Rev. Fac. Agron. (Maracay) 17:341-348. 1991.
Key words: residual effect, phosphate rock, Zea mays, Táchira, Venezuela, phosphate fertilizer, particle size.
Palabras clave: efecto residual, roca fosfórica, Zea mays, Táchira, Venezuela, abonos fosfatados, tamaño de partícula.
En Venezuela existe una demanda creciente de fósforo para suplir las necesidades de la industria fabricante de fertilizantes, la cual importa toda la materia prima (Pinto, 1984). Los cambios ocurridos recientemente con la política de subsidios y precios de los fertilizantes, así como el proceso de reactivación agrícola, implican un aumento en la demanda de estos insumos y, por consiguiente, en la importación de materia prima fosfórica. Por otra parte, las crecientes cantidades de fósforo necesarias para cubrir el adecuado desarrollo agropecuario, generan elevadas exigencias en divisas para su importación, lo cual se hace cada vez más difícil de satisfacer debido a la situación económica que vive el país.
En la búsqueda de sustitutos nacionales a la materia prima importada, el presente trabajo compara la efectividad agronómica y el efecto residual, frente al superfosfato triple, de las rocas fosfóricas de Monte Fresco, en su primer y segundo estrato, y de San Joaquín de Navay, así como determina la granulometría más efectiva agronómicamente.
Las rocas fosfóricas más evaluadas en Venezuela a través de los años, han sido las de Lobatera en el estado Táchira y Riecito en el estado Falcón, por ser las de explotación mas antígua.
Schulz e Istok (1963), estudiaron el efecto fertilizante de rocas fosfóricas: Lobatera, Riecito y Corocito, en ensayos de invernadero. Los resultados obtenidos muestran a la roca de Riecito con una alta solubilidad frente a la de Lobatera, con poca solubilidad en los primeros dos meses.
Atencio (1978), estudió el efecto de la roca de Lobatera en un suelo ácido del estado Zulia encontrando que el calcio presente en la roca produce una disminución sustancial del aluminio intercambiable y en consecuencia un aumento del pH del suelo.
Brito et al. (1982), estudiaron el efecto de la roca fosfórica de Riecito sobre el rendimiento y valor nutritivo de las sabanas de Trachipogon en los estados Anzoátegui y Bolivar. Reportan que al usar una combinación de roca con azufre, aumentan las especies de leguminosas nativas, tanto en el primer año como en los cuatro años de experimentación.
Casanova (1986, 1987), midió la efectividad agronómica de varias rocas fosfóricas venezolanas encontrando una eficiencia agronómica relativa (EAR) menor para la roca de Lobatera, mientras que las restantes (Lizardo, Riecito, Chiguará), presentan rendimientos en materia seca similares o superiores al superfosfato triple.
Moshin (1987), trabajando en invernadero con rocas de Riecito, Lobatera y Chiguará, encuentra para el maíz una respuesta proporcional a la cantidad de fósforo soluble en cada roca. Por otra parte, Velásquez y Casanova (1988) encuentran buenas respuestas comparativas entre las rocas fosfóricas de Riecito, Lizardo y Monte Fresco, en un suelo ácido del estado Barinas.
Montilla y Casanova (1988), evaluaron seis rocas fosfóricas de Venezuela transformadas física y químicamente, logrando una proporcionalidad directa entre la producción de materia seca y el contenido de fósforo en las plantas, con los niveles de nutrimento aplicado al suelo. La roca de Riecito acidulada al 40%, y las formas cogranuladas con SFT al 20 y 40%, dan valores aceptables de efectividad agronómica.
Para lograr las metas propuestas se efectuó un ensayo de invernadero completamente aleatorizado, consistente en: a) cuatro fuentes del nutrimento en estudio: superfosfato triple (SFT), roca de Monte Fresco en su primer y segundo estrato (MF-1 y MF-2) y roca de San Joaquín de Navay (SJN); b) dos dosis de fósforo: 150 y 300 ppm, equivalentes a 675 y 1350 kg P2O5 ha-1 y un testigo para comparaciones gráficas; c) cuatro granulometrías para las rocas: <18, <60, <100 y <200 mallas, usándose el SFT a la granulometría comercial; d) tres réplicas de cada tratamiento y e) tres cosechas sucesivas.
Se uso un suelo ácido (pH = 4.9) de la localidad de Navay, clasificado como Inceptisol (Dystropepts), el cual se muestreó en los primeros 20 cm de profundidad, se secó al aire y tamizó por malla de 4 mm, tomándose una muestra para análisis rutinario de fertilidad, colocándose 3 kg del mismo en materos con esta capacidad.
Al suelo de cada matero se le aplicaron los tratamientos con fósforo ya descritos incorporándolo íntimamente, agregando luego una fertilización básica según lo indicado por el IFDC (1986). En cada matero se colocaron siete semillas de maíz (Zea mays L.) variedad Arichuna, manteniendo el suelo con una humedad de un 80% de la capacidad de campo. A los siete días se efectuó el raleo dejando tres plantas en cada matero, cuya parte aérea se cosechó a los treinta días de ésto, extrayendo también las raíces.
La materia vegetal aérea (MVA) y radical (MVR) se lavó, secó en estufa de aire forzado , se pesó y molió para la posterior determinación del fósforo total en la parte aérea (PA) y radical (PR), mediante digestión nítrico-perclórica y determinación del fósforo por la mezcla reactante.
Con los pesos obtenidos se determinó la producción relativa aérea (PRA) y radical (PRR) respecto al superfosfato triple, mediante la siguiente fórmula:
El análisis de varianza de las diferentes respuestas se efectuó considerando el ensayo como un factorial, pero tratando a las cosechas como parcelas divididas en el tiempo. Las diferencias entre medias se determinaron por la prueba de Duncan.
Al analizar los resultados obtenidos para la MVA y MVR, se observan diferencias altamente significativas entre los niveles para cada uno de los factores en estudio. Al estudiar las diferentes fuentes usadas, se tiene un aumento en la cantidad de materia vegetal de acuerdo al incremento de la dosis aplicada y a la disminución del tamaño de la roca aplicada. Estas tendencias se observan en las respectivas figuras, viéndose en ellas que el orden seguido por las fuentes para ambas respuestas es: SFT > MF-2 > SJN > MF-1. Por otra parte, los valores obtenidos para los tratamientos con roca en las tres cosechas son mayores al testigo, reportándose además la mayor producción en la segunda cosecha, y una disminución en la tercera cosecha hecho atípico, pero el cual se explicaría por la gran disturbación sufrida por el suelo, luego de las dos primeras cosechas, al someterlo al proceso de extracción de raíces haciendo que se presenten problemas físicos no considerados al inicio del ensayo. Además de lo anterior se tiene también el hecho de que los resultados reportados por la tercera cosecha con el SFT son altamente atípicos, ya que hay una disminución desmesurada en la producción, no cónsona con la respuesta esperada.
Las respuestas, en lo referente a dosis y granulometría de las rocas presentan una relación similar a la materia vegetal, así como la relación entre cosechas. Al analizar el PA y PR entre fuentes la tendencia es: SFT> MF-2 > SJN > MF-1. Las observaciones efectuadas para la tercera cosecha en la MVA y MVR, también es valedera para estas variables.
Para el análisis de la PRA y la PRR se tomaron en cuenta sólo las dos primeras cosechas, ya que el comportamiento atípico del patrón de referencia (SFT) en la tercera cosecha, hace que se sobreestime el efecto de las diferentes rocas fosfóricas al considerar ésta. Los valores obtenidos indican, para ambos parámetros, lo mismo que para todas las demás variables indicando que a mayor dosis y menor granulometría la PRA es mayor, no existiendo diferencias entre MF-1 y SJN para la menor dosis y el menor tamaño, mientras que con los valores restantes la tendencia es: MF-2 > SJN > MF-1. El máximo rendimiento del ensayo con dos cosechas lo presenta la roca de MF-2 con 300 ppm y <200 mallas. Esto también se cumple para las otras dos rocas estudiadas.
La PRR se calculó como una forma de medir indirectamente el crecimiento radical obtenido con las rocas fosfóricas, frente al obtenido con el SFT. Al igual que en la PRA aquí se consideran sólo las dos primeras cosechas. En valor absoluto, los resultados de la PRR son superiores a la PRA, encontrándose la misma tendencia en cuanto a dosis y granulometría observada con la PRA. La tendencia entre fuentes es la siguiente: MF-2 > SJN > MF-1, y de forma general la segunda cosecha da valores superiores con todas las fuentes, dosis y granulometrías.
Los autores agradecen al CONICIT el financiamiento para la ejecución del presente trabajo.