Rev. Fac. Agron. (Maracay) 17:309-315. 1991.
Key words: root biomass, phosphate rock, Tectona grandis, Venezuela.
Los resultados indican que no existe limitación nutricional en el rodal de 2 años ya que la cobertura predominante de gramíneas tiene bajos requerimientos de P. Se manifiesta una limitación nutricional en los rodales de mayor edad, donde el P ha sido usado en sucesivas etapas de crecimiento, ocasionando bajo rendimiento de biomasa radical. La adición de roca fosfórica produjo diferencias significativas en el desarrollo de raíces cuando se comparan al control.
Palabras clave: biomasa radical, roca fosfórica, Tectona grandis, Venezuela.
El fósforo es catalogado como elemento doblemente crítico, debido a las bajas concentraciones en que se encuentra en el suelo y a los fenómenos de retención a que es sometido, bien sea por los sesquioxidos de hierro y aluminio o por los materiales de tipo amorfo. Es un hecho bien conocido que muchos suelos tropicales tienen una capacidad extrema para inmovilizar el fósforo (Sánchez, 1976) y su disponibilidad para las plantas está condicionada a las reacciones químicas que ocurren en la parte biótica del ecosistema (López Hernández y Flores, 1979). A su vez, estos mecanismos están sujetos a condiciones e influencias ambientales como lo es la precipitación. En efecto, la transición de la estación seca a la de lluvias corresponde a la puesta en marcha de los mecanismos de liberación y absorción de nutrientes por las plantas (Swift y Lavelle 1987). Las lluvias y su distribución afectan directamente las reacciones de los fosfatos en el suelo, su tasa de difusión y su aprovechamiento por las plantas (Solórzano, 1989).
La mayoría de los trabajos realizados sobre la fertilización de fósforo, se orientan hacia el sector agrícola. En el ámbito forestal, particularmente en Latinoamérica, han sido pocos los aportes sobre este tópico, no así en otras latitudes (Ballard, 1986).
El presente estudio, enmarcado dentro del programa de Biología y Fertilidad de Suelos Tropicales (TSBF), tiene como objetivo determinar la limitación nutricional por fósforo en una cronosecuencia de un plantación de teca (Tectona grandis). Se estableció un bioensayo para evaluar la producción de biomasa radicular, utilizando fosforita micronizada como fuente de fósforo.
El área se encuentra en la Reserva Forestal de Ticoporo (8° 12' N y 70° 56' W), Unidad de Manejo (CONTACA), en el estado Barinas, Venezuela. La elevación es de 130 a 210 m.s.n.m, con una pendiente de 1%. La precipitación anual, medida a 2 km del área de estudio, fue de 1800 mm en 1989. La estacionalidad se caracteriza por un período muy húmedo entre abril y noviembre y una estación seca entre diciembre y marzo. La temperatura máxima promedio es de 29.5°C y la mínima es de 22.1°C Los suelos son sedimentos aluviales, provenientes de los Andes y depositados durante el cuaternario. El área de estudio está sobre Inceptisoles, distropepts óxicos isohipertérmicos arcillosos los cuales, debido al drenaje lento causado por lo plano del terreno, tienden a estar saturados durante la época de lluvia y a tener una reducida disponibilidad de agua durante la época seca. Los análisis de suelo indican que el pH en agua es de 5.33, la textura es franco-arcillosa, el % de materia orgánica oscila entre 4.72 y 6.70, el porcentaje de nitrógeno es de 0.15, los meq/100g de Ca, K y Mg son de 3.45, 0.27 y 1.25 respectivamente y 1.8 microgramo/g de P disponible como medias generales de los primeros 10 cm de suelo de las tres edades.
El estudio se llevó a cabo en una cronosecuencia de rodales de teca de 12, 7 y 2 años de edad. La selección de esas edades responde a la relación de cobertura teca/gramínea las cuales fueron: 100% de teca, 50% de teca y 50% de gramíneas; 5% teca y 95% de gramíneas respectivamente. Se tomaron parcelas de 50 x 50 metros por cada edad, seleccionadas sobre el mismo tipo de suelo, en base a la textura.
En el bioensayo de fertilización se utilizaron cilindros de 10 cm de altura y 7.5 cm de diámetro, elaborados con una malla plástica de polietileno de alta densidad provista de huecos de 4 cm2 (Cuevas y Medina, 1983). El sustrato para su llenado correspondió al suelo de la capa superficial (0 a 10 cm de profundidad) de cada parcela, previo tamizado y limpieza de raíces y restos de material en descomposición. Se establecieron dos tratamientos: control (suelo superficial) y tratamiento (suelo con P). La porción añadida de fosforita micronizada, originaria de Monte Fresco, Edo. Táchira, fue de 0.25 gr por cilindro, equivalente a 422.5 kg ha-1. En total se colocaron 108 cilindros, repartidos en 36 por cada edad, de los cuales 18 constituían los controles y los 18 restantes los de tratamiento. La totalidad de los cilindros se colocaron al azar en las respectivas parcelas el 20 de marzo, 1990, coincidiendo con el final de la estación seca. Cada cilindro fue insertado a ras del suelo, etiquetado y señalado por una estaca (a unos 70 cm de distancia con respecto al norte) para su posterior ubicación. Seguidamente en cada recolección, es decir a los 2, 4 y 6 meses ( 60, 120 y 180 días ), se recogían 12 cilindros por edad. Al extraer los cilindros del suelo, se cortaban las raíces externas que lo rodeaban a fin de obtener únicamente las raíces de su volumen. A continuación se congelaron los cilindros hasta su separación. Esta se realizó por lavado en agua, utilizando tamices donde luego, con la ayuda de una lupa monocular y pinzas, se colectaban cada raíz, raicilla o segmento de ellas, menores de 2 mm. Cada material era colocado en estufa ventilada a 60°C durante un mínimo de tres días, pesadas, molidas y guardadas en seco para su posterior análisis químico.
Se analizaron los resultados mediante un análisis de la varianza de una sola vía y comparación mediante mínima diferencia significativa (mds).
En las gráficas anexas se representan los valores obtenidos por la producción de raíces de los cilindros en las tres edades y en las tres sucesivas recogidas con sus respectivos tratamientos.
Es importante aclarar que cada edad se caracteriza por poseer un tipo de vegetación, bien sea dominante o mixta. En la de 1978, el sustrato esta poblado exclusivamente de raíces y raicillas de teca. En tanto que la plantación del 1983 está constituida por una mezcla de teca, vegetación secundaria y gramíneas y la del 88 esta dominada por un pastizal denso. Esto implica que las especies tienen requerimientos nutricionales y hábitos de crecimiento específicos, por lo que varían sus necesidades de fósforo, así como su habilidad para utilizar las diversas formas de ese elemento en el suelo (Solórzano 1989).
En el primer rodal, donde la teca está recién establecida, hay una baja producción de raíces. Esta tiende a mantenerse constante e incluso disminuye con el tiempo. No existen, ni siquiera diferencias significativas entre los tratamientos. Los valores escasamente sobrepasan los 100 g m-2. Esto indica que a pesar de la abundante presencia de gramíneas no se manifiesta una alta densidad radicular en el sistema. En términos de competencia frente a la teca, esta estaría limitada más bien por la cobertura aérea que afectaría la disponibilidad de luz solar, requisito necesario en las etapas de desarrollo temprano de la teca.
En el rodal de edad intermedia tampoco se observan diferencias con respecto a los tratamientos. Sin embargo hay un fuerte ascenso en la biomasa radicular a medida que progresa el tiempo. Cabe destacar que la presencia de numerosas y diferentes especies contribuye en gran parte a este incremento. Cuando se tienen poblaciones mixtas estas poseen una elevada población de raíces, explotando al máximo el área de suministro nutricional en comparación con las poblaciones monoespecíficas.
Cuando la plantación alcanza un desarrollo dominante, es decir cuando el dosel se cierra por completo y la integran sólo los individuos de teca, la producción de raíces forma parte exclusiva de esa especie. Aquí la respuesta es significativa entre los tratamientos, y se hace más evidente a los 180 días. Inicialmente hay un incremento moderado en ambos tratamientos, pero la adición de fósforo hace su efecto con el tiempo, desplazando a menores niveles los de control. Habida cuenta que el sistema llega a una etapa en la que se inicia un ciclo interno de nutrientes, en este caso representado por la deposición de un gran volumen de hojarasca, es muy probable que no siempre retorne al suelo lo consumido durante su desarrollo. Este es el caso expuesto por Geihel (1977) quien, estudiando la restitución de nutrientes devueltos al suelo mediante la hojarasca de diversas especies, ente ellas la teca, obtuvo los mayores niveles para el N, Ca y Mg y los más bajos para el P y K. Por lo tanto, el fósforo constituye un elemento limitante dentro del sistema.
No existe limitación nutricional por fósforo en el rodal de 1988 debido a que las gramíneas, grupo dominante, tienen bajos requerimientos de tal elemento y podrían estar utilizando el fósforo lábil de origen orgánico de la vegetación anterior.
Se manifiesta la limitación nutricional en los rodales de mayor edad, donde la dependencia proviene principalmente del ciclaje interno de nutrientes. El fósforo ha sido utilizado durante las sucesivas etapas de crecimiento, ocasionando un bajo rendimiento de biomasa radicular, lo que a la larga incidirá sobre la producción y el aspecto fitosanitario del sistema forestal.
Anexo. Producción de raíces de teca (g m-2) en tres edades y tres cosechas.