principal colaborador a su hijo Ray, que ha continuado hasta el presente.

De su pasantía en Venezuela quedaron - a partir de 1940 y hasta 1956, unos cincuenta trabajos publicados sobre mejoramiento de maíz y de ajonjolí y - en menor escala - también de otros cultivos, los cuales le dieron renombre internacional. La circunstacia de que algunos de sus colaboradores se mudaran para el estado Portuguesa a sembrar arroz y ajonjolí para convertirse en pioneros del desarrollo agrícola de aquella región, ha contribuido a que el nombre de Derald G. Langham también se mantuviera relacionado con el espectador progreso de la agricultura de esa región. Los muchos discípulos en los cuales supo despertar dedicación, entusiasmo, lealtad y deseos de superación fueron su más valioso aporte y duradera contribución. Aquellos discípulos que le sobreviven también les interesará saber que el Dr. Langham, ya regresado a Estados Unidos, después de su "aventura tropical", se vió más y más absorbido por estudios filosóficos y prácticas religiosas y místicas que lo llevaron a tomar un segundo doctorado universitario (en San Francisco) en esas disciplinas y a fundar una compañía con el mismo nombre de la que mencioné arriba (GENESA) pero con funciones totalmente diferentes, dirigidas a la educación de la gente para el dominio y aprovechamiento de las fuerzas espirituales proyectadas hacia él y procedentes del universo. En opinión de personas allegadas a él, su filosofía de la vida es la herencia especial que él desarrolló y transmitió a sus numerosos colegas y amigos.

Paz a sus restos

Bruno Mazzani