Rev. Fac.Agron. (Maracay) 16:115-132. 1990.


Densidad de siembra y nivel de fertilización en almácigos de tomate (Lycopersiconesculentum Mill.)

Reinaldo Baptista1
Edmundo F. Felipe1

Trabajo aceptado para su publicación 15-11-90

1 Instituto de Agronomía, Facultad de Agronomía, U.C.V., Apdo. 4579, Maracay, 2101­A, Venezuela.


ABSTRACT

A field experiment was carried out using a randomized block design, with a factorial treatment arrangement 3k. Treatments were a combination of three seeding densities (2, 3 and 4 g of seed m-2) and three fertilization levels (100, 200 and 300 g of 12-24-12 m2).

There were significant differences due to seeding density variations for total number of plants, desirable transplants percentage, total undesirable transplants and undersized undesirable transplants, shoot dry weight, leaf area plants and leaf area my. The density of 2 g of seed m-2 resulted in an adequate number and a higher percentage of desirable transplants, lower number of undesirable transplants and higher shoot dry weight and leaf area. There was no interaction effect between seeding density and fertilization level.

Key words: tomato, Lycopersicon esculentum, density, fertilization, seeding.

COMPENDIO

Se realizó un ensayo de campo usando un diseño de bloques al azar, con un arreglo de tratamientos en factorial 3k. Los tratamientos consistieron en la combinación de tres densidades de siembra (2, 3 y 4 g de semilla m-2) y tres niveles de fertilización (100, 200 y 300 g de la fórmula complete 12-24-12 m-2).

Se encontraron diferencias significativas, debido a variaciones en la densidad de siembra, para el número total de plantas, porcentaje de plantas aptas, número total de plantas no aptas y el de no aptas por pequeñas, peso seco de la parte aérea, área foliar por planta y área foliar por metro cuadrado; en cuanto al efecto de fertilización, no se observaron diferencias significativas en ninguno de los caves. Con 2 g de semilla m-2 se obtuvo un adecuado número de plantas aptas y un mayor porcentaje de las mismas, menor número de plantas no aptas, mayor peso seco de la parte aérea y mayor área foliar. Se encontró además que los factores densidad de siembra y fertilización actuaron independientemente, ya que no se observó interacción entre ambos.

Palabras clave: tomate, Lycopersicon esculentum, almácigos, densidad, fertilización, siembra.

INTRODUCCIÓN

El tomate es una de las hortalizas de mayor importancia en Venezuela, destinando se su producción para con sumo fresco o para uso industrial; en este último cave en una proporción de más del 60%. Para el año 1988 se produjeron en Venezuela 176 002 toneladas de tomate, en una superficie de 10 721 hectáreas, con un rendimiento promedio de 16 417 kg ha-1. La producción de este cultivo en los últimos años se ha mantenido prácticamente estable (M.A.C., 1988).

En la presente investigación se realizó un estudio sobre la densidad de siembra adecuada y el nivel de fertilización más conveniente, utilizando la variedad Río Grande y la fórmula complete 12-24-12, prestando especial atención a las posibles interacciones entre los factores antes mencionados, para la zona y las condiciones donde se realizó el ensayo, con la finalidad de aportar información para mejorar las condiciones de manejo en los almácigos de tomate.

En la siembra de almácigos de tomate los agricultores suelen emplear cantidades de semilla considerablemente más elevadas de la recomen dada por unidad de superficie , obteniendo como resultado en estos caves plantas delgadas y alargadas, que pueden ser menos vigorosas de lo deseable. Dichas plantas, al ser llevadas al campo, serán más propensas a tener problemas en cuanto al porcentaje de "prendimiento". Todo esto contribuiría a la obtención de un menor número de plantas aptas para el transplante.

Es necesario tener en consideración que cambios en la densidad de población del semillero pueden tener como consecuencia variaciones en las necesidades de nutrimentos a ser suministrados mediante fertilización. Es frecuente que las dosis de fertilizantes utilizadas no se ajusten a criterios establecidos de acuerdo a las características del suelo y las necesidades de la planta.

REVISION DE LITERATURA

Diversos estudios han demostrado que existen respuestas significativas a la densidad de plantas de tomate en el semillero, incluyendo el comportamiento en el campo (Ignatov, 1975; Skapski, 1975; Zahara et al. 1973). Chicco (1966) afirma que las plantas de tomate desarrollan abundante follaje y por lo general los semilleros muy densos no permiten una buena aireación del suelo, lo cual favorece el desarrollo de enfermedades fungosas. El mismo autor considera que la densidad de 2 g de semillas m-2 es la más adecuada, pues proporciona el mayor porcentaje y número de plantas aptas para el transplante.

En ensayos realizados en el estado Lara, comparando densidades de 4, 8, 12 y 20 g semilla m-2 de semillero, se concluyó que la cantidad de 4 g m-2 fue la mejor densidad y la que produjo mejores plantas (M.A.C., 1979). En otros trabajos experimentales, realizados en Cagua, Edo. Aragua, (FUSAGRI, 1983) se ha determinado que con una simiente de un 80% de poder germinativo como mínimo, se precisan para cada metro cuadrado de semillero 2 g de semilla de tomate.

Cuando se han de manejar altas poblaciones por unidad de superficie hay que considerar otros factores de la producción, además de la densidad, que se pueden convertir en limitantes, tal es el cave del nivel de fertilización, cuya consideración es importante en el manejo de almácigos de tomate (Stoskopf, 1981; Villareal, 1982). Según publicación del Ministerio de Agricultura y Cría (M.A.C., 1979) la fertilización en semilleros de tomate se puede hacer con la fórmula 12­24­12 a razón de 150 ­ 200 g m-2 de almácigo. La Fundación Servicio para el Agricultor (FUSAGRI, 1983) recomienda que el almácigo, edemas de tener un suelo poroso y suelto, debe suministrar nutrimentos en abundancia, en la proporción y cantidad adecuada. Para ello es aconsejable el empleo de estiércol bien curado, mezclado con la sierra de los semilleros, y agregar 25 g de superfosfato triple por metro cuadrado, de no utilizarse estiércol, el almácigo puede abonarse con 200 g de la fórmula 12­24­12 m-2.

MATERIALES Y METODOS

Los almácigos de tomate para la ejecución del presente trabajo se establecieron en un diseño de bloques al azar (4 bloques), con un arreglo de tratamientos en factorial 3k. Se utilizó la variedad Río Grande. En cuanto a la fertilización del ensayo, se empleó la fórmula 12­24­12. Los tratamientos consistieron en la combinación de tres densidades de siembra (2, 3 y 4 g semilla m-2 de almácigo) y tres niveles de fertilización (100, 200 y 300 g de 12­24­ 12 m-2 de semillero); en total nueve tratamientos. El ensayo se realizó en el Campo Experimental de Experta de la Facultad de Agronomía, UCV, Maracay, Edo. Aragua, a aproximadamente 10.5° N. y unos 450 msnm, a inicios de noviembre de 1988.

El suelo donde se realizó la siembra de los semilleros fue debidamente muestreado y analizado; pertenece a la Serie Maracay, Fluventic Haplustoll francosa gruesa, isohipertérmica, donde predomina la textura franca. El porcentaje de materia orgánica es bajo para este tipo de suelo, presentando niveles de fósforo, potasio y calcio altos y bajo contenido de nitrógeno.

Los semilleros se hicieron de un metro de ancho y 20 cm de altura, en los cuales se ubicaron 36 parcelas experimentales de 1 m2 cada una con 0.25 m de bordura entre parcelas. Para la desinfección de los almácigos se utilizó bromuro de metilo. A los nueve días después de la siembra se empezó el control químico preventivo contra las enfermedades fungosas del suelo, utilizando para ello dos fungicidas (Benlate y Cobrex).

El arranque de las plantas (30 días después de la siembra) para la medición de los parámetros a estudiar se realizó tomando una muestra al azar, en cada una de las réplicas y dentro de cada tratamiento, con un cuadrado de alambre de 0.25 m de área. En cada muestra se procedió a contar el número total de plantas, el de plantas aptas para el transplante y el total de plantas no aptas. De éstas últimas se conté el número de plantas no aptas por pequeñas y no aptas por grandes, para completar la información sobre efectos en el crecimiento. En base a estos resultados se calculó el porcentaje de plantas aptas y no aptas. Se consideraron plantas aptas para el transplante aquellas con una longitud total de 15 a 25 cm, con un grosor del tallo de 0.30­0.50 cm, con 3 a 4 hojas bien formadas y sanas, de buen color y, en general, con características aparentes de buen vigor.

A un grupo de 20 plantas por parcela, tomadas al azar de la muestra previamente seleccionada, se le hizo la medición de las siguientes variables:

RESULTADO Y DISCUSIÓN

Número de plantas aptas

De acuerdo a los datos presentados en el Cuadro 1, no se puede observar una tendencia claramente definida en cuanto al número de plantas aptas por metro cuadrado.

Cuadro 1. Resultados obtenidos para las variables de número y porcentaje de plantas, de acuerdo a la densidad de siembra y el nivel de fertilización (promedio de 4 repeticiones).
Variables Dosis de fert. Densidad de siembra (g m-2)
- (g m-2) 2 3 4 promedio
número de plantas aptas 100 233 255 369 286
m-2 (P apt.) 200 293 438 277 336
- 300 272 314 344 310
- promedio 266 336 330 --
Porcentaje de plantas aptas 100 46.83 31.43 35.87 38.04
m-2(% P. aptas) 200 47.30 52.72 28.90 42.97
- 300 52.13 45.38 33.34 43.62
- promedio 48.75 43.18 32.70 --
Número de plantas no aptas 100 263 549 610 474
m-2 (No. apt.) 200 326 388 701 472
- 300 266 399 686 450
- promedio 285 445 666 --
Número de plantas no aptas 100 194 433 517 381
por pequeñas 200 297 390 499 396
m-2 (No. apt. peq.) 300 238 281 541 353
- promedio 243 368 519 --
Número de plantas no aptas 100 69 116 93 93
por grandes 200 29 30 202 87
m-2(No. apt. gran.) 300 28 118 145 97
- promedio 42 88 147 --

En el Cuadro 2 se puede ver que para esta variable no se encontraron diferencias estadísticamente significativas para ninguno de los factores estudiados.

Cuadro 2. Análisis de varianza de las variables de número y porcentaje de plantas.
Fuente de Variación Grados de libertad CUADRADO MEDIO
- - P. apt. % P. apt. No aptas No apt. peq. No apt. grand.
Densidad (D) 2 16737 6.64 438321* 230768** 1744
D. Lineal 1 -- 11.70* 869442** 340000** --
D. cuadrático 1 -- 0.01 7200 3200 -- --
Fertilización (F) 2 6928 1.08 2441 3554 402
F. Lineal 1 -- 0.65 3360 2100 -- --
F. Cuadrático 1 -- 1.09 772 1200 --
Dens. x Fert. 4 19935 4.24 22447 16006 197
Repetición 3 49448 7.09 64919 100545 1653
Error 24 15511 2.95 18127 17534 1358
Total 26 - - - - -
Coeficiente de variación - 40 19.00 28.93 35.00 95.00
*: Significativo al 1 % de probabilidad (p<0.01)
**: Significativo al 5% de probabilidad (p<0.0l)
% Amo seno %½ (Factor de Transformación para normalizar la distribución)

Porcentaje de plantas aptas

Como se puede apreciar en el Cuadro 1, los resultados muestran una tendencia general, la cual se refleja claramente en los promedios, a una disminución de porcentaje de plantas aptas por metro cuadrado a medida que aumenta la densidad de siembra. En cuanto al nivel de fertilización no se observan tendencias definidas. El análisis de varianza (Cuadro 2), muestra que existe un efecto estadísticamente significativo del componente lineal de la densidad, lo cual ratifica la tendencia anteriormente mencionada.

Número total de plantas no aptas

Para cada uno de los niveles de fertilización estudiados, el número de plantas no aptas se incrementa a medida que aumentó la densidad de siembra (Cuadro 1). El efecto de densidad, como se muestra en el Cuadro 2, es estadísticamente significativo y su componente lineal altamente significativo. El efecto de fertilización no mostró diferencias significativas, como tampoco la interacción densidad por fertilización.

Plantas no aptas por pequeñas

A todos los niveles de fertilización, el número de plantas no aptas por pequeñas aumenta al incrementarse la densidad de plantas por m2 (Cuadro 1). El análisis de varianza del Cuadro 2 muestra diferencias altamente significativas para el factor densidad de siembra y su efecto lineal es también altamente significativo. Para el nivel de fertilización no se hallaron diferencias significativas, igualmente para la interacción entre los dos factores antes mencionados.

Plantas no aptas por grandes

A pesar de observarse una tendencia general en los resultados obtenidos para esta variable (Cuadro 1) al aumento del número de plantas no aptas por grandes al utilizarse densidades de siembra más elevadas, el análisis de varianza (Cuadro 2) no mostró diferencias estadísticamente significativas. Tampoco hubo diferencias significativas para fertilización o la interacción entre los factores estudiados.

Comparación de resultados en cuanto al total de plantas, plantas aptas, plantas no aptas y porcentaje de aptas

Respondiendo a las variaciones en la densidad de siembra, el total de plantas se incrementa en forma lineal, también se incrementa el número de plantas aptas, aunque no significativamente; pero las no aptas sí lo hacen en forma lineal significativa; esto cause una disminución del porcentaje de plantas aptas, también estadísticamente significativa, al aumentar la densidad de siembra. Por lo tanto, se puede deducir que la densidad de 2 g de semilla m-2 es la más conveniente, concordando con los resultados obtenidos por Chicco, 1966 y FUSAGRI, 1983, para ensayos realizados en el estado Aragua, pero no con los del M.A.C., 1979, en el estado Lara, quienes duplican esta recomendación. El efecto en el número de plantas no aptas depende principalmente de las no aptas por pequeña, que se incrementan significativamente, ya que el número de plantas no aptas por grandes no aumenta en forma estadísticamente significativa.

Como se puede ver en el Gráfico 1, al aumentar la densidad de siembra al principio se incrementa ligeramente el número de plantas aptas, luego se mantiene eatable. Este efecto no es suficiente para lograr que, porcentualmente, se manifieste este incremento, ya que el aumento en el número de plantas aptas no es de la magnitud que él del total de plantas, por ser el aumento en el número de aptas de mayor proporción (particularmente en el número de no aptas por pequeñas, como ya se indicó). Es lógico que ocurriera una tendencia a alargarse las plantas que crecieron más rápido, pero al cubrir a las demás se produjo un autosombreamiento entre éstas, llegando muchas a quedarse pequeñas por el efecto de competencia entre plantas por luz y espacio.

Gráfico 1. Número de plantas no aptas m-2 (1), porcentaje de plantas aptas
(2) y número de plantas aptas m-2 (3), de acuerdo a la densidad de siembra utilizada.

Longitud del tallo

De acuerdo a los resultados del Cuadro 3 esta variable no presenta una tendencia general bien definida, a pesar de que los promedios muestran un ligero aumento debido a densidad. En el análisis de varianza (Cuadro 4) no se encontraron diferencias estadísticamente significativas para ninguno de los factores bajo estudio.

Diámetro del tallo

Los resultados de esta variable se muestran en el Cuadro 3, no observándose una tendencia general bien definida para el diámetro del tallo; sin embargo, los promedios muestran una ligera disminución al aumentar la densidad de siembra por m2. En el análisis de varianza (Cuadro 4) no se hallaron diferencias estadísticamente significativas en ninguno de los factores estudiados.

Cuadro 3. Resultados obtenidos para longitud y diámetro del tallo, peso seco y área foliar, de acuerdo a la densidad de siembra y el nivel de fertilización (promedio de 4 repeticiones).
Variables Dosis de fert. (g m­2) Densidad de siembra (g m-2)
- - 2 3 4 promedio
Longitud del tallo(cm) 100 19.36 21.32 17.90 19.53
- 200 16.81 17.38 22.11 18.77
- 300 17.92 19.76 19.64 19.11
- promedio 18.03 19.49 19.88
Diámetro del tallo(cm) 100 0.41 0.38 0.37 0.39
- 200 0.38 0.37 0.38 0.38
- 300 0.40 0.42 0.38 0.40
- promedio 0.40 0.39 .038 --
Peso seco de la parte aérea (g) 100 0.5051 0.3677 0.3963 0.4230
- 200 0.5112 0.4100 0.4597 0.4603
- 300 0.5038 0.5289 0.4279 0.4869
- promedio 0.5067 0.4355 0.4280
Peso seco de la parte radical (g) 100 0.0661 0.0625 0.0588 0.0624
- 200 0.0667 0.0693 0.0669 0.0676
- 300 0.0767 0.0739 0.0773 0.0760
- promedio 0.0698 0.0685 0.0677 ­-
Area foliar por planta(cm2) 100 70.77 54.30 52.87 59.31
- 200 66.85 54.57 74.57 65.33
- 300 74.50 66.79 56.86 66.05
- promedio 70.71 58.55 61.43 --
Area foliar por m2 100 35790 45140 51890 44273
- 200 41307 45627 73672 53535
- 300 40713 44758 59736 48402
- promedio 39270 45175 61766 ­-
Cuadro 4. Análisis de varianza para longitud y diámetro del tallo, peso seco y área foliar.
Fuente de variación Grados de libertad CUADRADO MEDIO
- - Longitud Diámetro P.seco P.A. P.seco P.R. Area F./P. Area F./m
Densidad(D) 2 14.01 0.0008 0.227a 0.00002 478.10* 1631758733**
D. Lineal 1 - - 0.0236a - 295.01a 2311111111**
D. cuadrático 1 0.0051 - - 255.01 180000211
Fertilización (F) 2 3.17 0.0001 0.0123 0.0006 166.11 259228690
F. Lineal 1 - - 0.0147 - 145.00 61234567
F. cuadrático - - 1 0.001 - 31.01 230000000
Dens. x Fert. 4 15.91 0.0013 0.0099 0.00003 312.61 132567921
Repetición 3 49.78 0.0043 0.0489 0.0008 1026.27 716660302
Error 24 8.27 0.0008 0.0075 0.00041 138.48 166059833
Total 35 - - - - - -
Coeficiente de variación 36 7 18 29 18 19
a: Significativo al 10% de probabilidad (p<0.10)
*: Significativo al 5% de probabilidad (p<0.05)
**: Significativo al 1 % de probabilidad (p<0.01)

Peso seco de la parte aérea

Como se puede observar en el Cuadro 3 los resultados de esta variable no muestran una tendencia claramente definida; sin embargo, de acuerdo a los promedios el peso seco de la parte aérea tiende a disminuir ligeramente y después a permanecer casi constante al aumentar el número de plantas por m2. El análisis de varianza (Cuadro 4) muestra diferencias significativas al 10% para densidad de plantas y su efecto lineal.

A pesar de no haber diferencias estadísticamente significativas para fertilización, se puede observar en los promedios una ligera tendencia a aumentar esta variable al elevarse la dosis de fertilizante por m2. Probablemente esto pasó porque las plantas que disponían de una cantidad mayor de elementos nutritivos, sobre todo nitrógeno, crecieron vigorosas y se desarrollaron rápidamente; incrementándose el follaje y las raíces; acumulando de esta manera mayor cantidad de materia seca, aumentando así el peso seco de la parte aérea y peso seco de la parte radical.

Peso seco de la parte radical

El peso seco de la parte radical, en todos los niveles de fertilizante (Cuadro 3), no muestra una tendencia general bien definida. En los promedios se puede observar que la variable se mantiene casi estable al incrementarse la población de plantas por m2, no ocurriendo diferencias significativas debido a densidad, como tampoco en sus efectos lineal y cuadrático; así lo demuestra el análisis de varianza (Cuadro 4). Esta variable muestra una clara tendencia a incrementarse al elevarse la dosis de fertilizante por m2, a pesar de no hallarse diferencias estadísticamente significativas a este respecto.

Área foliar por planta

Según los resultados del Cuadro 3 el área foliar por planta no presenta una tendencia general bien definida; sin embargo, en los promedios se observe que la variable disminuye sensiblemente al aumentarse la densidad de siembra sobre los 2 g m-2. El análisis de varianza (Cuadro 4) muestra diferencias significativas en el factor densidad de siembra y su efecto lineal es significativo al 10%, de lo que se deduce un posible efecto lineal en esta variable. El efecto de la fertilización no presenta diferencias estadísticamente significativas.

Al presentar el área foliar de las plantas de tomate en los almácigos cierta disminución, se producirá una reducción de la capacidad fotosintética de las mismas, provocando que la cantidad de fotosintetizados sea menor, lo que puede repercutir haciendo que la parte radical disminuya y con ésta la capacidad de absorción de agua y nutrimentos esenciales para el crecimiento y desarrollo de las plantas. Todo esto probablemente afectaría a algunas de las variables que fueron medidas; en el cave del peso seco de la parte aérea el cual disminuye ligeramente, la longitud del tallo aumenta sensiblemente y el diámetro del tallo se reduce un poco, según se desprende de los resultados estudiados, aunque algunos de estos efectos no llegaron a ser estadísticamente significativos.

Área foliar por metro cuadrado

Los resultados de esta variable se observan en el Cuadro 3, el cual muestra una tendencia general, para todos los niveles de fertilización, a incrementarse el área foliar por m2 cuando se aumenta el número de plantas por metro cuadrado. En los análisis de varianza de esta variable (Cuadro 4), se encontraron diferencias altamente significativas tanto para densidad como para su efecto lineal (positivo). Esto sucedió básicamente debido al significativo incremento en el número de plantas m-2 en las altas densidades de siembra, lo cual eleva el área foliar por m2. El área foliar por planta, como ya se dijo, tiende a disminuir ligeramente al aumentar la población; pero el efecto no es lo suficientemente marcado como para contrarrestar el aumento en la superficie foliar por metro cuadrado, debido al mayor número de plantas en esta superficie al incrementarse la densidad de siembra.

Consideraciones generales sobre el efecto de competencia entre plantas

Entre las variables en las cuales se encontraron efectos significativos, el total de plantas no corresponde a un efecto de competencia, sino, como ya se mencionó, a un efecto directo de las densidades de siembra utilizadas.

En cuanto al porcentaje de plantas aptas, número de plantas no aptas, número de plantas no aptas por pequeñas, peso seco de la parte aérea, área foliar por planta y área foliar por metro cuadrado, en las cuales se hallaron diferencias significativas, s; debe haber habido un efecto de competencia entre plantas, de acuerdo a las distintas densidades de siembra utilizadas. En cuanto a la última variable mencionada, área foliar por metro cuadrado, el efecto directo del aumento en el número de plantas fue mayor que el posible efecto de competencia en el desarrollo de las plantas.

La tendencia del mencionado efecto de competencia, a medida que se aumentó la población de plantas por metro cuadrado, fue a incrementar el valor de la variable en el cave del número total de plantas no aptas y de su componente, el número de plantas no aptas por pequeñas; y a una disminución en el cave del porcentaje de plantas aptas, el peso seco de la parte aérea y el área foliar por planta.

En relación a la longitud del tallo es posible que no se encontraran diferencias significativas, debido al efecto de competencia, porque hubo un efecto de compensación, al trabajar con los promedios de la longitud en las muestras tomadas, entre las plantas que se desarrollaron mucho por la tendencia a crecer ahiladas (altas y delgadas), y aquellas que se quedaron pequeñas por efecto de la misma competencia y del sombreado de las restantes.

A pesar del aumento de población por los incrementos en la densidad de siembra, el cual debió causar mayor competencia por nutrimentos, no hubo efecto significativo, debido al factor fertilización, para ninguna de las variables estudiadas. De esto se deduce que, en las condiciones del presente ensayo es posible disminuir la dosis de fertilizante haste 100 g 12­24­12 m-2 de semillero, sin detrimento del rendimiento en plantas y características de las mismas. Por lo cual, las dosis recomendadas por el MAC, 1979 y FIJSAGRI, 1983, pudieran ser disminuidas.

CONCLUSIONES

Las altas densidades de siembra por metro cuadrado de semillero tienden a traer como resultado la disminución del porcentaje de plantas aptas por incremento del número de plantas no aptas. Al aumentar la densidad de siembra, tiende a disminuir el área foliar por planta por efecto de competencia, y a aumentar el área foliar por metro cuadrado, debido al gran incremento en el número de plantas por metro cuadrado.

Con 2 g de semilla por metro cuadrado se obtiene un adecuado número de plantas aptas, un mayor porcentaje de la mismas, un menor número de plantas no aptas, un mayor peso seco de la parte aérea y una mayor área foliar, por todo lo cual la densidad de 2 g m­2 fue la que mejores resultados dio.

En las variables en que se hallaron diferencias significativas debidas a densidades de siembra, al discriminar los efectos en lineal y cuadrático, el lineal dio significativo, indicando que el efecto de tratamiento fue del tipo lineal, positivo o negativo según el cave.

En los análisis de varianza de todas la variables estudiadas en este trabajo no se observaron diferencias estadísticamente significativas, a los niveles de probabilidad estudiados (1, 5 y 10%), para el factor nivel de fertilización, ni para su efecto lineal y cuadrático, esto quiere decir que no hubo efecto de tratamiento. Es probable que las dosis escogidas hayan sido altas para este suelo, con elevados niveles de fósforo y potasio. A1 no haber diferencias significativas debido al nivel de fertilización, podría concluirse que es posible disminuir la dosis normalmente recomendada de 200 g m-2 de 12­24­12.

En el análisis estadístico de las variables medidas no se encontró interacciones entre densidad de siembra y nivel de fertilización, por lo tanto ellos están actuando libre e independientemente, para todas las variables estudiadas.

RECONOCIMIENTO

El financiamiento para la realización del presente trabajo fue otorgado por el Fondo para la Investigación U.C.V.­CATANA.

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