Rev. Fac Agron. (Maracay), XI (1-4): 79-203
Es difícil intentar el estudio de la agricultura actual o de un sector dentro de ella, sin tomar en cuenta el papel que juega la agroindustria. La incorporación de la agricultura a la sociedad industrial, bajo cualquier sistema social, implica la adopción, por parte de la agricultura, de una serie de tecnologías y procedimientos que la modernizan y que instalan progresivamente en su seno el proceso de agroindustrialización. Al introducirse en el proceso productivo agrícola (producción y comercialización), el carácter, la velocidad y las perspectivas de crecimiento de cualquier rubro específico dentro del sector agrícola, va a depender en gran medida del desarrollo agroindustrial que se tenga dentro de ese sector específico. La relación inversa también se da, y por lo tanto, el nivel de desarrollo agrícola le establece al sector agroindustrial un determinado marco de acción dentro del cual debe moverse.
Para establecer la importancia que tienen las agroindustrias en la agricultura venezolana actual, es necesario dirigir nuestra atención a los renglones concretos donde ella actúa y las relaciones que se establecen entre ellas y el resto de los sectores industriales y comerciales. Una primera observación que refuerza la apreciación del papel dinamizador de la agroindustria estriba en el hecho de que los cultivos que se han desarrollado con mayor vigor en los últimos 40 años, son aquellos cuyos productos son utilizados como insumos de las agroindustrias (entre ellos caben mencionar el ajonjolí, el algodón, caña de azúcar, coco, maní, sisal, tabaco negro, tabaco rubio) y los productos pecuarios que utilizan insumos provenientes de la agroindustria (tales como leche, carne de aves, huevos de consumo, huevos fértiles, carne de cerdo). En el Cuadro 1 se presentan las tasas de crecimiento interanual de diferentes rubros agrícolas para diferentes períodos en términos de valor de la producción. Para eliminar el problema de la inflación, los valores de producción se tomarán a precios constantes de 1957.
La mayor tasa de crecimiento interanual para el período 1950-68 la presenta la avicultura, estando este sector estrechamente ligado a la agroindustria de alimentos concentrados que le suministra el insumo básico para la producción de carne de aves y huevos de consumo. Está en segundo término el rubro de los cultivos industriales, dentro de los cuales destacan los cultivos de ajonjolí, el algodón, el maní y el coco, que constituyen el insumo básico en la producción de aceites vegetales; se encuentran también la caña de azúcar, la cual es utilizada por los centrales azucareros y en las destilerías de licores provenientes de este producto, y el cultivo del
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PERIODOS |
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RUBROS |
1937-50 |
1950-60 |
1960-68 |
1950-68 |
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Cereales |
0,9 |
3,9 |
7,7 |
5,6 |
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Granos leguminosos |
-0,7 |
1,9 |
-1,7 |
0,4 |
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Tubérculos y raíces |
3,8 |
-0,2 |
9,6 |
4,0 |
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Cultivos industriales |
1,0 |
7,7 |
5,9 |
6,9 |
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Café y Cacao |
-1,9 |
-1,8 |
3,0 |
0,3 |
|
Frutas y hortalizas |
5,2 |
7,2 |
1,9 |
4,9 |
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Ganado |
2,5 |
3,2 |
5,0 |
4,0 |
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Leche |
1,5 |
6,3 |
6,9 |
6,6 |
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Avicultura |
2,6 |
7,4 |
14,0 |
10,3 |
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Tota1 |
1,1 |
3,7 |
5,9 |
4,7 |
tabaco, el cual abastece a las plantas productoras de cigarrillo, tanto del tabaco negro como del rubio. Se presenta en tercer término el rubro leche, el cual tiene estrechas relaciones con las agroindustrias deshidratadoras de leche y con las plantas pasteurizadoras de este producto.
Por último, dentro de los rubros agropecuarios ligados a las agroindustrias aparece el grupo de los cereales que agrupan entre otros a los cultivos de maíz, arroz y sorgo; cultivos éstos que cada día presentan mayores relaciones con la s agro industrias de alimentos concentrados para animales y las plantas procesadoras de harinas de maíz precocidas y las procesadoras de aceite de maíz.
Estos cuatro rubros contribuyen, para el año 1968, con la cantidad de 1.303.830.000 bolívares del valor del total de la producción del sector agrícola, que para ese año se situó en 2.730.646.000 bolívares, lo que representa un aporte equivalente al 47,75 % del valor total de la producción a precios constantes del año 1957. Esto significa una importancia ascendente de los cultivos ligados a la agroindustria dentro de la agricultura venezolana, ya que para el año 1937 estos cuatro rubros contribuían con 305.452.000 bolívares del valor de la producción del sector agrícola, lo que representaba una participación del 29,35 % del valor total de la producción a precios constantes de 1957.
Es evidente entonces la acción dinamizadora de la agroindustria en aquellos cultivos donde ella se ha insertado, cuestión esta que se afianza más, si observamos el crecimiento presentado por los rubros que no han estado ligados a la dinámica agroindustrial. Los granos leguminosos han presentado una tasa de crecimiento interanual del 0,4~o para el período 1950-68, incluso han presentado durante algunos años de este período la tendencia al decrecimiento de la producción. El rubro raíces y tubérculos presenta para este período una tasa de crecimiento del 4,0~/o inferior al promedio de todo el sector; sin embargo, podría considerarse relativamente elevado este crecimiento para ser un rubro que no estuvo sometido a la acción dinamizadora de las agroindustrias; en nuestra opinión, esto se debe a que dentro de este rubro está incluido el cultivo de la papa, la cual enmascara el crecimiento real de otros cultivos como la yuca, la batata, etc., los cuales aún no han sido utilizados por las agroindustrias, pese a presentar el país una condición tropical, ecológicamente apta para la producción en mesa de estos cultivos. El caso café y cacao, que están en estrechas relaciones con las agroindustrias transformadoras de estos productos, merece una consideración especial, pues es el rubro que presenta la tasa de crecimiento más baja en el período que estamos considerando (1950-68), inclusive presentando tasas anuales decrecientes durante el período 1937-60. Este rubro dentro de la agricultura venezolana, tradicionalmente ha tenido el papel de cultivos para exportación, mostrando adicionalmente una tendencia declinante como fuente de divisas, fundamentalmente por los pocos incentivos que los productores han tenido para mejorar las plantaciones existentes y/o aumentar las áreas en producción. Las agroindustrias relacionadas con el rubro no han tenido la necesidad de fomentar la producción de estos productos como fuente de materia prima, sino que por el contrario, han ido utilizando, al aumentar el consumo interno, cantidades cada vez mayores de la parte del producto dedicado a la exportación.
Un segundo elemento que nos permite establecer la importancia de las agroindustrias dentro de la agricultura venezolana, surge del papel creciente del agrocomercio dentro de la agricultura. El sector agrocomercial tiene estrechas vinculaciones con las agroindustrias y en muchos casos son las propias agroindustrias las que crean sus propios sistemas de producción y/o comercialización, tanto de los insumos necesarios para la agricultura, como de los productos que la agricultura produce. Una agricultura enmarcada dentro de un proceso de modernización creciente, en la mayoría de los casos inducida por los sectores agroindustriales y agrocomerciales, requiere cada vez más de insumos no producidos dentro del propio sector agrícola. En el Cuadro 2 se presentan las tasas
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PERIODOS |
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INSUMOS |
1950-60 |
1960-68 |
1950-68 |
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Semillas* |
8,6 |
3,1 |
6,1 |
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Fertilizantes |
44,2 |
7,2 |
26,4 |
|
Combustibles y lubricantes |
16,7 |
7,5 |
12,5 |
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Sacos y empaques |
3,0 |
22,6 |
11,3 |
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Alimentos concentrados |
27,5 |
14,6 |
21,6 |
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Otros alimentos |
1,9 |
1,4 |
1,6 |
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Pollitos bebé |
25,5 |
13,8 |
20,1 |
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Productos veterinarios |
17,8 |
11,6 |
15,1 |
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Tota1 |
16,4 |
10,7 |
13,8 |
* Se incluye este insumo, pues aunque el mismo e. producido por el sector agrícola, en el caso venezolano una proporción bastante grande del mismo es importado, constituyéndose en la práctica en un insumo producido fuera de la agricultura nacional.
de crecimiento de diversos insumos utilizados en la producción agropecuaria en Venezuela en términos de crecimiento de su valor. Para eliminar los problemas generados por el aumento de precios ocasionado por la inflación, se han utilizado para todos los períodos precios constantes de 1957.
Salvo en el caso de los fertilizantes, todos los demás insumos que presentan una tasa de crecimiento superior al promedio durante el período 1950-68, tales como: alimentos concentrados, pollitos bebé, productos veterinarios, estan estrechamente ligados a los sectores agroindustriales y especialmente a las plantas procesadoras de alimentos concentrados. Un crecimiento promedio como el observado (13,8% interanual) durante un periodo tan largo de tiempo (18 años) debe ser considerado como elevado, sobre todo si lo comparamos con el crecimiento de la producción agrícola y con el crecimiento de la economía nacional en su conjunto y nos revela la importancia creciente del agrocomercio e indirectamente de las agroindustrias que participan en él, dentro de la agricultura venezolana, la cual se trace cada vez más dependiente de los insumos provenientes de la industria. Podriamos establecer más claramente esta importancia, cuando observamos cómo ha ido creciendo la participación relativa de los insumos utilizados por la agricultura con relación al valor de la producción agrícola. Para el año 1950, la participación porcentual de los insumos con relación al valor de la producción agropecuaria, se ubicó en 4,4%; para 1960, la participación ascendió al 14,05~/o y para 1968 se situó en 19,95%. En otras palabras, el valor de los insumos no producidos por la agroindustria, son cada vez una parte más importante del valor de la producción agrícola.
A la luz de los datos presentados, es indiscutible el papel dinamitado y la importancia creciente de la agroindustria y del agrocomercio dentro de la agricultura venezolana. Este hecho trae consecuencias muy importantes para los productores agropecuarios, pues al convertirse la agroindustria en el principal consumidor de las material primas de origen agropecuario, y establecerse la importancia creciente del agrocomercio como suplidor de los insumos necesarios para la producción agropecuaria, se plantea la posibilidad de una subordinación creciente de los productores agrícolas con respecto a los sectores agroindustriales y comerciales. A este respecto, Van Kesteren 39 afirma: 'tanto por el lado de los precios de los productos agropecuarios, como por el lado de los precios de los insumos para producirlos, puede de hecho fijarse el margen de beneficio y en definitiva la posibilidad de acumulación por parte del agricultor"; más adelante agrega, " . . . en buena parte de los casos concretos el manejo de ambos mecanismos está en las mismas manos, . . . además, buena parte de los servicios básicos para la agricultura, como es el caso del crédito y la asistencia técnica, están también íntimamente vinculados a los mecanismos descritos".
Enmarcados dentro de los planteamientos anteriores, esta investigación va dirigida al estudio de un sector concreto de la agricultura venezolana: la avicultura. Este hecho le da al trabajo una primera limitación, pues por tratarse de un estudio de caso, está sujeto a las especificidades del mismo, y por lo tanto, las conclusiones que del estudio se obtengan, no pueden ser trasladadas en una forma mecánica al resto de los sectores que conforman la agricultura venezolana.
El hecho de haber escogido el sector avicola, no necesariamente implica que lo consideremos como el más importante y/o tipico de la agricultura nacional. Entre las razones que justifican la selección del mismo para el desarrollo de esta investigación, están las siguientes:
a) Desde el punto de vista de la producción, y tal como se presenta en el Cuadro 1, la avicultura durante el periodo 1950-68 presentó la mayor tasa de crecimiento interanual de la producción ( 10,3 %), en circunstancias de que el promedio para todo el sector agrícola fue de 4,3°%O. Esto nos indica el dinamismo presentado por este sector durante el periodo considerado.
b) Desde el punto de vista de los insumos utilizados por la agricultura y no producidos por el sector, tal como lo muestra el Cuadro 2, los alimentos concentrados y los pollitos bebé presentaron altas tasas de crecimiento interanual durante el periodo considerado, siendo sólo superadas por los fertilizantes. Esto nos indica la importancia que tienen los sectores agroindustriales y agrocomerciales dentro de este sector.
c) El largo período de actividad agroindustrial (35 años) y el tipo de producción avícola, que conlleva ciclos productivos continuos y de muy poca duración, nos permiten detectar diferentes etapas de su evolución y las diversas modalidades de relaciones entre los sectores agroindustriales y los productores.
Un segundo elemento que nos permite establecer el alcance de esta investigación y que se convierte en una limitación del estudio, es el de que no se pretende abarcar el problema avicola en su totalidad: nos restringiremos al estudio económico de las relaciones de subordinación que se establece entre el sector agroindustrial y los avicultores. Al restringirse al aspecto económico, deja fuera de consideración un conjunto de aspectos importantes, tales como los sociales, los políticos y los tecnológicos, que son relevantes para la explicación de la problemática de la avicultura en una forma integral. Esto indiscutiblemente se convierte en otra de las limitaciones del trabajo.
En concordancia con las limitaciones expuestas, los objetivos de esta investigación se circunscriben a los siguientes:
a) la caracterización económica de las relaciones que se establecen entre la agroindustria y los productores agropecuarios en el caso concreto de la avicultura.
b) Caracterizar el comportamiento de los avicultores dentro del marco de las relaciones de subordinación de esto, a la agroindustria de alimentos concentrados.
Pretendemos hacer una investigación descriptivo-explicatoria de las relaciones que se establecen entre la agroindustria de alimentos concentrados para animales y los productores avicolas. Es descriptiva porque pretendemos especificar las características fundamentales de estas relaciones, puntualizando los elementos esenciales de su naturaleza. Intenta ser adicionalmente explicativa, porque pretendemos identificar algunos de los elementos causales de estas relaciones, o al menos establecer bajo qué condiciones se den las mismas.
Es conveniente destacar que se trata de un estudio de caso en el que se presentan algunas complicaciones, pues el sector avícola no está constituido por un conjunto homogéneo de plantas agroindustriales, relacionadas con un conjunto también homogéneo de granjas avicolas; sino más bien, está constituido por un sector agroindustrial estructurado oligopólicamente, en el cual cada complejo agroindustrial establece un conjunto de relaciones especificas con las unidades de producción a las que subordina.
La imposibilidad de realizar un estudio de campo (dados los escasos recursos humanos y de tiempo), donde se pudiera establecer una muestra de la población, tanto del sector agroindustrial, como del sector de la avicultura, en la cual se estratificaran diferentes sectores en función de la diversidad ya mencionada, para en función de ello, se pudiera hacer inferencia estadística, tanto del sector agroindustrial, como de los sectores productores de carne de pollo y huevos de consumo, nos llevó a hacer un estudio basado en la información estadística publicada por los organismos oficiales, tales como: Ministerio de Fomento, Ministerio de Agricultura y Cría, Banco Central de Venezuela, y en base a los pocos estudios realizados en el país sobre el sector avícola. Hubo necesidad, en muchos casos, de acudir a la información publicada por los organismos privados que agrupan, tanto a los fabricantes de alimentos concentrados para animales (AFACA), como a los que agrupan a los avicultores (FENAVI), y a la consulta con técnicos conocedores de la materia, los cuales nos permitieron obtener información concreta sobre algunos aspectos, a partir de los cuales se realizarán estimaciones para establecer las tendencias en el comportamiento de algunas de las variables utilizadas.
En cuanto a la construcción del objeto de investigación, se precedió en primer lugar a la delimitación de la problemática a investigar, lo cual se trace en el Capitulo II, donde, utilizando un proceso de aproximaciones sucesivas, se parte del proceso de modernización de la agricultura venezolana y se establece el desarrollo avícola dentro de este marco general; luego se establece la problemática avícola en función de los diversos sectores que en ella intervienen (consumidores, sectores agroindustriales y productores avícolas), para concluir estableciendo la problemática especifica que se desea estudiar. En segundo término, se procedió a la formulación teórica del problema, lo cual se trace en el Capítulo III, donde se trace una revisión teórica a partir de la cual se formula y desarrolla el problema a investigar en términos teóricos, construyendo un modelo explicativo de la problemática, el cual culmina con la formulación de las hipótesis de trabajo.
Como la validación del modelo explicativo formulado depende de la comprobación empirica de las hipótesis de trabajo, en los Capitulos IV y V se intenta realizar esta tarea. Así, en el Capitulo IV se establece la estructura oligopólica del mercado de los alimentos concentrados, y la conformación a partir de ella, de los grandes complejos agroindustriales avícolas. En el Capitulo V, se establece la crisis avícola, tanto en su dimensión estructural como coyuntural, para los diferentes grupos de granjeros involucrados: productores de huevos de consumo (blancos y rojos) y los productores de carne de pollo. En este capitulo se trace, en primer término, un análisis global de la crisis a través del estudio del efecto del oligopolio sobre los granjeros y luego, se estudia el comportamiento de los precios de los diferentes productos avícolas en los años recientes, al igual que el comportamiento de la producción y de los precios relativos de los concentrados con relación a los diferentes productos avícolas. Por último, se plantean los efectos de esta crisis sobre los granjeros, a través del estudio de los procesos de selección, especialización y concentración de la producción.
El último capitulo está dedicado al análisis de las perspectivas que tiene la industria avícola nacional en una situación como la planteada en los capítulos anteriores.
En este capítulo se intenta mostrar a grandes rasgos las características más resaltantes que ha presentado la avicultura en su desarrollo, y en especial la problemática sobre la cual se centra esta investigación, a fin de delimitar el objeto de la investigación que nos ocupa. Este proceso de delimitación es una labor compleja, a la cual es necesario acercarse por aproximaciones sucesivas, donde, partiendo de planteamientos general es, podamos, en cada etapa, ir ubicando el tema seleccionado dentro de esa problemática.
Este proceso de concretización progresiva es difícil en el sentido de que el paso a cada nueva etapa más concrete, supone la identificación de los elementos más importantes de 7a etapa inmediatamente anterior. Muchas veces esta labor resulta complicada, corriéndose el peligro de soslayar elementos importantes o de incluir elementos que no constituyen parte fundamental de la problemática que se está estudiando.
Partimos de la caracterización general de la agricultura venezolana de hoy; luego intentamos ubicar a la avicultura nacional dentro de este proceso de modernización agrícola que se ha suscitado en el país, con las peculiaridades que lo han caracterizado. Posteriormente, se intenta analizar el crecimiento que ha presentado la avicultura, desde el punto de vista de cada uno de los sectores más importantes que intervienen dentro de ella: los consumidores, el sector agroindustrial de alimentos concentrados y los avicultores. Por último, en base a las diferentes ópticas utilizadas para ver este desarrollo, se delimita en forma más concrete la problemática de nuestra investigación.
Hasta la segunda década del presente siglo, la agricultura representó para el país la principal fuente de divisas, su núcleo lo constituía el sistema de la gran plantación y el minifundio disperso en los valles y zonas de piedemonte de las cadenas montañosas occidental, central y oriental del país, y una ganadería primitiva de carácter recolector en las grandes áreas de sabanas naturales de los llanos. Así que, durante el periodo colonial, la época de la independencia, y hasta las primeras décadas de este siglo, la base económica nacional estuvo constituida por la exportación de tabaco, añil, cueros de vacuno, café y caceo. En el piano interno y para el abastecimiento del mercado doméstico , la transformación de material p rimes agrícolas se limitaban a unos pocos trapiches, destilerias, centros de beneficio de café y cacao, curtiembres, queseras y tabaquerias, teniendo todos los procesamientos mencionados un marcado carácter artesanal. Dúrante todo el periodo a que hacemos referencia, la economía nacional se podria catalogar de latifundista mercantil agroexportadora.
Con el advenimiento de la explotación del petróleo y, por otra parte, con la eliminación del caudillismo regional realizado durante la dictadura de Juan Vicente Gómez, se inicia un programa de creación y modernización de la infraestructura física de la nación. Paralelamente se realizó la transformación estructural (política y jurídica) necesaria para incorporar al país al moderno sistema capitalista mundial: el imperialismo. Venezuela, dentro del nuevo ordenamiento mundial ocupa la posición de país periférico, subdesarrollado y dependiente. Este proceso de transformación y modernización de la economía venezolana, incidió necesariamente sobre la agricultura. Podemos apuntar dentro de los factores que en un primer momento repercutieron negativamente sobre ella, los siguientes:
a) la brusca caída de los precios de los productos agrícolas, ocasionada por la crisis mundial de 1930, y que golpeó a nuestros principales productos agrícolas de exportación: café y cacao.
b) la facilidad de importar productos agrícolas a precios sensiblemente inferiores a los nacionales, por la abundancia relativa de divisas aportadas por la renta petrolera.
c) las ventajas de invertir en las grandes ciudades obteniendo pingües beneficios, fundamentalmente en la compra de terrenos y bienes inmuebles en las áreas aledañas a las ciudades y en los sectores de la construcción y comercio.
d) Y muy ligado a los puntos anteriores, el proceso de emigración a las ciudades, que puede ser considerado como violento. Basta señalar que en el periodo de 25 años, comprendidos entre 1925 y 1950, Venezuela se transforma de país rural en urbano.
Los elementos señalados incidieron para que la agricultura se sumergiera en un profundo abismo, del cual sólo se podía salir cuando desde las ciudades comenzara un proceso de reactivación agrícola que le diera un nuevo impulso y que permitiera construir la nueva agricultura acorde con las transformaciones ya iniciadas en la base productiva del país. Es conveniente en este momento retomar el proceso a nivel de las zonas urbanas.
A partir de 1940, se inicia en forma incipiente la industrialización nacional, por la vía de la sustitución de importaciones de bienes "ligeros" de consumo final. Este proceso tome cuerpo definitivamente a partir de 1950, a diferencia de otros países latinoamericanos, los cuales lo habían iniciado mucho antes. Entre las condiciones existentes que coadyuvaron a la aparición del mismo, pueden citarse las siguientes:
a) El surgimiento de un mercado interno en expansión, sustentado por los crecientes ingresos fiscales provenientes de la renta petrolera; este mercado interno se expandía como consecuencia de la migración de los campesinos a las zonas
urbanas y del aumento del poder adquisitivo de importantes mesas de consumidores, lo que garantizaba una demanda insatisfecha de bienes y servicios.
b) la capacidad y posibilidad, después del cese de la Segunda Guerra Mundial, de importar bienes de capital de los países industrializados.
c) la existencia de una clase "dirigente" con capacidad y disposición de iniciar un proceso de industrialización, para el cual contaba con un amplio y decidido apoyo del Estado venezolano.
La industrialización necesariamente incidió sobre la agricultura, y se convirtió en el elemento dinamizador de la misma, dado el aporte que ella tenia que realizar para llevar a feliz término el mencionado proyecto. Por una parte, la agricultura debia contribuir a la alimentación de las grandes capes de la población ubicada en los sectores urbanos, y por la otra, debía colaborar en el suministro de material primas necesarias para su procesamiento industrial urbano. Así vuelven a estar dadas las condiciones para la existencia de una expansión material de la agricultura; sin embargo, la agricultura surgida de este proceso tendría necesariamente que tener marcadas diferencias en cuanto a su sistema productivo, en relación a la agricultura prepetrolera. Una agricultura no basada en relaciones de producción semifeudales, sino más bien una agricultura "moderna" de tipo capitalista basada en las inversiones de capital y en un manejo "racional" de los factores de producción, donde la mano de obra asalariada tuviera mayor importancia que la mano de obra familiar y la utilización de insumos no producidos en el sector agrícola (maquinaria, pesticidas, etc.) fuera aumentando.
Es por esto que desde 1950 se comienza a incrementar la inversión de capital en el campo, cambiándose con esto la tendencia anterior; 22 de esta forma, comienza a desarrollarse la nueva agricultura. Esto trajo como consecuencia aumentos sustanciales de la producción agrícola nacional, incrementos que han sido logrados más por la vía del aumento de las áreas cultivadas que por aumentos de la productividad. El Estado ha jugado un importante papel en este desarrollo a través de la construcción de obras de infraestructura (sistemas de riego, drenajes para el saneamiento de sierras, carreteras, etc.), lo que ha permitido hacer asequibles extensas áreas a la producción agropecuaria.* Sin embargo, los * Cabe destacar también el papel del Estado en el desarrollo, financiamiento, y las campañas de divulgación, en planes concretos, tales como: El Plan de Arroz (1954), la política de instalación de centrales azucareros (a partir de 1956), el plan de fomento pecuario (1958), el subsidio lechero (a partir de 1956), la política de introducción de oleaginosas, el estímulo a la producción de fibras textiles, etc. Debe mencionarse también el programa de Reforma Agraria, el cual ha contribuido a la expansión acelerada de la utilización de insumos agrícolas, inducido por precios agrícolas mantenidos artificialmente bajos durante mucho tiempo, han incidido en que los niveles de rentabilidad que se obtienen en el sector, sean sensiblemente inferiores a los que son previsibles de obtener en cualquier otro sector económico.
EL proceso de industrialización comenzó a requerir del abastecimiento nacional de algunas material en las cuales el país tenia reales ventajas comparativas para su producción, o de importación coyunturalmente dificultosa. Esto trace que algunos capitales de origen urbano se trasladen al campo, apareciendo de esta forma las agroindustrias. Estas se convierten entonces en el núcleo difusor de las nuevas relaciones de producción para poder asegurar el suministro de insumos y servicios por parte de fábricas industriales, necesarios. Por otra parte, es también importante el efecto del suministro de insumos y servicios por parte de fábricas industriales, para satisfacer las exigencias de esta nueva agricultura. Esto tiene un efecto multiplicador en la implantación en la agricultura de relaciones de producción de tipo capitalista.
Al estar controlados desde fuera del sector, tanto los precios de los insumos, como los precios de venta de los productos agrícolas, se limitan los niveles de rentabilidad posibles de obtener, y por lo tanto se ven disminuidas las posibilidades de acumulación en el sector. Es de esta forma como la creación de una agricultura moderna condiciona cada vez más a los productores agrícolas a las exigencias de los sectores agroindustriales, industriales y comerciales, colocándolos en situación desventajosa para alcanzar tasas de beneficios acordes con el esfuerzo realizado a nivel de la producción.
La acción de las agroindustrias no ha sido general para todo el sector agrícola, e inclusive, no ha alcanzado a todos los sectores productores de material primas agroindustriales potenciales que existen en el país. En aquellos renglones donde se le ha presentado a la agroindustria la posibilidad de importar la materia prima en condiciones ventajosas, ésta no se ha preocupado por promover la producción doméstica de tales material primas. A este respecto es conveniente mencionar la opinión del presidente de ProVenezuela: "la sustitución de importaciones no se manejó con la debida atención y contribuyó al forjamiento de una industria importadora de materias primas (de origen agropecuario) que tendió al proceso de ensamblaje, como en el caso de las plantas productoras de alimentos concentrados, industria de leche en polvo, y a su vez generó el incremento de importaciones de maquinarias e implementos agrícolas, todos de procedencia foránea"; 6 más adelante continúa: "...se abusó, fundamentalmente de material primas foráneas que eran sobrantes en las áreas internacionales, en detrimento de cultivos nacionales que podrian sustituirlas". Los esquemas de tecnología moderna y financiamiento de estos gastos a través de crédito campesino, que han implementado los organismos oficiales.
Dentro de la agricultura "moderna", a la que hemos venido haciendo referencia, destaca el sector avícola, el cual se comienza a desarrollar en el país a partir de 1950. Hasta ese año, "el rubro era cubierto, casi por completo, con importaciones, lo que hacia que un 80~o de los huevos y un 90~o de los pollos eran provenientes de U. S.A., Argentina, Polonia y Holanda".9 En el lapso de 26 años, comprendidos desde su inicio hasta la fecha, se ha logrado el abastecimiento casi total de la demanda interna.
Para ilustrar lo que este crecimiento de la avicultura ha significado comparativamente con otros sectores agropecuarios y, adicionalmente, la importancia de ella dentro de la agricultura nacional, presentamos las siguientes cifras; 47 en el periodo 1964-73, la producción avícola creció a una tasa interanual del 21,2~o, la cual fue casi el doble de la que presentó el sector agropecuario en su conjunto, que fue del orden del 11,3%. Durante este mismo periodo la pesca creció al 7,óóo; los porcinos al 7,8~o, y los bovinos al 11,8~o. En relación al aporte de la avicultura al producto global del sector, para 1964 éste se situó en un 4,óóó del total, mientras que para 1973 su aporte fue aproximadamente del 10 ~o. Las cifras presentadas nos demuestran el rápido crecimiento del sector en relación a los otros sectores pecuarios, y su importancia creciente dentro de la agricultura nacional.
Este espectacular crecimiento fue posible por la conjunción de diferentes elementos, entre los cuales cabe citar:
a) la acción del Estado dirigida a la protección de este renglón, tanto a través de medidas de estímulo a la producción, tales como la prohibición de importaciones, contingentamiento, licencias previas de importación, como a través de medidas tendientes a proteger a las industrias procesadoras de alimentos concentrados, tales como subsidios a las material primas importadas y la prohibición de importar alimentos concentrados.
b) la acción de la agroindustria de alimentos concentrados para animales, tendiente a promover la producción de productos avícolas con el objetivo de poder colocar ingentes cantidades de alimentos concentrados para aves a nivel de productores. La Delegación Venezolana al III Congreso latinoamericano de Avicultura, informa al respecto que: "Con los programas de asistencia técnica y crediticia y la creación de servicios posteriores (incubación, beneficio de aves y comercialización de productos) que desarrollan los grupos industriales que intervienen en la fabricación en mesa de alimentos balanceados, se logra, conjuntamente
con las medidas de protección a la industria nacional que dicta el gobierno, que en un lapso relativamente muy corto, la actividad avícola llegue a constituir un renglón agroindustrial de gran importancia en el país".37
c) EL esfuerzo a que fueron inducidos los productores para adaptarse a un nuevo tipo de relaciones de producción, donde los que no son capaces de administrar sus granjas bajo patrones de "eficiencia" técnica y económica, deben abandonar el negocio.
d) los espectaculares logros en la tecnología, que se tradujeron en un crecimiento acelerado de la productividad.
La acción de los elementos mencionados, en el caso de la industria avícola, permitió la modernización del sector. Dentro de los elementos que nos permitirían establecer el grado de modernización alcanzado, estarian: los cambios ocurridos en la eficiencia técnica de las explotaciones y, en especial, en el factor de conversión alimenticia, * lo cual nos daria una idea de los patrones técnicos alcanzados, y la magnitud de los aumentos que se han ido produciendo en los capitales invertidos en las granjas avícolas. A ellos nos referimos ahora.
Desde el punto de vista técnico, los niveles de productividad alcanzados por la avicultura nacional han sido considerables, pudiendo actualmente equipararse con cualquier industria avícola a nivel mundial.
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Años |
Semanas para producir un pollo |
Peso del pollo (Kg) |
Alimento concentrado consumido (Kg) |
Conversión Kg alimento/Kg pollo |
|
1955 |
12,0 |
1.500 |
4,5 |
3,00: 1 |
|
1960 |
10,0 |
1.500 |
4,0 |
2,67: 1 |
|
1965 |
9,0 |
1.600 |
3,8 |
2,40: 1 |
|
1971 |
8,5 |
1.700 |
3,7 |
2,20: 1 |
Fuente: AFACA. Problemas de abastecimiento de material primas agrícolas. Documento presentado a la Asociación Pro Venezuela. Caracas, enero, 1973.
* Se refiere a la cantidad de alimento consumido para producir 1 Kg de carne de pollo o una docena de huevos de consumo.
Durante el periodo comprendido entre 1955 y 1971, el tiempo requerido para producir pollo se redujo en un 29~o; el peso del pollo ha aumentado en un 13~o; el alimento requerido disminuyó en un 18~o y la conversión de alimentos mejoró en un 27%.
En el caso de los huevos de consumo, la conversión de alimentos ha tenido el siguiente comportamiento; 1 para 1960 se requerían 2,20 Kg de alimentos concentrados para producir una docena de huevos; para 1965 el factor se situó en 2,0, y para 1971 llegó a ubicarse en 1,7 Kg de alimento/docena de huevos. Esto significa que en el periodo comprendido entre 1960 y 1971 la conversión de alimentos para los huevos de consumo mejoró en un 23%.
En cuanto al capital invertido a nivel de granjas avícolas, éste se ha ido acrecentando aceleradamente, al pasar de 82.908.128 bolívares para el año 1961, distribuidos en 1.755 granjas, a 400.300.349bolivares en el año 1975, colocados en 1.038 granjas.4s En términos absolutos, el capital invertido aumentó 4,82 veces en el periodo de los 15 años considerados. En términos del capital promedio invertido por granja, éste se incrementa en 8,16 veces, al pasar de
47.241 Bs./granja en el año 1961, a 385.644 Bs./granja en el año 1975.* De estas cifras se desprende evidentemente un aumento bastante grande de las inversiones por granja, lo cual implica un proceso de modernización de la producción.
Es importante recalcar la acción modernizadora que sobre los granjeros han tenido las plantas productoras de alimentos concentrados, para lo cual han montado una organización de asistencia técnica y de investigación y, adicionalmente, han creado todo un sistema de financiamiento, abastecimiento de otros insumos y de los equipos necesarios y una organización de comercialización de los productos. Este último elemento le da una caracteristica particular a esta agroindustria en relación con otras que actúan en el país; ella no solamente actúa en la esfera de la producción, sino que también actúa y controla parte de la esfera de la comercialización de los productos avícolas, ". . .como gran parte de los centros de beneficio están integrados a fábricas de alimentos concentrados, éstos sirven a su vez como elemento de cierre al circulo de financiamiento que se inicia con el suministro d el alimento con centrado y los pollitos bebé. Esta función de los mataderos se obtiene a través del mecanismo del contrato de entrega del producto vivo, firmado en ocasión de efectuar los reemplazos de los galpones. La modalidad permite, por un lado, asegurar con mayor fluidez la recuperación del crédito otorgado al granjero y, por otro lado, una salida de
* Es importante señalar que aun cuando las cifras suministradas corresponden a precios corrientes del año en consideración, razón por la cual puede asignársele al fenómeno de la inflación parte del aumento de las inversiones, no creemos que ella sea responsable de una cuota importante de los aumentos de la inversión que han sido consignados.
pollos vivos en fechas y condiciones óptimas, una previsión del programa de matanzas con meses de anticipación y finalmente un adecuado almacenamiento y distribución de la carne de pollo, funciones que ya no están en manos del avicultor, sino que corren por cuenta y riesgo del matadero".38
Es evidente, entonces, el efecto de integración que a partir de las plantas procesadoras de alimentos concentrados se efectúa con respecto a la producción de productos avícolas y a la comercialización de los mismos, y que ha traido como consecuencia la modernización de los granjeros. Pero también las agroindustrias de concentrados para aves están relacionadas con los productores agrícolas que les suministran las material primas necesarias para la elaboración del producto, y especialmente con los productores de cereales. En este sentido la acción de esta agroindustria sobre la agricultura, no tiene la misma importancia que la señalada anteriormente para los avicultores. En otras palabras, las plantas no han inducido una modernización comparable a la planteada en el caso avícola.
Es muy probable que este comportamiento esté ligado a los precios internacionales relativamente bajos, que durante muchos años mantuvieron las material primas necesarias para la elaboración de los concentrados, lo que hacía muy atractivo para la agroindustria la importación de los mismos, por las grandes diferencias existentes entre éstos y los de los equivalentes a nivel nacional. Se fortalecia aún más esta situación por la acción del Estado en cuanto al establecimiento de medidas tendientes a favorecer la importación de tales material primas, como lo fueron el establecimiento del dólar preferencial y la prohibición de importar alimentos concentrados elaborados en el exterior. En este caso la incapacidad de la agricultura nacional para proveer a esta agroindustria de la materia prima necesaria, le permitía a ésta hacer de la importación de las mismas un negocio más lucrativo, pues al ser fijados los precios de los productos elaborados (concentrados) en función de los costos de producción, al cual se le añadia una tasa de ganancia prefijada, y éstos en función de los precios de las material primas nacionales, permitían que la industria obtuviera beneficios económicos adicionales al poder importar gran parte de su materia prima a precios relativamente inferiores a los del mercado nacional y aún más con una bonificación cambiaria. En estas condiciones no era atrayente fomentar la producción nacional de la materia prima necesaria.
Volcada la agroindustria hacia el exterior para obtener su materia prima, es sólo a partir del año 1972, cuando se trace crítico el abastecimiento desde el exterior (tanto por la dificultad de obtener el producto, como por el aumento de precios de éste en el mercado internacional, especialmente en el caso de los cereales), que
su interés se volcará a incentivar la producción nacional de material primas en gran escala,* y con ello la modernización de este sector de la agricultura. Han sido entonces las cambiantes condiciones del mercado internacional, las que han promovido el interés de las agroindustrias de concentrados para lograr el abastecimiento nacional de material primas. Con el objeto de ilustrar un poco el grado de dependencia del exterior en la importación de gran parte de los insumos necesarios para la fabricación de concentrados, presentamos los siguientes datos: durante el año 1975, la industria de alimentos concentrados requirió 600.000 TM de sorgo, de las cuales sólo se produjeron en el país 54.000 TM, es decir, sólo el 95to. Hubo por lo tanto que importar el resto (548.000 TM), equivalente al 915to restante de las necesidades. Esta importación en términos de producción nacional equivaldria a cultivar 274.000 Ha, si suponemos un rendimiento de 2.000 Kg,/Ha, lo que a precios corrientes de ese año significaria 367 millones de bolivares.7
El desarrollo de la avicultura moderna a la que hemos venido haciendo referencia, así como los problemas y perspectivas que en ella se presentan, pueden ser apreciadas desde diferentes puntos de vista, de acuerdo al papel que juegan y/o han jugado los diferentes grupos involucrados. En un extremo estaría situado el consumidor, el cual satisface parte de sus requerimientos proteínicos a partir del consumo de productos avícolas; otro de los grupos involucrados es el de los granjeros avícolas, que son los responsables de la producción propiamente dicha; también están involucrados en esta actividad los industriales dedicados a la producción de alimentos concentrados para aves, y a la producción y/o comercialización de otros insumos necesarios para efectuar este proceso productivo; el Estado también se encuentra involucrado como regulador de las relaciones que se establecen entre los grupos mencionados.* Cada uno de estos sectores tiene expectativas diferentes y se ha visto sometido a presiones de diferente naturaleza; por lo tanto, es conveniente intentar una aproximación a la situación partiendo de la óptica que cada uno de ellos tiene.
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* Es importante señalar que durante el año 1973 se agudiza aún más la crisis. La opción de un directivo de la CMA, organismo que desde 1972 ce encarga de la importación de tales material primas, es la siguiente: ``La crisis mundial ocurrida a mediados de 1973, como consecuencia de la disminución de un 7% de la cosecha de trigo con relación a la de 1972, cuando alcanzó 300 millones de TM, constituyo la alarma general del mundo y particularmente de los países importadores. Desde entonces empiezan a tener dificultades en las compras por sus altos precios y por las irregularidades en la entrega. Esta circunstancia, unida a las grandes compras que hicieron en esa época los rusos y los chinos, siguen gravitando duramente en la economía de nuestros países, causando grandes trastornos aún no superados. Pero lo más difícil es la inseguridad del abastecimiento en momentos críticos a que está expuesto el paíst'.7 Por otra parte, debe señalarse la posición asumida por los países exportadores de productos alimenticios (U.S.A entre ellos) en relación a los aumentos de precio del petr61eo realizado por los países de la OPEP.
2.3.1 la óptica del consumidor
Es un hecho innegable la contribución de la avicultura nacional al mejoramiento de la alimentación popular. En la década de los 50, cuando la industria daba sus primeros pasos y había necesidad de importar tanto carne de aves como huevos, estos productos eran considerados como de consumo de lujo, dados los altos precios de venta que tenían al nivel del consumidor, lo cual los hacía prácticamente inaccesibles al consumo de las mesas populares. Para 1958, el precio al detal de la carne de pollo era de 6,39 Bs/Kg, y este precio fue paulatinamente disminuyendo hasta llegar a 4,65 en 1967, para luego volver a subir hasta colocarse en 1974 en 5,23; precio que es todavía inferior al del año 1958. En el caso de los huevos blancos medianos, renglón en el cual disponemos de la serie más larga, el precio a nivel de consumidor pasó de 3,52 Bs./docena en el año 1956, a 2,74 en el año 1974 (ver Figura 1). Se presenta entonces en el sector avícola una excepción al comportamiento general de la agricultura venezolana, en el sentido de que los precios de venta al consumidor de estos productos ha bajado en términos absolutos en los últimos 14 años.
Partiendo de que el ingreso disponible per capita de la población ha ido en aumento, la baja absoluta de los precios a que se ha hecho referencia, adquiere mayor significación, al considerar el comportamiento relativo de estos precios en relación al de los productos sustitutos. En el Cuadro 4 se puede observar cómo han evolucionado los precios de la carne de pollo en relación a los correspondientes a carne de bovinos y cerdos; así, para el año 1960 el esfuerzo monetario necesario para adquirir a nivel del consumidor 1 Kg de bovino era equivalente a 1,12 Kg de carne de pollo; esta proporción entre los dos precios ha ido bajando hasta llegar en 1974 a 0,61. En otras palabras, en términos de carne de bovino, el precio relativo del pollo ha disminuido sustancialmente.
EL mismo fenómeno se observe al estudiar el precio relativo del pollo con respecto a la carne de cerdo, el cual durante el período considerado ha evolucionado a favor de la carne de pollo, al pasar de 0,94 en el año 1960, a 0,65 en 1974. Al haberse producido esta baja de precios de los productos avícolas, tanto en términos absolutos como relativos, y adicionalmente, al aumentar la oferta de dichos productos en una forma considerable, los aumentos en el consumo per capita de estos productos han sido considerables.
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* Nos estamos refiriendo aquí a las formas de ver el problema avícola por un representante medio de estos grupos sociales por lo tanto, el comportamiento de individuos particulares dentro de cada grupo pueden alejarse del promedio que estamos analizando, y tener una percepción más o menos cercana o alejada de lo que aquí se expone en términos generales.

Tal como se desprende del Cuadro 5, el consumo per capita ha aumentado en el renglón de huevos de consumo en el período 1960-74 en un 122,5%, y en el caso de la carne de pollo en un 309,55%. En conclusión, desde el punto de vista del consumidor, el desarrollo de la avicultura nacional no ha implicado para él ningún problema, por el contrario, le ha permitido la obtención de proteína animal para su dicta en condiciones de precios decrecientes en términos absolutos y en términos relativos con respecto a los productos sustitutos, requiriendo a la vez una menor proporción de su ingreso.
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Años |
Px/Py |
Px/Pz |
|
1960 |
1,12 |
0,94 |
|
1961 |
1,08 |
0,90 |
|
1962 |
1,01 |
0,84 |
|
1963 |
0,98 |
0,87 |
|
1964 |
0,92 |
0,79 |
|
1965 |
0,93 |
0,90 |
|
1966 |
0,92 |
0,83 |
|
1967 |
0,90 |
0,83 |
|
1968 |
0,88 |
0,77 |
|
1969 |
0,88 |
0,76 |
|
1970 |
0,82 |
0,71 |
|
1971 |
0,79 |
0,76 |
|
1972 |
0,79 |
0,75 |
|
1973 |
0,64 |
0,68 |
|
1974 |
0,61 |
0,65 |
Leyenda: Px = Precio al detal de 1 Kg de carne de pollo. Py = Precio al detal de 1 Kg de carne de bovino. Pz = Precio al detal de 1 Kg de carne de cerdo.
|
Año |
Huevos Unidades/año |
Carne de pollo Kg/año |
|
1960 1 |
67,4 |
2,93 |
|
1972 1 |
130,0 |
9,00 |
|
1974 2 |
150,0 |
12,00 |
Fuente: 1. Informe de la Delegación Venezolana al III Congreso latinoamericano de Avicultura, Sao Paulo, Brasil, 1973. Revista FENAVI, año 3, Nos. 6-7. Enero de 1974, p. 6.
2. Duffaud, Guy. Presidente de la Comisión Organizadora del IV Congreso latinoamericano de Avicultura. Caracas, 1975. Revista Industrial Avícola, Publicaciones Watt. Agosto, 1975, p. 12.
2.3.2 la óptica de los intereses vinculados al sector agroindustrial
El crecimiento vertiginoso que ha tenido la avicultura nacional se debe en parte, como ya fue mencionado, a la acción de la agroindustria de alimentos concentrados para aves. Esta, para poder promover la venta de sus productos, ha tenido que desarrollar un servicio de investigación y asistencia técnica a los productores, e ir a solucionar así los problemas que se han ido presentando en los aspectos tecnológicos de la producción avícola, y ha desarrollado a la vez un sistema de comercialización que permite no sólo la venta de los alimentos concentrados, sino que también pone a disposición de los granjeros otros insumos necesarios para la producción avícola, tales como pollitos bebé, productos farmacéuticos, equipos e implementos, etc.. El tener que desarrollar el mercado potencial para sus productos, fue indiscutiblemente el primer escollo que tuvo que afrontar la agroindustria; y el realizarlo constituyó un elemento de vital importancia en el proceso de modernización avícola al que ya hemos hecho referencia. Por ser empresas de carácter industrial, enmarcadas dentro de una economía de mercado, al promover la venta de sus productos difundió unas relaciones de producción de tipo capitalista, lo que se ha reflejado a nivel de productores, predominando en este sector, en los actuales momentos, una avicultura signada por este tipo de relaciones.
En esta avicultura capitalista moderna que hoy en día tenemos, los alimentos concentrados son un insumo que desde el punto de vista de la producción no tiene sustitutos satisfactorios.* Adicionalmente este producto aparece como un bien complementario de productos pecuarios;** por lo tanto, la demanda de concentrados se comporta como inelástica: variaciones en el precio de éstos, no se traducen en grandes variaciones de las cantidades demandadas. Esta característica propia de este producto ha determinado que la creación y ampliación del mercado para concentrados, no necesariamente ha implicado una competencia de precios ante las diferentes agroindustrias del ramo. Este ha sido un elemento de vital importancia para la obtención de altos niveles de rentabilidad del capital por parte del sector agroindustrial, lo' cual está estrechamente ligado a las posibilidades de acumulación y por consiguiente de autofinanciamiento de las inversiones necesarias para sus continuas ampliaciones. La primera agroindustria de este tipo se crea en el año 1942, cuando se funda PROTINAL C.A., con un capital de 250.000 bolívares. Para 1974, el activo fijo promedio de las 26 factorías existentes llego a ser de 79.248.000 50 bolívares, sin estar contabilizadas aquí las inversiones de las procesadoras de concentrados en otras facetas del proceso productivo. Este incremento de las inversiones proviene en su mayor parte de las ganancias obtenidas por las ventas de sus productos dentro del mismo sector agrícola.
Dadas las dimensiones relativamente pequeñas del mercado nacional de alimentos concentrados y el tamaño de las plantas de que se dispone en el mercado internacional, las cuales son relativamente grandes para las dimensiones de nuestro mercado, está dada la posibilidad de que la rápida acumulación que ha tenido el sector haya originado que las empresas más antiguas o de mayor poder económico lleguen a constituir un mercado oligopólico. En efecto, PROTINAL, que posee dos plantas en el país, tiene una capacidad para producir 658.320 TM/año de alimentos concentrados al año,*** es decir, capacidad para producir el 55~o de la producción total de la industria, que para el año 1975 fue del orden de las 1.299.000 TM.
* las posibilidades que tienen los granjeros de elaborar sus propios alimentos es muy limitada, entre otras cosas por el volumen que hay que producir para hacer la operación económica y por ser extremadamente dificultoso para ellos disponer de las material primas necesarias, en la cantidad o calidad adecuadas y en el momento oportuno. Esto indiscutiblemente plantea una atadura tecnol6gica de las granjas a la agroindustria productora de concentrados.
** Es decir, siguiendo a Richard Lipsey, que cualquier variación en la producción de éstos afecta en el mismo sentido la producción de concentrados.
*** El cálculo de la producción te6rica anual se hizo de la siguiente manera: las fábricas trabajan 3 turnos diarios de 8 horas cada uno, comienzan a trabajar el lunes a las 6 a.m. hasta el sábado a las 9:30 p.m. Esto da un total de 105,5 horas/semana. Luego:
PROTINAL: 130 TM/hora x 105,5 = 13.715 TM/semana x 48 semanas = 658.320 TM/año.
PURINA: 60 TM/hora x 105,5 = 6.330 TM/semana x 48 semanas = 303.840 TM/año.
Por otra parte, PURINA, que también posee dos plantas, tiene una capacidad de producción de 303.840 TM/año, lo que equivale al 25% de la producción total de concentrados para el año 1975. Las cifras señaladas indican que estas dos empresas podrían producir el 8070 de la producción total de alimentos concentrados para 1975; esto nos está indicando la existencia de un mercado oligopólico, el cual trae como consecuencia, en virtud de los mecanismos de racionalidad económica de este tipo de mercado, que los precios de venta de los concentrados bajo condiciones económicas inflacionarias, no tengan una tendencia hacia la baja, sino que por el contrario exista una presión permanente al alza de los mismos. Adicionalmente, como las plantas grandes no funcionan a plena capacidad,* sus costos unitarios fijos son más elevados de lo que deberían ser a plena capacidad , y esto trae como con secuencia que los precios de venta de l os concentrados se sitúen a nivel más alto del que deberían tener, aun asumiendo una igual rentabilidad del capital.
La presencia de una situación oligopólica en el mercado de los alimentos concentrados constituye, a nuestro modo de ver, un elemento que limita el dinamismo del sector agroindustrial al eliminar la competencia en los términos convencionales, y que adicionalmente repercute sobre el sector consumidor de estos productos (los granjeros) por la vía de los precios que resultan en un mercado de esta naturaleza.
Otro elemento importante que nos permite explicar el rápido crecimiento que ha representado la agroindustria, es la acción del Estado a través de una serie de medidas económicas, fundamentalmente aquellas que facilitaban la importación de material primas. Entre estas medidas cabe mencionar:
a) la bonificación cambiaria a que estuvo sometida la agroindustria durante mucho tiempo; se trata, en otras palabras, del establecimiento del dólar preferencial a través del cual el Estado subsidiaba a la agroindustria con 1,15 bolívares por cada dólar de trigo importado. Es importante destacar que este trigo proveniente en su mayor parte de U.S.A., tenía unos precios bastante bajos, por las condiciones especiales de política interna imperante en ese país y, adicionalmente, sin limitaciones en cuanto a las cantidades a importar. Esto significó para la agroindustria la posibilidad de disponer durante mucho tiempo de una materia de vital importancia: trigo, en condiciones de abundancia, bajos precios y subsidiada por el Estado.
*Para el año 1975, PROTINAL produjo 516.000 TM de alimentos concentrados, o sea, que sólo cubrió el 43% del mercado total, lo que indica que está trabajando al 78% de su capacidad instalada.
b) la prohibición a la importación de alimentos concentrados para aves. Cuando hubiera necesidad de hacerlo por situaciones especiales, se autorizaba a las propias empresas productoras para efectuar dicha importación.
Esta situación se mantuvo hasta 1972, año en el cual se elimina el subsidio al trigo importado para la fabricación de alimentos concentrados y se presentan limitaciones reales para la importación del mismo, en virtud, entre otras cosas, de los problemas de escasez mundial ocasionada por la entrada de la URSS como comprador de trigo en el mercado mundial de dicho producto. Es importante destacar que el trigo cumplió durante todo un período, el papel de materia prima básica en la elaboración de alimentos concentrados. Esto puede constatarse si consideramos los tipos e importancia de las diversas material primas que se utilizan en la elaboración de concentrados.Z1
a) los cereales constituyen el 65 5to del volumen total de compras de material primas por parte de la industria. La mayoría de ellos se importa.
b) las harinas oleaginosas representan el 15% del total, siendo la soya la única que se importa para complementar el déficit de las otras.
c) los productos de origen animal representan el lO% del total, en su mayoría son de origen nacional, salvo gran parte de la harina de pescado, que se importa del Perú.
d) EL 7% del total, lo representaban los subproductos de la caña de azúcar: bagacillo y melaza; pulpa de cítricas; pulpa de otros frutos; sal molida; polvo de mármol, etc. Estas material primas son de origen nacional.
e) EL 3 ~o del total lo representan los productos químicos y farmacéuticos, los cuales en su mayoría son de importación.
Los cereales constituyen la fracción más importante de las materias primas necesarias para la elaboración de concentrados, y dentro de ellos, el trigo constituyó durante muchos años el elemento básico. Disponer de trigo a precios bajos y en cantidades suficientes constituyó para la agroindustria un elemento muy importante para obtener altos niveles de rentabilidad, lo cual permitió a su vez el mantenimiento de altos índices de inversión. Durante los años 1972 y 1973 se limitan drásticamente las posibilidades de importar materias primas * y esto comienza a constituirse en un cuello de botella para la agroindustria, pues al no permitir el Estado grandes aumentos en el precio de venta de los concentrados para aves y, paralela
* Esto ya fue mencionado en páginas anteriores, cuando nos referimos a la crisis mundial de los cereales ocurrida en los años 1972 y 1973.
mente, presentarse el fenómeno de costos crecientes en el principal insumo, se limitaban grandemente las posibilidades de seguir obteniendo los niveles de rentabilidad que hásta el momento se habían conseguido. Hasta ese momento la agroindustria no había desarrollado acciones importantes para asegurarse una oferta nacional de material primas. Salvo la producción de algunos tipos de semillas certificadas por parte de PROTINAL, de los intentos fallidos por introducir en gran escala el cultivo de la soya, y el mejoramiento y experimentación con el sorgo en épocas más recientes, no ha habido intentos lo suficientemente amplios como para lograr el abastecimiento de material primas en el mercado nacional. Esta dependencia del exterior en cuanto al suministro de material primas constituye en nuestra opinión un problema de vital importancia. ¿Cuáles son las perspectivas de una industria de relativa importancia en la producción de alimentos para la población, bajo las circunstancias de una excesiva dependencia de las importaciones de materia prima?
La tendencia previsible a nivel mundial de los precios de las material primas utilizadas en la producción de alimentos concentrados es la de que éstos crezcan, por lo cual habrá necesariamente que intentar suplir las necesidades de material primas con producción nacional, lo cual de todas maneras implicaría un aumento de costos, pues para promover la producción doméstica habría que elevar los precios de la materia prima nacional para incentivar a los productores. Esta situación implicaría, o bien aumentos sustanciales en el precio de los concentrados, o que las agroindustrias sacrifiquen parte del beneficio que actualmente están obteniendo. Lo más probable, de acuerdo con la evidencia histórica disponible, es el de que aumenten sustancialmente los precios concentrados, por lo cual parece lógico pronosticar que se presentarán situaciones críticas a nivel de los granjeros, lo cual obligará al gobierno a aumentar sustancialmente el precio de la carne de pollo y de los huevos de consumo en el mediano plazo, a menos que se puedan lograr nuevos aumentos significativos en la productividad a nivel de granja por una parte, y en la eficiencia del sistema de mercadeo, por la otra, que atenuarían las tendencias previsibles.
2.3.3 la óptica de los granjeros
Al analizarse la situación desde este punto de vista, tenemos que, en primera instancia, observar cuál ha sido el comportamiento de 1a oferta de los productos avícolas, en circunstancias de que, como ya lo hemos mencionado, el consumo ha ido en aumento y los sectores agroindustriales han promovido con bastante ahínco los aumentos constantes en la producción. La oferta doméstica de productos avícolas ha sido ascendente, pudiendo identificarse en ella a dos renglones: los pollos de engorde y los huevos de consumo. 1ntentemos observar con mayor detenimiento lo que ha ocurrido en cada uno de ellos, de acuerdo a las cifras que nos aporta el Cuadro 6.
En el período 1950-60, la producción de pollos de engorde fue mucho más dinámica que la de huevos de consumo, creciendo la primera a una tasa interanual un poco mayor que el doble de la segunda; esto se debió, entre otras cosas, a que a partir de 1951, el estado prohíbe la importación de carne de pollo congelada, protegiendo así a la naciente avicultura nacional; protección que no alcanzó a los huevos de consumo, los cuales durante todo el período se continuaron importando. Es a partir de 1958, cuando el Estado establece una serie de medidas tendientes a proteger el renglón de huevos de consumo. Con este impulso en la década de 1960-70 se convierte el renglón de huevos de consumo en el más dinámico, presentando una tasa de crecimiento interanual aproximadamente igual al doble de la que presentó el sector de pollos de engorde en ese mismo período.
En el año 1959 se produce un brusco aumento de la producción de huevos de consumo, alcanzando durante ese año un aumento del 78,2% con respecto al año 1958; igualmente, en el año 1961 se produce un aumento del 57,4% en la producción de carne de pollo con respecto al año 1960. Estos elevados incrementos se debieron, además de las medidas de protección ya señaladas, al interés que tuvieron algunos grupos de procedencia urbana en establecer granjas avícolas, dadas las facilidades crediticias que el Estado otorgaba en esa época a la avicultura.*
|
Período considerado |
Huevos de consumo |
Pollos de engorde |
|
1950-60 |
12,1 |
27,3 |
|
1960-70 |
21,3 |
13,2 |
|
1970-74 |
3,6 |
11,1 |
|
1950-70 |
14,3 |
18,5 |
En el período 1970-74, disminuyó la tasa de crecimiento de la oferta interna, siendo el más afectado el sector productor de huevos de consumo, esto debido fundamentalmente al hecho de haberse casi agotado la sustitución de importaciones de estos productos, por lo cual sólo es factible esperar aumentos de la demanda cónsonos con los aumentos de la población, el crecimiento del ingreso per capita y los cambios esperados en los patrones de consumo de la población. En el caso de los pollos de engorde, la tasa de crecimiento observada casi se mantiene al mismo nivel presentado en la década anterior, y en este caso pensamos que ello ha sido producto del efecto sustitutivo que la carne de pollo ha tenido en relación a las carnes de bovino y de cerdo, las cuales en estos años han presentado a nivel de consumidor aumentos de precio superiores a los de la carne de pollo, razón por la cual el consumo de este último producto y, por ende, su producción, no se explica solamente en virtud de los factores señalados anteriormente.
___________
* los créditos otorgados durante ese período oscilaron entre los 300.000 Y IOB 100.000 bolívares para cada granja.
En una primera aproximación, al analizarse el crecimiento de la producción de los renglones avícolas, podría pensarse que los productores han tenido estímulos para aumentar la oferta de productos a los niveles descritos. Estos estímulos, en última instancia, estarán materializados en los márgenes de utilidad tanto totales como promedios, y por la rentabilidad de los capitales invertidos. Estos indicadores serían los ejes de la racionalidad a nivel de los productores, sobre todo en la avicultura, donde las relaciones de producción capitalista han alcanzado un relativo alto grado de desarrollo. Sin embargo, cuando se observan las constantes quejas de los avicultores en las noticias de prensa * y los comunicados publicados por las asociaciones de productores agrícolas , donde se plantea la necesidad de aumentar los precios recibidos para poder cubrir los costos de producción, así como las crisis que cíclicamente afectan a la avicultura, tenemos que concluir que los incentivos mencionados anteriormente, en la realidad no se han obtenido o no han sido permanentes a nivel de los productores, o por lo menos para una parte de ellos.
Surge entonces la siguiente pregunta: ¿Por qué los avicultores parte de ellos, aun bajo condiciones de precios cíclica y tendencialmente no atractivos, han dado como respuesta aumentos de la producción ? Intentar responder esta pregunta nos lleva en primer lugar a intentar discriminar los productores, entre aquellos que en razón de una mayor eficiencia técnica o económica (economías de escala) o ambas a la vez se ven menos perjudicados, que aquellos que, en razón del pequeño tamaño de sus explotaciones o de su ineficiencia técnica, presentan una situación que en algunos casos llega a la quiebra por no poder cubrir nisiquiera los costos de operación, y por otra parte, a intentar explorar los mecanismos a través de los cuales la agroindustria pudiera controlar las condiciones de producción de los granjeros.
__________
* En referencia a este punto y entre las muchas noticias de prensa publicadas, podemos mencionar la opinión de Leopoldo Izquierdo, directivo de la Federación Nacional de Avicultura, en referencia a la crisis actual (noviembre de 1976): "mientras el gobierno no revise la política actual de avicultura y revise los costos de producción con los precios regulados para los granjeros y para el público consumidor, la producción nacional de pollos y huevos seguirá deficitaria. . . ". "FENAVI exige que el gobierno modifique la política urgente sobre avicultura y se base en la relación costo-precio para el establecimiento de una nueva política que abra nuevas perspectivas de expansión a las instalaciones existentes''.ll
Estas ideas quizás explique sólo una parte del problema, por lo cual tendríamos que buscar otras razones que expliquen el porqué de esta respuesta por parte de los granjeros. Creemos que en la discusión sobre la importancia relativa que le den los agricultores a sus ingresos por unidad de producto, en comparación con sus ingresos totales, puede estar otra parte de la respuesta al problema. Si los ingresos unítarios van decreciendo, los niveles de rentabilidad del capital disminuirán también y ello provocaría una salida drástica de los productores del renglón avicultura. Sin embargo, si las posibilidades de salir del negocio son pequeñas (no se encuentra a quién venderle las granjas o se presentan dificultades por el tipo de equipo utilizado para cambiar de rubro de producción), es posible que la reacción de los avicultores pudiera ser la de aumentar su escala de producción para tratar de compensar de esta manera los ingresos totales; en otras palabras, para poder mantener su ingreso total constante , en condiciones en que las ganancias unitarias decrecen, la salida está en aumentar la producción. Si esta es la situación, un comportamiento de este tipo podría explicar, en adición a otras razones, la situación de oferta creciente, bajo condiciones de niveles de rentabilidad del capital tendencialmente decrecientes.
Nosotros pensamos que la avicultura nacional en los últimos 15 años ha estado sometida a una crisis que podríamos denominar estructural, pues atiende a las relaciones de subordinación que se establecen entre el conjunto de sectores (partes) que conforman la industria avícola venezolana, con relación a una de ellas: las procesadoras de alimentos concentrados; crisis que se manifiesta en una tendencia declinante de la rentabilidad del capital que obtienen los avicultores. Es importante recalcar que hablamos de una tendencia, lo cual no excluye la posibilidad de que en un momento dado y por condiciones especiales el nivel de rentabilidad pueda aumentar; sin embargo, una vez ocurrido este aumento, la tendencia declinante de la rentabilidad regula este comportamiento y el fenómeno tiende a manifestarse nuevamente.
La ganancia unitaria y, por ende, la rentabilidad del capital, están estrechamente relacionadas con la relación costo-precio.* Esta relación es de tipo inverso, o sea, que si la relación costo-precio aumenta, la ganancia unitaria disminuye En las condiciones en que se ha presentado el desarrollo avícola en nuestro país, la relación costo-precio ha ido aumentando y por lo tanto disminuyendo la ganancia media, y caetirus paribus, esto implicaría una disminución de la rentabilidad.
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* la ganancia por unidad del producto sería igual a: gu = P-cu, donde gu = ganancia unitaria; p = precio unitario del producto ; CU = costo unitario total.
Luego: multiplicando y dividiendo ambos miembros del segundo término por p, la igualdad no se altera:
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de donde
= relación costo-precio
NOTA: Este desarrollo fue sugerido por el profesor Arnaldo Badillo, del Inst. de Economía Agrícola y Ciencias Sociales de la Facultad de Agronomía.
* En otras palabras, una relación de costo del concentrado utilizado en relación con el precio de un Kg de pollo o de una docena de huevos a nivel de productor.
** Aproximadamente el 66/ de los costos totales de la explotación avícola, de acuerdo a los valores suministrados por el servicio de Sanidad y Fomento Avícola del MAC.10
Desafortunadamente no disponemos de datos que nos indiquen los niveles de rentabilidad que han alcanzado los productores en un período de tiempo determinado; sin embargo, podemos llegar a tener una aproximación de la misma, si observamos cómo se ha ido comportando el precio relativo de los alimentos concentrados en relación al precio obtenido por el productor por unidad de producto avícola vendido,* partiendo del supuesto de que, dada la gran importancia que el alimento concentrado tiene en la conformación de los costos avícolas,** las variaciones de esta relación afectan directamente los niveles de rentabilidad de los productores.
En la Figura 2 se presenta la información correspondiente a los precios relativos de los alimentos concentrados, tanto en relación a los pollos de engorde como a los huevos de consumo, para el período 1965-74. En ambos casos se presentan grandes fluctuaciones de un año a otro; como en el año 1974, cuando los precios relativos bajan considerablemente como producto del aumento general de los precios agrícolas decretados por el gobierno durante ese año. Sin embargo, la tendencia general de las dos series es a aumentar progresivamente. De allí que sea razonable pensar, que una participación creciente de los costos de los alimentos concentrados en el precio de venta de los productos avícolas, la cual se refleja en esta tendencia, caetirus paribus, ha afectado negativamente los niveles de rentabilidad de los granjeros, situación que tendencialmente tiende a agravarse en el tiempo. Lo anterior no implica que para un año en particular, y producto de situaciones coyunturales, no hubiera habido un mejoramiento o desmejoramiento transitorio de esta relación. Las tendencias observadas en esta relación de precios relativos nos inducen a pensar que estamos en presencia de una crisis avícola, entendida ésta como fenómeno de mediano y largo plazo, la cual no es explicada exclusivamente por las variaciones de los precios a nivel de cada año, sino que más bien es producto de algunas características estructurales que presenta el sector avícola.

Adicionalmente a esta crisis de carácter estructural, se presentan en el corto plazo crisis coyunturales, las cuales son ocasionadas por el desequilibrio momentáneo que se presenta entre la oferta y la demanda de los productos avícolas, las cuales se reflejan en fluctuaciones de los precios de tales productos en el corto plazo, afectándose igualmente las condiciones económicas de los granjeros.
Existen diversas opiniones acerca de las causas de estas crisis de corto plazo. Algunas de ellas intentan referir como causal al acelerado desarrollo de la producción: " . . . Al llegar 1962 se produjo un violento desarrollo que dio paso a una crisis, generada por el excesivo aumento de la oferta. La superproducción definió las reglas del juego y se produjo el colapso y desaparición de varias granjas, sobreviviendo sólo las más capaces y mejor organizadas".9 Estas crisis que se han comenzado a presentar a partir de 1960, han tendido a manifestarse cíclicamente, lo cual ha llevado a algunos organismos a establecer como cause de ellas otros elementos; a este respecto el MAC plantea lo siguiente: "Los repetidos y periódicos desajustes en nuestra avicultura, pueden hacer creer que los mismos son un fenómeno propio insalvable de su crecimiento . Desde hace muchos años, los productores se enfrentan a continuos movimientos distorsionados de la producción, mercado y precios, en donde la superproducción y la escasez se suceden en forma alternada".47 Desde este punto de vista, existe una serie de movimientos distorsionadores que son los que han generado las crisis cíclicas de la avicultura. Explorar cuáles son estos elementos, bajo qué base operan y cuáles son sus efectos a nivel de los productores, constituye un aspecto importante a ser estudiado en el transcurso de esta investigación. intentaremos precisar ahora cuáles son las crisis coyunturales que se han producido en el período 1962-74. A la producción avícola
nacional contribuyen no sólo los productores ligados a la agricultura moderna, sino también un conjunto de granjas no especializadas cuyos aportes a la producción son cada día menores. Como lo que nos interesa es el primer sector, tomaremos como indicadores
para estudiar el comportamiento de la producción durante ese período, la producción de alimentos concentrados para aves * y la producción de pollitos bebé para postura y para engorde;** en la Figura 3 se presenta la información pertinente.
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* Se parte del supuesto de que la industria de alimentos concentrados para animales, posee una alta flexibilidad en el proceso de ajustar su producción al consumo en el muy corto plazo; por otra parte, desde el punto de vista de los granjeros, existen relativamente pocas posibilidades de sustituir los alimentos concentrados por otro tipo de alimentación. Estos dos elementos nos permiten inferir que la producción de alimentos concentrados para aves, refleja muy bien el comportamiento de la producción avícola que tiene su origen en las granjas modernas que son el sector que nos interesa estudiar.
** Preferimos tomar estos indicadores en lugar de la producción de huevos de consumo y pollos de engorde, pues estos últimos son calculados en base a estimaciones que realiza el MAC en función de la producción de pollitos bebé. Al constituir esta última serie la fuente original, creemos que nos permite una mejor aproximación a lo que ocurre en las granjas modernas.
Tomando 1962 como año base, se observe en la serie de alimentos concentrados cuatro disminuciones en las cantidades producidas, que se corresponden con crisis coyunturales que han ocurrido a nivel de los granjeros. Las crisis ocurridas en los años 1963 y 1971 fueron ocasionadas en el sector productor de huevos de consumo, como se desprende de la inspección de la serie de producción de pollitas bebé para postura en los años señalados, donde se observe una disminución. La serie de producción de pollitos para engorde es mucho más estable, sólo presentó disminución en el año 1965, la cual no se reflejó a nivel de la producción de concentrados, posiblemente por haber sido compensada por el crecimiento del sector de huevos de consumo. Las crisis coyunturales que se presentan en los años 1966 y 1968 afectan fundamentalmente a las incubadoras; en esos años se presentan las mayores diferencias entre la producción de pollitos bebé y la venta de los mismos.
Es evidente que a nivel de los productores avícolas, se presentan entonces dos tipos de crisis: una de mediano y largo plazo, es decir tendencial, de carácter estructural, que disminuye en el transcurso de los años los niveles de rentabilidad que obtiene el productor; otra crisis coyuntural de corto plazo que en los últimos 15 años ha tenido un comportamiento cíclico recurrente, que afecta en una forma drástica los niveles de rentabilidad y que conduce a la quiebra a algunos productores.
En resumen, hemos visto cómo desde 1950 comienza en el país un auge de la explotación de productos avícolas , en marcado dentro del esquema de modernización de la agricultura que a partir de la década de los 40 comienza a desarrollarse. Las fuerzas dinamizadoras del crecimiento tienen dos polos: por una parte, el Estado, a través de una serie de medidas proteccionistas, impulse la sustitución de importaciones en este renglón; por otro, la agroindustria de alimentos concentrados para animal es que en función de desarrollar un mercado para sus productos estimula la producción avícola, para lo cual crea un servicio de investigación y extensión e integra a las plantas procesadoras un conjunto de servicios adicionales para la producción de pollos y huevos (tales como el suministro de pollitos bebé, implementos y equipos, medicinas y vacunas, etc.), llegando a ser propietarias de grandes granjas productoras y controlando a través de relaciones de propiedad, algunas de las facetas de la comercialización de los productos avícolas.

La acción de la agroindustria le ha imprimido a las relaciones técnicas de producción en la avicultura un carácter marcadamente capitalista , dado fundamentalmente por mayores inversiones de capital por unidad de trabajo, un aumento relativo del uso de mano de obra asalariada, una mayor utilización de insumos no producidos en el sector y, en fin, con una propensión al manejo "racional" por parte del granjero de los distintos factores de producción, en la búsqueda de la mayor ganancia posible en función de la rentabilidad de los capitales invertidos. No obstante el rápido desarrollo alcanzado, esta actividad no ha estado exenta de presentar algunos problemas que son causados, en forma general, por las relaciones que se establecen entre la agricultura y el resto de los sectores económicos en un sistema económico como el que impera en el país y, en forma particular, por la propia estructura técnico-económica que presenta la avicultura, la cual ha ocasionado desarrollos diferenciales en los sectores en ella involucrados. La percepción de estos problemas es diferente para cada uno de los grupos participantes, ya que depende del lugar que éstos ocupan en el continuo producción-distribución-consumo y , por ende , en el cuadro de relaciones técnicas de producción y distribución. La captación de la mayor proporción de los excedentes económicos producidos por la industria avícola es el objetivo final de los diferentes grupos en ella involucrados, esto podría expresarse en términos operacionales en la búsqueda de niveles de rentabilidad lo más alto posible por parte de cada sector. Cualquier fenómeno que afecte a la apropiación de una mayor porción del excedente económico producido, será considerado por el sector particular a que afecte como un problema.
En el caso de la agroindustria de alimentos concentrados, los niveles de acumulación dependen además de la dinámica propia de las empresas existentes en este ramo agroindustrial y de sus relaciones con el Estado, a fin de lograr transferencias de la renta petrolera a través de los subsidios y otras medidas; de sus relaciones con los productores, tanto de los que les proveen de la materia prima necesaria para la elaboración de concentrados (los agricultores), como de los que utilizan este producto como insumo en su propio proceso productivo (los avicultores).
Desde el punto de vista de su relación con los agricultores, ha sido consignado en páginas anteriores la problemática que presenta la agroindustria de alimentos concentrados en los actuales momentos: la dependencia del abastecimiento externo, en condiciones de una situación de escasez de material primas a nivel mundial, en virtud del poco desarrollo de la producción nacional de material primas (fundamentalmente de cereales y oleaginosas). Esto afecta las posibilidades de acumulación de capital de la industria y, por lo tanto, sus niveles de rentabilidad. Aunque formulamos este problema, no es el interés de este trabajo estudiarlo, dadas las limitaciones de tiempo e información pertinente que se nos presenta.
Por otra parte, se plantean relaciones de la agroindustria de alimentos concentrados con los avicultores, a través de las cuales a la agroindustria se le presenta la posibilidad de transferir parte del excedente económico originado en las granjas avícolas. Esto, necesariamente, afecta los niveles de rentabilidad de los granjeros y producen a este nivel una serie de cambios, tanto de las granjas propiamente dichas como de las relaciones que se establecen entre éstas y la agroindustria. Esta es la problemática específica que pretendemos estudiar.
La problemática que se presenta a nivel de las granjas avícolas nos ayudaría a plantear el problema específico que estudiaremos en esta investigación; sin embargo, si nos ubicamos solamente a este nivel no podremos encontrar explicaciones satisfactorias a esta problemática, pues como hemos visto, ella está ligada a las relaciones que se establecen entre las granjas y los sectores agroindustriales; por lo tanto, algunas de las explicaciones habrá que buscarlas en el comportamiento de la agroindustria con relación a las granjas.
En páginas anteriores hemos mencionado la existencia de situaciones de crisis * a nivel de los avicultores; estas crisis tenían dos expresiones:
a) Una de carácter estructural, que obedece a las relaciones de subordinación que se establecen entre la agroindustria de alimentos concentrados y los avicultores, en perjuicio de los segundos y que hemos denominado estructural, pues tiene su origen en las relaciones que se establecen entre el conjunto de sectores que conforman la industria avícola nacional, donde las plantas procesadoras de concentrados por su posición oligopólica se convierten en el elemento regulador, tanto desde el punto de vista técnico como del económico, de los demás sectores participantes. Esta crisis se manifiesta en el mediano y largo plazo como una tendencia declinante de los niveles de rentabilidad del capital que obtienen los avicultores.
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* Definimos crisis como el momento decisivo dentro de una secuencia de acontecimientos y acciones, que den como resultado un nuevo conjunto de circunstancias, en las cuales las relaciones existentes entre los diferentes participantes cambian y se alteran las condiciones económicas de los mismos..
b) la otra crisis de carácter coyuntural, ocasionada por los desequilibrios momentáneos que se presentan entre la oferta y la demanda de productos avícolas y que se manifiestan en el corto plazo en fluctuaciones de los precios recibidos por los avicultores.
Hemos separado con fines expositivos los dos tipos de crisis; sin embargo, en la realidad estos fenómenos conforman una unidad, constituyen expresiones de un mismo fenómeno: el progresivo deterioro de las condiciones económicas de los avicultores. Son también complementarias, pues un asentamiento de las crisis coyunturales de corto plazo, profundiza la crisis estructural del mediano y largo plazo.
En términos más concretos, podemos definir la problemática de nuestra investigación a través de las siguientes interrogantes:
¿ Cómo se explican ambas situaciones de crisis ?
¿Qué efectos diferenciales tienen las crisis sobre los granjeros?
¿Cómo se compatibiliza el hecho de que aun bajo condiciones que determinan una tendencia decreciente de la rentabilidad para los productores, los indicadores de producción anual vayan en aumento ?
¿Qué perspectivas tiene la avicultura nacional ante una situación como la planteada?
A estas preguntas intentamos darle respuesta en el transcurso de esta investigación.
En el capítulo anterior hemos delimitado la problemática central de nuestra investigación; es necesario ahora ubicar dicha problemática dentro de las teorías generales que puedan resultar aptas para su comprensión y explicación.
EL objetivo del marco teórico, tal como lo expresa Sabino,30 es el de: "situar a nuestro problema dentro de un conjunto de conocimientos (lo más sólidos posibles), de tal modo que permitan orientar nuestra búsqueda y nos ofrezcan una conceptualización adecuada de los términos que utilizemos".
Al formular el problema establecimos que la crisis de la avicultura venezolana tiene dos expresiones que están en función del período de tiempo que consideramos y lo que consideramos como fenoménico y esencial de este problema. Así, nos referimos en primer lugar a la existencia de crisis coyunturales que se manifiestan en el corto plazo y de una crisis estructural de carácter tendencial o de largo plazo. Aun cuando pueda establecerse esta diferenciación en función del período de tiempo considerado, es necesario puntualizar que ambas no son más que expresiones de un mismo fenómeno.
Es necesario aclarar también que dentro de la avicultura se presentan dos renglones: los pollos de engorde y los huevos de consumo, los cuales, aun cuando están sujetos a una dinámica general similar, presentan algunas especificidades, las cuales serán señaladas en la medida en que sean necesarias para esclarecer el comportamiento de estos dos renglones.
En una primera aproximación, abordaremos la explicación teórica del problema a la luz de la economía neoclásica y dentro del marco de la competencia perfecta. Este modelo teórico es ampliamente conocido, lo cual nos facilita la presentación del mismo al no tener necesidad de establecer en detalle todos sus elementos componentes. Esto, sin embargo, no nos sustrae de la necesidad de presentar los elementos que a nuestro juicio son de vital importancia para intentar explicar la problemática que estamos estudiando. Habrá necesidad también de establecer algunos elementos del modelo de competencia imperfecta, y fundamentalmente el modelo teórico del oligopolio que atiende principalmente a la formación de los precios en un mercado de este tipo y a la problemática de acumulación de capital bajo estas condiciones.
Debemos comenzar la formulación neoclásica definiendo el período considerado como de corto plazo. Este es un período de tiempo en el cual cada productor individual puede variar su producción dentro de los límites que le establece su capacidad instalada.
En el modelo neoclásico se parte de un análisis estático, en el cual, comenzando en una posición de equilibrio determinada (la cual se logra por el equiparamiento de la oferta y la demanda), se introduce una variación (de demanda, de oferta, o de ambas) para llegar a una nueva posición de equilibrio. Por comparación de las dos posiciones de equilibrio se puede inferir cuáles son las consecuencias de las variaciones introducidas en los datos que definen el sistema.
Una de las características propias de la mayoría de los rubros agrícolas, son las fluctuaciones de la oferta de tales productos, ocasionadas por los factores naturales (tanto biológicos como físicos), los cuales no son controlables por los agricultores; esto trace que pueda haber variaciones en la oferta que no sean explicadas por
el movimiento de los precios de los productos agrícolas, sino por los efectos aleatorios de los factores- naturales. Cabría entonces preguntarnos: ¿ Qué efectos tiene en el corto plazo las fluctuaciones de la producción sobre los precios agrícolas ? De acuerdo con lo establecido en el modelo neoclásico , " las fluctuaciones no planificadas de la oferta provocan variaciones de precios en sentido opuesto al de los cambios de la oferta (cuanto mayor sea la oferta, menor el precio), y esos cambios de precio, dadas unas fluctuaciones de oferta, serán mayores cuanto menor sea la elasticidad ingreso de la demanda del producto''.l4
En la Figura 4, la curva de oferta nos indica la cantidad total que los agricultores de un determinado rubro desean producir y ofrecer a cada precio de mercado; si el precio fuera oa, la cantidad que se planificaría producir sería ox. En el gráfico también aparecen dos curvas de demanda a las cuales se enfrenta nuestra oferta; una relativamente elástica (De), y otra relativamente inelástica (Di), Para ambas curvas de demanda los productores planificarían producir ox, pues el precio de equilibrio para ambas es oat Si por cualquier alteración natural (física o biológica) no prevista se presenta una disminución de la cantidad producida y ésta se coloca en e l nivel oy, se producirá una escasez que se reflejará en un aumento del precio; éste aumentará hasta oc en la curva de demanda (Di),

y aumentará sólo hasta ob cuando la curva de demanda es (De). En ambos casos la demanda se reducirá hasta el punto en que se iguale con la oferta disponible. Si por el contrario la producción aumentara por encima de lo planificado porque las condiciones naturales fueron propicias, y se situara al nivel oz, el mercado se saturaría y el precio disminuiría hasta el nivel oaf, en el caso de la curva de demanda (De), y caerá mucho más hasta oe, en la curva de demanda (Di). En ambos casos la disminución de precios provocará un aumento de la demanda para absorber el excedente no planificado de producción, sin embargo, la disminución de precio será mayor en la curva de demanda (Di).
De acuerdo con lo anterior, podemos inferir que la aleatoriedad de los factores de tipo biológico y climático son una fuente importante de las variaciones de los precios de los productos agrícolas, en condiciones de libre competencia. Estas variaciones se manifiestan con mayor amplitud cuanto más inelástica sean la oferta y, en especial, la demanda del producto. Así, por ejemplo, y bajo el supuesto de que tanto el mercado de pollos de engorde como el de huevos de consumo operen bajo condiciones de competencia perfecta, es previsible suponer que las variaciones de los precios serán mayores en el renglón de huevos de consumo que en el sector de pollos de engorde, puesto que la elasticidad precio de la demanda en el primero es menor que la del segundo renglón.*
Hasta ahora hemos explicado los cambios de precio como sucesivas posiciones de equilibrio donde se igualan la oferta y la demanda. Ahora bien, algunas fluctuaciones de la producción pueden ser previamente planificadas por los agricultores, por lo cual las fluctuaciones de los precios no pueden ser atribuidas únicamente a los movimientos imprevistos de la oferta.
En la agricultura todas las decisiones sobre las cantidades a producir requieren un cierto tiempo para manifestarse, el cual está en función para cada rubro agrícola, de la duración del ciclo biológico de producción; de modo que la oferta en el mercado de cada rubro en un determinado momento es siempre el resultado de decisiones tomadas con antelación. En otras palabras, se presenta el fenómeno de un retardo temporal de la oferta. El retardo temporal más sencillo posible, sería aquel en que el precio de un año no tuviera efecto alguno sobre la oferta de ese mismo año, sino sobre la del año siguiente: la versión más simple del modelo conocido en la literatura económica como modelo de la telaraña, donde
0t = F(Pt-1)
así, la oferta en el período t, depende del precio vigente en el período anterior P(t-l).
_________
*Para el periodo 1969-1970 la elasticidad de la demanda para estos dos rubros, calculada según el procedimiento seguido por Lipsey, según el cual se utiliza la fórmula:

es de: Carne de pollo = 1,50
Huevos de consumo = 0,73
Los cálculos fueron realizados a partir de las cifras de precio y producción que para esos años suministra el Anuario Estaditico Agropecuario.
3.2 EL MODELO DE La TELARAÑA
Estudiemos los efectos que tienen las ofertas retardadas, previamente planificadas sobre los precios y las cantidades producidas, a través del modelo de la telaraña. En la Figura 5-I, podemos observar un modelo de telaraña estable. Si en el tiempo t, el precio es p2, los agricultores planearán producir q~ en el ciclo siguiente (t + 1); pero en este período para que q2 pueda ser vendida el precio descenderá a p3. EL precio p3 inducirá a los agricultores a producir q3 y cuando esto suceda en el período (t + 2), el precio se elevará a p`; así comenzarán nuevamente los ajustes cíclicos de la oferta y la demanda que provocarán fluctuaciones tanto en los precios del producto, como en las cantidades producidas en cada ciclo productivo. Sin embargo, estas fluctuaciones serán cada vez menores, por lo cual tanto los precios como las producciones tenderán a los niveles de equilibrio p, y q,. Este mercado tiene un mecanismo de ajuste que tiende a restaurar las condiciones de equilibrio de corto plazo del mercado (ver Figuras 5-II y 5-III).
En la Figura 6-I, se observa un modelo de telaraña inestable; partiendo de p2 seguimos un razonamiento igual al planteado en el caso anterior; sin embargo, en la gráfica se observa que las fluctuaciones de los precios y de las cantidades, no se acercan a los niveles de equilibrio P1 y ql, sino que por el contrario se alejan de él, en la medida que transcurren nuevos períodos de tiempo.
La diferencia del comportamiento de ambos mercados radica en las diferentes inclinaciones de sus curvas de oferta y demanda, lo cual hace que las cantidades absolutas ofrecidas y demandadas varíen en términos relativos en proporciones diferentes. En el caso del equilibrio inestable, debemos suponer que las oscilaciones cada vez más alejadás de los niveles de equilibrio, tienen un límite en su amplitud de variación; de esta forma, para completar el modelo de un mercado de este tipo habría que hacer un análisis de sus límites. Este análisis lo descartamos por el momento, pero debemos recalcar que en el caso de inestabilidad de los mercados y tal como lo señala lipsey,l5 "el funcionamiento mismo del sistema de precios competitivos no tiende a eliminar el desequilibrio, sino más bien a acentuarlo".


EL modelo de la telaraña podría ayudarnos a encontrar explicación a las fluctuaciones cíclicas que se presentan en los precios recibidos por los productores avícolas tanto en el renglón de pollos de engorde como en el de huevos de consumo. Sin embargo, para establecer las posibilidades explicativas del mismo en este caso concreto, debemos analizar la correspondencia existente entre los supuestos del modelo y las características del mercado de los productos avícolas en Venezuela.
Toda teoría, y de ello no escapa la neoclásica, debe basarse en un conjunto de postulados o premisas, a partir de las cuales se elabora todo el conjunto de proposiciones que conforman la teoría propiamente dicha. Este conjunto de supuestos debe ser aceptado a priori y en el caso de los modelos neoclásicos, son aquellos que conforman un mercado de competencia pura o perfecta; veamos a continuación cuáles son estos supuestos :16
a) EL primer postulado consiste en que todos los oferentes de un determinado producto, deben vender unidades homogéneas del mismo, lo cual significa que los compradores no tienen preferencias especiales por algún vendedor particular.
b) Cada vendedor o comprador de un producto maneja un volumen pequeño del mismo en relación al volumen total del producto, esto significa que no pueden influir sobre el precio de lo que están comprando o vendiendo.
c) No deben existir restricciones artificiales a las demandas, las ofertas y los precios tanto del producto específico que estamos considerando como de los insumos necesarios para su producción.
d) Debe existir una libre movilidad de los bienes y de los recursos para que nuevas firmas tengan libertad de entrar en cualquier actividad y disponga de los recursos para dedicarse a la misma.
e) Por último, algunos economistas establecen diferencias entre la competencia pura, a la cual venimos haciendo referencia, y la denominada competencia perfecta. Se trata de una distinción de grado, en la cual, para que exista competencia perfecta, además de darse las cuatro condiciones que ya hemos establecido para la competencia pura, debe cumplirse una característica adicional mediante la cual cada unidad económica que actúe en el mercado debe conocerlo; esto implica que cualquier fluctuación de los precios de los productos, debe ser conocida inmediatamente, tanto por los compradores, como por los vendedores. Este supuesto
adicional implicaría que en un mercado en competencia perfecta, los desajustes causados por la oferta y la demanda se solucionarían de inmediato , mientras que si las condiciones que prevalecen son las de competencia pura, dicho ajuste tardará más, ya que no hay un conocimiento inmediato de las fluctuaciones por parte de todas las unidades económicas intervinientes en el mercado.
EL intento de hacer una crítica al modelo que hemos venido desarrollando debe hacerse al nivel de la validez de los supuestos en que se apoya; un quebrantamiento importante de ellos, afectaría el poder explicativo o demostrativo del modelo a nivel concreto, en el mismo grado en que tales supuestos son afectados. Sin embargo, surge aquí la disyuntiva de la armonización de las proposiciones más generales con las situaciones concretas que estemos analizando , tal como lo plantea Aníbal Pinto en el prefacio del libro lntroducción a la Economía 5 "la validez 'atemporal' y 'aespacial' de las proposiciones fundamentales de la teoría económica está en relación directa con su nivel de abstracción . Una mayor generalidad y aplicabilidad corresponde a un nivel más alto de abstracción, pero, a su vez, cuanto más abstractos sean las formulaciones, menor será su valor explicativo y su validez operacional frente a una situación concrete".
Se presenta entonces el problema de confrontar las formulaciones muy generales, abstractas y como tales muy simplificadas, con la realidad concrete, muy especificada y compleja. En el caso de que el conjunto de proposiciones generales tengan cierta validez, será necesario incorporar a ellas los elementos sustanciales y relativamente específicos de la situación concrete, a objeto de poder obtener un modelo explicatorio más acabado de la misma. En el caso de que las proposiciones generales no sean compatibles con la realidad que estamos estudiando, será necesario buscar otro modelo explicatorio en el caso de que éste exista, o formular proposiciones que ayuden a la conformación del mismo.
Al analizar las condiciones estructurales de la agricultura venezolana, se observe que algunos de los supuestos básicos del modelo de competencia perfecta resultan seriamente quebrantados, por lo cual este modelo está lejos de representar las situaciones reales del mercado de los productos agrícolas en Venezuela. La existencia de mercados oligopólicos en muchos de los insumos utilizados para la producción agrícola y de mercados oligopsónicos en algunos productos agrícolas, tanto de consumo final como de materias primas, constituye uno de los elementos que impiden que el modelo de la libre competencia pueda ser aplicado plenamente a la agricultura y hacen que éste pierda parte de su capacidad explicatoria de los fenómenos económicos en este sector. Otro de los elementos perturbadores del modelo es la intervención del Estado en la fijación de los precios de algunos productos agrícolas, tanto a nivel de los productores como de los consumidores y s u papel regulador del sistema de comercialización , que en muchos casos implica la participación directa del Estado en la compra y venta de productos agropecuarios.
Bajo las condiciones de un mercado oligopólico u oligopsónico o de control estatal, los precios dejan de operar independientemente de las fuerzas del mercado y pasan a constituir uno de los mecanismos de control de la producción y de la demanda dentro de los mercados agrícolas. En cuanto al caso concreto de la avicultura, tomando en consideración sus dos sectores más importantes: los huevos de consumo y los pollos de engorde, la situación se presenta similar a la descrita en términos generales para la agricultura nacional. La situación oligopólica existente en el mercado de los alimentos concentrados, que debe ser considerado como el insumo más importante de la producción avícola, tanto en términos de su participación dentro de los costos de producción como de su significación estratégica en el sentido de que no es un bien fácilmente sustituible, le imprime a la estructura del mercado avícola en general, características que escapan del marco de la competencia perfecta. La situación oligopsónica en el mercado de los pollos de engorde, por ejemplo, afianza en este sector las distorsiones ya señaladas. Es importante señalar también que desde 1970 han aparecido instituciones organizadas de común acuerdo entre grupos de productores y el Estado (entre otras el Fondo Avícola Nacional) que también constituyen un elemento distorsionador de la competencia perfecta. Esto nos lleva a buscar un modelo de comportamiento de las crisis cíclicas de la avicultura nacional dentro de; marco de lo que los economistas neoclásicos denominan la competencia imperfecta.
El desarrollo teórico de los modelos de competencia imperfecta es hasta los actuales momentos escaso y hasta insuficiente para explicar los diferentes mecanismos de control que el oligopolio ejerce en adición a la determinación del precio sobre los consumidores de tales productos. Intentando hacer un breve resumen del estado actual de la teoría del oligopolio, nos encontramos con lo siguiente:
Se entiende por oligopolio a aquella forma de mercado donde prevalecen empresas de diversos tamaños (grandes y pequeñas), con diferentes grados de poder para influir sobre los precios, siendo este poder mayor en las relativamente pocas empresas que controlan un volumen de la producción importante. El precio en un mercado oligopólico sería logrado según algunas teorías que parten de hipó
tesis abstractas de marcado carácter sicológico, sobre la base de las curvas de reacción de los rivales y las variaciones conjeturales. Desde este punto de vista, el problema de la delimitación del precio en condiciones oligopólicas tendría infinitas soluciones. Uno de los principales exponentes de esta corriente es A. Cournot, quien en 1883 desarrolló la primera teoría del duopolio, sosteniendo que cada vendedor establece el nivel de producción que maximiza sus beneficios suponiendo que el otro productor mantendrá su producción constante. Así, después de ajustes sucesivos de cada vendedor al último movimiento de su competidor, en el supuesto de que éste no efectuará ninguna variación posterior, se alcanzaría un equilibrio estable del precio y el mercado quedaría dividido entre los dos de un modo determinista.l5
Otros economistas proponen una solución única y perfectamente definida, basada en la hipótesis de la curva de demanda en ángulo. Esta solución fue propuesta simultánea e independientemente por Hall y Hitch. Sylos Labini34 resume esta solución de la siguiente manera: generalmente, cada hombre de negocios se encuentra frente a una curva de demanda particular, que forma ángulo sobre el precio existente; esta curva les parece muy elástica respecto a los aumentos de precio, porque teme que sus rivales inmediatos no le seguirán si quiere aumentar el precio, absorbiendo de esta manera parte de su clientela y viceversa, la curva de demanda le parece muy rígida respecto a disminuciones de precio, porque en este caso teme que sus rivales, para no perder sus clientes, le seguirán enseguida si quiere reducir el precio. Como consecuencia, la ganancia marginal es discontinua en el punto correspondiente al ángulo de la curva de demanda. EL precio no está determinado tomando como base l a igualdad entre la ganancia y los costos marginales, sino que se basa en un procedimiento que Hall y Hitch llaman el "principio del costo total".
Al fijar el precio, el cual ya tiene incluido un determinado porcentaje de ganancia, cada empresario tiene en cuenta a sus rivales; una vez fijado éste, permanece constante en el mismo nivel, por una especie de acuerdo tácito entre los empresarios; cualquier baja de precios iniciada por una empresa grande podría provocar reacciones desfavorables en sus rivales que conducirían a una guerra de precios y que perjudicaría a todas las empresas que laboran en el ramo. Es por esto que las empresas tienden más a operar sobre sus costos de producción que sobre el mecanismo de los precios, pues una disminución en los primeros, por aplicación de una nueva tecnología no accesible a todas las empresas, podría incrementar sus beneficios manteniendo los precios estables. Sólo es posible que haya una baja de los precios cuando se presente una variación de los costos que concierne a todas las empresas, tales como: variaciones en los salarios, en el precio de la materia prima, o una nueva tecnología adoptada por todas las empresas.
EL principal defecto de esta solución es que, aun cuando nos dice que el precio una vez fijado a un nivel aceptable para todos los empresarios tiende a permanecer donde está, no nos explica por qué ese determinado precio es el que es.35
Sylos Labini 36 desarrolla otra teoría acerca del oligopolio. En los párrafos siguientes intentaremos hacer un resumen de la misma: el precio a que se llega dentro de un mercado oligopolista y, por consiguiente, la producción de cada una de las empresas dentro de ese mercado, se corresponden con una determinada estructura de la producción dentro de la industria. ¿Cómo se llega a ese precio y a esa estructura? Ese es el problema que hay que resolver. Por otra parte, hay que señalar que este es un problema de largo plazo, por lo tanto hay que admitir no sólo la posibilidad de una variación de las inversiones de las empresas ya existentes, sino también de aquellas que otras empresas realicen; en otras palabras, hay que admitir la posibilidad de variación de la propia estructura de la industria, la cual una vez producida se convierte en un dato que le sirve a cada empresa de guía para modificar el precio en función de las variaciones del costo directo.
En el caso del oligopolio concentrado (no hay diferenciación de los productos y por tanto de las preferencias de los consumidores por cierta empresa), los factores que hay que considerar para la determinación del precio son los siguientes:
a) la extensión absoluta del mercado, o sea, el volumen de las ventas a un cierto precio.
b) la capacidad de absorción del mercado, o sea, la elasticidad de la demanda respecto a las variaciones de precio, para lo cual Sylos propone lo que él denomina la "elasticidad empírica", la cual permite variaciones incluso grandes del precio y de las cantidades; su cálculo se haría de la siguiente forma:

En donde: P1 = precio menor del producto
P2 = precio mayor del producto
x1 = cantidad de producto correspondiente a pl
x2 = cantidad de producto correspondiente a P2
c) la distribución del volumen de las ventas entre empresas de diversos tipos. Como se presenta el problema de las discontinuidades determinadas por la tecnología en el caso del
oligopolio concentrado, donde sólo las más grandes empresas pueden aplicar ciertos métodos (técnicos y organizativos), lo cual les permite gozar de ciertas ventajas y de que adicionalmente de las empresas menores a las mayores no se puede pasar gradualmente sino a saltos, los cuales se vuelven mayores a medida que avanza la concentración, se parte del supuesto de que cada grupo de empresas usa un solo método organizativo y combina los factores productivos de una sola manera, o sea, que cada grupo de empresas representa una sola tecnología y cualquier nueva empresa que quiera entrar debe adoptar una de las tecnologías ya aplicadas.
d) los precios de los factores variables y de las máquinas que intervienen junto con las tecnologías en la determinación del costo medio total de las empresas.
EL precio en una situación de oligopolio estará determinado en función de los factores a que ya hemos hecho referencia; sin embargo, empresas de diversas dimensiones tendrán diverso poder para influir en los precios. Se puede suponer que sólo las grandes empresas puedan fijar el precio y que las otras se limitan a ajustar sus ofertas de manera que el precio se mantenga estable. Pero parece más realista suponer que las empresas menores, aunque no puedan fijar directamente el precio, pueden influir sobre él de manera indirecta, variando sus cantidades. Si se trata de empresas muy pequeñas, ninguna de ellas podrá hacer que el precio varíe en una forma sensible, como en el caso de la competencia; pero si su número varía, el precio cambiará sensiblemente, a pesar de lo exiguo del producto ofrecido por cada una de las pequeñas empresas. Esto significa que si el precio fijado por las grandes empresas no es un precio de equilibrio, no perdurará, precisamente por la acción de las pequeñas empresas.
Si las empresas que están en condiciones de fijar el precio pretenden impedir la entrada de nuevas empresas de un determinado tipo, deben mantener el precio a un nivel inferior al que les asegura a esas empresas la tasa de beneficio mínimo. Si las empresas pretenden eliminar a empresas que ya funcionan, deben fijar el precio a un nivel inferior al costo directo de las empresas a que pretenden eliminar. E 1 p rimero de lo s mecanismos menciona do s es conocido con el nombre de "precio de exclusión" y el segundo como "precio de eliminación".
Existen múltiples precios de equilibrio, y son de equilibrio en el sentido de que, una vez establecidos, ninguno de los oligopolistas está interesado en introducir cambios a menos que varíen las condiciones estructurales del mercado. Aunque no haya una sola situación de equilibrio, es posible indicar que la tendencia general en el oligopolio es a fijar el precio a un nivel inmediatamente superior al "precio de exclusión" de las empresas relativamente menos eficientes, lo cual le da ventajas económicas adicionales a las grandes empresas oligopólicas que son las más eficientes en el sentido de que producen a un menor costo unitario total.
Surge ahora la pregunta de cuáles son los efectos que trae una situación de un mercado oligopólico, o en otras palabras, en qué difiere el oligopolio de la competencia perfecta y qué consecuencia trae esto en términos de la sociedad. Para analizar esta cuestión no podemos quedarnos en el análisis de una situación de equilibrio determinada dentro de un mercado oligopólico, sino que debemos explorar cómo es la evolución de los costos y de los precios a través del tiempo.
La primera cuestión que resalta en el oligopolio es el hecho de que las empresas grandes y medianas tienen un beneficio adicional al de las empresas pequeñas, el cual no es transitorio como en el caso de la competencia, sino que perdura mientras persista la estructura oligopólica. Estos beneficios adicionales, al igual que en una situación de competencia, son el producto de una "mayor eficiencia" por parte de algunas empresas; sin embargo, en el caso del oligopolio, esta eficiencia se fundamenta más en los tipos de tecnología utilizados, los cuales no están al alcance de todas las empresas, que en la capacidad "empresarial" de los dirigentes de las empresas mayores.
Otro punto que es conveniente resaltar es la rigidez que presentan los precios hacia la baja, lo cual diferencia un mercado de este tipo de una situación de libre competencia, en donde es posible que se presente una tendencia hacia la baja de los precios.
Una característica resaltante del oligopolio concentrado es su oposición a la entrada de nuevas grandes empresas dentro de ese mercado, es decir, que existen barreras creadas por la tecnología y la amplitud de salida del mercado, que operan hacia el exterior, o sea, hacia los rivales potenciales. En el caso del oligopolio diferenciado (el consumidor establece ciertas preferencias por los productos de determinada empresa porque estos productos son, o le parecen, diferentes a los de las demás empresas), la principal barrera hacia el exterior depende de los gastos de venta necesarios para conseguir una clientela adecuada; adicionalmente existen barreras hacia el interior del mercado que se deben precisamente a la diferenciación de los productos.
En un oligopolio diferenciado, el obstáculo que impide la entrada de nuevas empresas al mercado, no está tanto en el volumen de inversión necesario para instalarse (gastos para hacer conocer el producto, atraer clientes potenciales y constituir una organización de ventas capaz de competir con la de las empresas existentes), sino más bien en la dificultad de procurarse una determinada cantidad de clientes que les permita no sólo la recuperación de los costos de producción, sino también el ir recuperando progresivamente los gastos de "instalación". -En la práctica, los dos tipos de oligopolio mencionados se superponen: así las barreras que operan hacia el exterior, tanto las propiamente tecnológicas, como las que dependen de los gastos de instalación, operan conjuntamente, aunque con un peso específico diferente en función de las características propias del mercado en el que actúan.
3.6.1 El oligopolio y los complejos agroindustriales
La agroindustria de alimentos concentrados opera dentro del contexto de un mercado oligopólico. Ella surge en la década de los 40 dentro de lo que podríamos denominar una política incipiente de sustitución de importaciones, iniciada en un país subdesarrollado y dependiente como Venezuela, donde predomina entre otras cosas el atraso tecnológico. Este hecho implica la necesidad de importar tecnología a fin de subsanar la incapacidad de producirla endógenamente; y esta transferencia tecnológica crea problemas relacionados con la conformación de mercados oligopólicos, tal como lo plantea Merhav:17 "la adopción de estas técnicas ajenas puede tener lugar sólo a través de la importación de los equipos que la incorporan. Pero esta maquinaria se ha adaptado históricamente a la proporción y a las escalas de producción adecuadas al tamaño de los mercados y al grado de especialización de sus países de origen. Cuando se la introduce en los países subdesarrollados, que por definición poseen un bajo nivel inicial de demanda global, la disparidad entre la escala de producción para la cual está adaptada y el tamaño de los mercados, produce en un estadio inicial de crecimiento, una estructura industrial dominada por monopolios técnicamente inevitables".
Con el inicio de la industrialización en los países subdesarrollados se produce casi de inmediato una oligopolización de la mayor parte de los mercados, lo cual implica que casi desde el comienzo de los procesos de sustitución de importaciones se produce una pérdida de dinamismo del aparato productivo, tal como lo afirma Merhav:18 "Es de esperar que en un país subdesarrollado la aparición de las tendencias al estancamiento que resultan del monopolio sea aún más aguda, y ciertamente anterior, que en una economía avanzada".
A este planteamiento general no escape la agroindustria de alimentos concentrados venezolana, en cuanto al afianzamiento de una estructura oligopólica prácticamente desde el inicio de su conformación. Esto nos lleva a la presunción de que se establece un relativo estancamiento en el dinamismo de la misma y al mantenimiento de esa forma específica de mercado en el tiempo. Sylos Labini, en la obra ya citada, demuestra que la probaibilidad de que una estructura oligopólica, una vez establecida, se transforma desde dentro, es muy reducida en ausencia de grandes cambios en la tecnología y en el tamaño del mercado. Las participaciones en el mercado de las firmas existentes está determinado por el rango de las técnicas de que se disponga, dada una determinada función de demanda y constituyen una estructura de equilibrio a largo plazo. La estabilización de los precios y de la repartición de la producción entre las diferentes empresas que participan en el mercado es la resultante de esta estructura de mercado. Como resultante de este estancamiento, las posibilidades de inversión de las mesas de ganancia generadas en este proceso económico en la industria original, son bastante limitadas.
Si la demanda de la industria es creciente y las plantas de las firmas existentes son de tamaño óptimo, a un oligopolista individual se le plantean tres posibilidades de inversión dentro de la industria. Según Tibor Scitovsky, éstas son las siguientes: a) la firma puede suponer que obtendrá sólo su participación proporcional en la demanda adicional de la industria y, por lo tanto, se verá forzada a invertir en plantas por debajo del óptimo para mantener su participación en el mercado de expansión; b) puede instalar plantas óptimas, pero debe admitir su utilización parcial o tratar, simultáneamente, de inmiscuirse en los mercados de sus rivales, y c) puede posponer las inversiones hasta que su participación individual en el mercado le posibilite operar con el tamaño óptimo de la planta a la tasa usual de utilización de la capacidad.19
Las dos primeras alternativas implicarían un aumento de los costos de producción y consecuentemente una baja de la tasa de ganancia, pues los precios se mantendrían aproximadamente al mismo nivel. En cuanto a la tercera alternativa, es difícil que ésta sea adoptada, a menos que los cambios en la tecnología y en el tamaño del mercado sean muy sustanciales. Además de la caída de la tasa de ganancia, las tres alternativas podrían implicar riesgos ocasionados por el intento de distorsionar la distribución de las participaciones de las diferentes firmas del mercado. Dado que ninguna de las alternativas analizadas presenta ventajas para la inversión, lo más probable que suceda es lo que se plantea en la teoría de Sylos Labini: la entrada de firmas pequeñas, que cubran los incrementos de la demanda de la industria, lo que impedirá la expansión adicional de las firmas de mayor tamaño dentro de la industria. Esto nos llevaría a la conclusión de que la estructura del mercado no se modificará a menos que la expansión de la demanda sea considerable.
Lo dicho anteriormente plantearía para las firmas de mayor tamaño, la necesidad de intentar invertir sus ganancias en otras facetas del mismo ramo donde estén ubicadas (integración vertical hacia adelante y hacia atrás), o en otros ramos industriales (formación de los conglomerados). Es muy probable que el primer paso de las firmas oligopólicas hacia la diversificación sea en dirección hacia la integración tanto hacia atrás como hacia adelante, por las ventajas que la misma permite a la firma original. Entre estas ventajas estarían las siguientes:
a) la posibilidad de ubicarse en las actividades productivas de las material primas necesarias para la firma en cuestión, lo cual le garantizaría el suministro de material primas en las cantidad es requeridas y con la calidad y homogeneidad necesarias. Esto, sobre todo, es de vital importancia dentro del sector agrícola, donde a las agroindustrias se les presentan problemas de escasez de material primas y, adicionalmente, de falta de calidad y homogeneidad de las mismas.
b) la posibilidad de utilizar los subproductos de la firma original en la elaboración de nuevos productos, lo cual podría inducir a una disminución de los costos de producción. Esta ventaja también es particularmente importante en el campo agroindustrial, ya que es una característica propia de los productos agrícolas la obtención de volúmenes considerables de desechos, que pueden ser utilizados como materia prima para la elaboración de otros productos. La utilización de los subproductos genera un excedente económico adicional , además de plantearse la posibilidad de utilizar la red de distribución original en el mercadeo de los mismos; indiscutiblemente esto mejoraría la posición competitiva de la firma.
c) Con la integración, tanto hacia atrás como hacia adelante, es posible eliminar la intervención de intermediarios y, por consiguiente, abaratar los costos de producción.
d) Adicionalmente, la integración permite un mayor control y coordinación de las diferentes fases de la producción, pudiendo de esta manera la firma original ajustarse rápidamente a las fluctuaciones de la demanda.
e) Por último, y como consecuencia de los puntos anteriores, la integración permite a las firmas afianzar su posición oligopólica en el mercado, y ofrecer mayores barreras a la entrada de nuevas firmas en el mercado original.
Con la integración, aparece entonces una nueva unidad económica, el complejo industrial, o refiriéndonos al caso específico de la agricultura, el complejo agroindustrial. Entenderemos por tal un complejo organizativo que tiene como eje a una agroindustria, a partir de la cual se establece un sistema articulado de relaciones hacia la producción y/o hacia la comercialización y a través del cual se orienta el proceso productivo agrícola mediante la integración y/o control de las diferentes unidades de producción.
En el complejo agroindustrial no sólo se presentan relaciones de propiedad de una determinada firma con respecto a las diferentes facetas del proceso productivo agrícola, como lo venimos planteando hasta ahora; también es posible encontrar otro tipo de relaciones tales como las contractuales, a partir de las cuales, aun cuando no se tenga directamente la propiedad de una determinada faceta, sea posible orientar y controlar ese proceso productivo por parte de la agroindustria oligopólica eje del complejo. La generación de estos complejos acrecienta el poder de mercado de las agroindustrias oligopólicas. En el caso específico de los alimentos concentrados, se ha logrado una integración bastante amplia de los diferentes sectores involucrados a partir del oligopolio en el sector de los alimentos concentrados, el cual surge como el eje del complejo. Esta integración abarca, por una parte, la mayoría de los insumos necesarios para la producción a nivel de granjas y, por la otra, aspectos importantes del sistema de comercialización.
3.6.2 El complejo agroindustrial concentrados-aves
Sólo }as grandes agroindustrias oligopólicas dentro del mercado de alimentos concentrados han podido conformar complejos que integran en toda su magnitud los diferentes aspectos de la industria avícola. Tanto las medianas y pequeñas fábricas productoras de concentrados como las productoras independientes de otros insumos básicos para la producción avícola, se limitan a suministrar esos insumos a los granjeros independientes, y/o a satisfacer las deficiencias momentáneas de la producción de los grandes complejos.
En la Figura 7, se presenta en forma esquemática un complejo agroindustrial de este tipo, el cual tiene como eje central una planta oligopólica de alimentos concentrados a partir de la cual se produce la integración vertical de la producción. Por el lado de los insumos básicos para la producción avícola, la agroindustria, a través de empresas filiales, controla una proporción importante de muchos de ellos, como es el caso de las incubadoras de pollitos bebé, los laboratorios de productos veterinarios necesarios para la prevención y curación de las enfermedades aviares, la producción de vacunas necesarias para la protección de las parvadas contra enfermedades específicas y las fábricas de implementos y equipos agrícolas. Por el lado de los productos avícolas, la agroindustria controla, a través de empresas filiales, algunas de las facetas más importantes del sistema de comercialización como son los mataderos industriales para el beneficio de los pollos y las almacenados y distribuidoras de los productos avícolas.

Así están dadas las posibilidades para que los grandes complejos agroindustriales del concentrado controlen o puedan influir de manera determinante en el establecimiento de los precios, tanto de los insumos necesarios para la producción a nivel de los granjeros como de los precios a que éstos venden sus productos. Esto coloca a estas agroindustrias en la posibilidad de controlar los niveles de rentabilidad que se obtienen a nivel de las granjas, y por lo tanto, los niveles de acumulación; así es posible transferir parte del excedente económico generado a este nivel del proceso productivo. Por otra parte, los grandes complejos oligopólicos establecen controles en la producción de los mismos, así como también en la recepción de los productos, pudiendo entonces ejercer una importante influencia sobre los niveles de producción tanto de huevos de consumo, como de pollos de engorde.
Es pertinente intentar detallar el mercado de los insumos básicos para la producción avícola. Estos insumos van a las granjas a través de dos vías: directamente desde las plantas de concentrados a las granjas que son propiedad del mismo complejo y a las granjas independientes ligadas al complejo mediante contratos (esta modalidad se denomina clientes directos); la otra vía es a través de distribuidores, los cuales suplen de estos insumos a las granjas independientes, fundamentalmente de pequeño y mediano tamaño. Por otra parte, los productores independientes de insumos básicos tienen diferentes alternativas para colocar su producción: suministrar eventualmente insumos al complejo agroindustrial, colocarlo a nivel de los distribuidores en las granjas independientes y/o colocar su producción directamente a nivel de las granjas.
La existencia de las diferentes vías descritas anteriormente, nos llevan a inferir la existencia de dos mercados de insumos: uno que controla directamente el complejo agroindustrial, el cual tiene como destino las granjas propiedad del mismo complejo y las granjas ligadas a él mediante contratos, y otro mercado conformado por los distribuidores tanto de los insumos que producen las empresas filiales del complejo, como de los productores de insumos independientes; este mercado tendría como destino las granjas independientes. La existencia de estos dos mercados permite, en una primera aproximación, la diferenciación de los productores. Las granjas que obtienen sus insumos en el primero de los mercados descritos obtienen un porcentaje de descuento que varía entre el 10 y el 25~o, dependiendo del tipo de insumo específico de que se trate. Esta hace que, desde el punto de vista económico, estas granjas obtengan ventajas por la vía de la reducción de sus costos de producción, lo que las coloca en condiciones de superioridad en el momento de presentarse las crisis coyunturales. Esta ventaja se ve acrecentada, aun suponiendo un mismo nivel tecnológico para todas las granjas, por las economías de escala que se dan en estas granjas debido a su gran tamaño. Es conveniente puntualizar que una de las condiciones para convertirse en clientes directos es el manejar un cierto volumen de producción. Por otra parte, las granjas propiedad del complejo son de una dimensión elevada.
Por el lado de la recepción de los productos avícolas, podemos establecer también algunas especificidades. En el caso de los pollos de engorde, la mayor parte de los mataderos de pollos se encuentran en manos de los complejos agroindustriales, y los mataderos independientes han ido desapareciendo en la medida en que el Estado ha introducido regulaciones en las ganancias unitarias posibles de obtener en este nivel de la comercialización. Por otra parte, los requisitos cada vez más exigentes en los controles sanitarios hacen que para operar con cierto margen de ganancia, el tamaño de los mismos debe ser de una magnitud relativamente grande, requisito que sólo están en capacidad de satisfacer los complejos, no tanto por el volumen de inversiones necesarias, sino más bien por el volumen de suministros necesarios para operar estos mataderos en condiciones de óptima utilización. EL interés de los complejos en operar estos mataderos no está tanto en las ganancias que de estas operaciones puedan derivar, sino más bien de utilizarlos como un mecanismo que les permita controlar la producción y los precios de los pollos de engorde. Así, tanto las granjas propiedad del complejo como las granjas independientes ligadas al mismo mediante contratos, tienen aseguradas de antemano la colocación de su producción dentro del sistema de comercialización. Las granjas independientes tendrán acceso al mismo en la medida que se hayan colocado las producciones de las granjas ligadas directamente al complejo. Es conveniente recalcar también la existencia de un mercado diferencial en los pollos de engorde: nos referimos al de los pollos que no van directamente al consumo familiar, sino que van destinados a los expendios de "pollos a la brasa". Este tipo de pollo llega al mercado con un peso inferior al que va directamente para el consumo, lo cual trace que la eficiencia de conversión de alimentos en este caso pueda ser mayor, de acuerdo a los requerimientos de la curva de crecimiento de las aves y esto se traduce en una mayor eficiencia económica en las granjas que se dedican a este tipo de producción y adicionalmente en una mayor velocidad de rotación de los capitales, pues el tiempo de permanencia de los pollos en las granjas es menor en este caso. La comercialización de este producto también se trace dentro del sistema de comercialización general; por lo tanto, son los complejos agroindustriales los que deciden cuáles son las granjas que se van a especializar en este tipo de producción , con todas las ventajas que ello representa. Este mercado específico no es despreciable: aproximadamente un 15%* del mercado total de pollos de engorde se consume por esta vía.
En el caso de los huevos de consumo, la situación varía un poco de la descrita anteriormente, debido a la posibilidad que tienen los granjeros de comercializar directamente su producción. Esto se debe fundamentalmente al tipo de producto, pues éste sólo requiere ser clasificado y empacado para ser comercializado.
____________
* Estimaciones propias.
Esta autonomía relativa de los granjeros para comercializar sus productos tiene un límite que está dado por la perecibilidad de los mismos. Los complejos pueden también influir sobre el precio de los productos a través del volumen de la producción que ellos manejan, en una situación en que cada granjero particular no puede almacenar durante mucho tiempo su producción.
De acuerdo a la situación descrita, el complejo puede influir sobre la determinación del precio de los productos avícolas; esto trace que disponga de este mecanismo para controlar los niveles de acumulación de las granjas, aspecto que asociado al control de los precios de los insumos, les permite apropiarse de parte del excedente económico generado a nivel de las granjas.
3.6.3. La crisis de la avicultura
De acuerdo con la definición de crisis adoptada en el capítulo anterior, ella estaría dada por el punto de inflexión de las relaciones que se establecen entre los diferentes sectores ligados a la avicultura y fundamentalmente de las relaciones económicas. Aun cuando este cambio de las relaciones económicas podría entenderse en dos sentidos: hacia el mejoramiento de las mismas por' parte de alguno de los sectores involucrados o hacia el deterioro de ellas; normalmente se acepta el término de crisis para significar una situación de dificultad o deterioro; en otras palabras, el periodo de tiempo en que las condiciones económicas se presentan en términos de deterioro para alguno de los sectores involucrados. En nuestro caso particular, cuando hablamos de la crisis, nos referimos al sector de los granjeros.
La expresión de la crisis estaría dada por las condiciones cambiantes de la eficiencia de utilización de los capitales invertidos a nivel de las granjas, lo cual pudiera ser medida a través de indicadores tales como la rentabilidad del capital en sus dos componentes fundamentales: el margen de utilidad neta por unidad vendida y la velocidad de rotación del capital. Los márgenes de rentabilidad dependen en gran medida de los precios de venta del producto y de los costos de producción del mismo; por lo tanto, al estudiar las fluctuaciones de los precios, será posible establecer las situaciones de crisis. Formalizando el concepto, tal como se presenta en la Figura 8, entenderemos por crisis de coyuntura aquel período de tiempo en el cual los precios del producto tienen una tendencia hacia la baja, en virtud de lo cual y en ausencia de disminuciones proporcionales de los precios de compra de los insumos, se presenta una disminución de los niveles de rentabilidad obtenidos por los granjeros. Esta disminución de la eficiencia de uso de los capitales afecta a la producción propiamente dicha, ya que, por un lado, desincentiva a los productores, llegándose en algunos casos a la quiebra y, por otra parte, disminuye las posibilidades de acumulación de capitales y por lo tanto las posibilidades de inversión que podrían servir para ampliar el proceso productivo.

Es conveniente destacar que los efectos de estas crisis no tienen la misma intensidad para todos los productores sino que, por el contrario, se producen efectos diferenciales que acrecientan los procesos de diferenciación a nivel de los granjeros. El grado en que cada crisis coyuntural afecta a un granjero particular dependerá de los niveles de eficiencia de utilización de los factores productivos (mayor producción a menor costo) o, en otras palabras, de la eficiencia técnica de producción, la cual está muy ligada a las posibilidades de obtener insumos de mayor calidad y a menor costo y la seguridad de colocación de los productos en el mercado.
EL otro elemento importante para estudiar los efectos diferenciales de estas crisis coyunturales sobre los granjeros es la capacidad económica que cada productor en particular disponga: poder disponer de dinero suficiente para afrontar las pérdidas durante un período de crisis posibilita el no llegar a una situación de quiebra, lo cual plantea la posibilidad de resarcirse en el momento en que comience el período de recuperación de los precios. Sólo de esta forma sería posible explicar los aumentos de producción en los períodos subsiguientes a la crisis.
En el caso de la avicultura, estas crisis son cíclicas y son ocasionadas por los desajustes momentáneos que se presentan entre la oferta y la demanda de productos avícolas. Este desequilibrio puede ser inducido por la falta de control por parte de los granjeros de los niveles de producción o pueden ser ocasionados por las propias agroindustrias oligopólicas, a fin de eliminar competidores.
EL mecanismo general de la crisis es el siguiente: se presenta en un determinado momento una producción mayor que las exigencias que tiene el mercado consumidor, esto trace que los precios de los productos avícolas bajen, entre otras cosas, por no existir la posibilidad de colocar el exceso de producción en el mercado externo, ni tampoco ser posible almacenar los productos durante períodos largos de tiempo, en virtud del carácter perecedero que tienen, a riesgo de incurrir en costos que dejan de hacer económica esta solución. Esta baja de precios trace que los productores menos eficientes y/o con menor capacidad económica se vean obligados a salir del sector productor; así. "nuestros granjeros pierden muchas veces sus granjas, y los que logran superar tal situación, mantienen la esperanza de resarcir sus pérdidas en la próximas crisis de signo contrario".4S Aunque la tendencia de las granjas "sobrevivientes" es a aumentar su escala de producción, esto no es factible de realizar en el muy corto plazo, razón por la cual del exceso de producción se pasa a una situación deficitaria, dando como resultado un nuevo aumento de precios.
Las causas de esta sobreproducción relativa podrían estar, tal como se indicó cuando expusimos en el modelo de la telaraña, en las respuestas que los productores le den a las situaciones de precio que se presentan en un momento determinado: cuando los precios están altos los productores aumentan su producción, pero esta nueva producción ampliada no puede colocarse en el mercado, sino a precios inferiores, y así sucesivamente se explicarían los ajustes tanto de la producción como de los precios del producto. Tal como se plantea en el modelo neoclásico , esta situación de oferta planificada se presentaría en una situación de libre competencia. Los supuestos que plantea la libre competencia pudieran cumplirse en forma aproximada en el renglón de huevos de consumo, donde a cada granjero en particular le es posible (con un grado de dificultad variable) comercializar su producción directamente. En el caso de los pollos de engorde, donde prevalece una estructura oligopsónica en la compra del producto, la situación se aleja mucho más del modelo descrito y, en la práctica, las crisis se presentan en una forma irregular, ocasionadas por la acción de las agroindustrias oligopólicas y oligopsónicas, en su lucha por mantener su poder de mercado con relación a las pequeñas y medianas empresas agroindustriales que conforman el mercado de los alimentos concentrados. Los incentivos especiales a los granjeros, como son las mejoras en la calidad del alimento concentrado suministrado, con lo cual se mejora la conversión alimenticia y por consiguiente las posibilidades de obtener mejores ganancias; el suministro de pollitos bebé de un mayor potencial genético; el pago de bonificaciones especiales a los clientes directos por mejoras de la productividad; el suministro de créditos de inversión para la ampliación de los planteles; el abaratamiento indirecto de los costos del concentrado mediante la exoneración del costo de transporte de los mismos hacia las granjas, etc. Todos estos son mecanismos que utilizan las agroindustrias a fin de mantener y/o ampliar su mercado, pues tienen como objetivo mejorar circunstancialmente las condiciones económicas de los productores,
lo cual los impulse a aumentar su producción y por lo tanto su consumo de alimentos concentrados. Esto repercute sobre los granjeros y se convierte en un elemento fundamental para la explicación de las crisis coyunturales a que estamos haciendo referencia.
La existencia del Fondo Avícola Nacional y las regulaciones establecidas de común acuerdo entre los avicultores y el gobierno, a fin de controlar la producción sobre 1& base del control de la producción de pollitos bebé, tanto para posture como para engorde, aun cuando han mitigado la situación, no han podido solucionar la existencia de estas crisis.
Paralelamente a estas crisis cíclicas de coyuntura, las cuales se manifiestan en el corto plazo, planteamos la existencia de una crisis que hemos denominado estructural, que tiene su expresión en el mediano y largo plazo. Esta crisis se manifiesta como un deterioro progresivo y relativo de las condiciones económicas de los granjeros, en comparación con la de los sectores agroindustriales; o, en otras palabras, estaría dada no sólo por las diferencias apreciables que existen en los niveles de eficiencia de utilización de los capitales en el caso de la agroindustria en comparación con los granjeros, sino además, por el hecho de que estas diferencias tienden a hacerse mayores en el tiempo.
La denominación de crisis estructural, obedece al hecho de que las causas que la generan se encuentran presentes en la estructura misma de la industria avícola; en la existencia de los grandes complejos oligopólicos de alimentos concentrados, con los cuales se establece un conjunto de relaciones que determinan que los granjeros se encuentren subordinados desde el punto de vista técnico y económico a estas agroindustrias. Ellas, dentro de la estructura avícola, se convierten en el elemento regulador del proceso productivo a nivel de las granjas, por el poder de mercado que les otorga la condición oligopólica.
Podríamos catalogar estos mecanismos de control de la siguiente manera: el mecanismo económico, basado en la influencia que tienen las agroindustrias oligopólicas para influir sobre los precios tanto de los insumos como de los productos que los granjeros producen; y el mecanismo tecnológico, basado en el control sobre los tipos de insumos utilizados y las técnicas de producción empleadas y que comprenden la calidad del alimento concentrado suministrado, la capacidad genética de los animales que se le suministra a los granjeros, la asistencia técnica prestada, etc. Todos estos mecanismos tendrían como fin último, garantizar la apropiación de parte del excedente generado a nivel de las granjas avícolas por la agroindustria mediante el control de los niveles de rentabilidad que obtienen los granjeros en cada ciclo de producción.
Una de las maneras en que se manifiesta esta crisis cuando hacemos un análisis puntual, son los niveles sustancialmente inferives de rentabilidad de los capitales utilizados por los granjeros, en comparación con los valores que se obtienen en las agroindustrias procesadoras de concentrados. Estos diferentes niveles de rentabilidad nos reflejan, en la práctica, la utilización que los sectores agroindustriales hacen de los mecanismos antes descritos, a fin de apropiarse de parte del excedente económico generado en las granjas.
Cuando intentamos ver la manifestación de la crisis en el mediano y largo plazo, nos encontramos con una tendencia declinante en el tiempo de los niveles de rentabilidad obtenidos por los granjeros o, en otras palabras, las diferencias de rentabilidad que se presentan entre ambos sectores tienden a ampliarse en el tiempo, con lo cual se presenta un deterioro progresivo de las condiciones económicas de los productores. Una de las maneras de detectar esta situación en el tiempo es el estudio de las tendencias de los precios relativos del alimento concentrado, en comparación con los productos avícolas. En la Figura 9 se presenta una formalización del concepto de crisis estructural, en términos del mediano y largo plazo.

Al manifestarse los precios relativos del concentrado con respecto a los productos avícolas se observe una tendencia ascendente; cada vez es mayor la proporción del concentrado en el precio de venta del producto. Como éstos representan una porción importante de los costos totales de producción (ya hemos señalado que representan cerca del 70~o de los costos), un movimiento ascendente de estos precios relativos representan una disminución de la ganancia neta por unidad de producto, salvo que los aumentos de productividad sean lo suficientemente altos como para compensar este aumento de los costos. En una situación de crecimiento de la productividad menos que proporcional a la de la relación de precios relativos, la tendencia será de que los productores obtengan una menor ganancia unitaria y, por consiguiente, sus niveles de rentabilidad tenderán a disminuir.
Es importante destacar, de acuerdo a la información presentada en el capítulo anterior, que los niveles de productividad en la avicultura aumentaron aceleradamente en el país, hasta llegarse a comparar con los de cualquier avicultura desarrollada en el mundo. Sin embargo, una vez alcanzada esta meta, parece difícil esperar incrementos similares a los que se presentarán durante la década de los 50 y 60. Por esta razón creemos que el aumento tendencial que se presenta en los precios relativos, no es compensado plenamente por los incrementos de productividad, y por lo tanto se presenta el deterioro progresivo a que hemos venido haciendo referencia.
Esta crisis es muy importante para los granjeros, ya que afecta directamente sus posibilidades de acumulación; no deja, sin embargo, de tener importancia para la misma agroindustria oligopólica, en el sentido de que ella no puede llevar la transferencia de excedentes más allá del punto donde los granjeros ni siquiera aseguren la posibilidad de reproducción del proceso productivo, pues esto atentaría contra las posibilidades de la agroindustria de vender su producto: los alimentos concentrados. Es necesario que ahora exploremos los efectos posibles de esta crisis, tanto para los granjeros como para los complejos agroindustriales.
A nivel de los granjeros, esta disminución tendencial de los niveles de rentabilidad se traduce en un proceso de especialización y concentración de la producción a nivel de las granjas. Estos procesos se den como resultado de una reacción de los granjeros, los cuales, al ver reducidos sus márgenes unitarios de ganancia, tienden a intentar mejorar sus niveles de eficiencia técnica, para lo cual requieren, como paso previo, especializarse en la producción y, adicionalmente, aumentar su escala de producción para aprovechar las economías de escala. Este aumento del tamaño de las granjas también se ve favorecido por los intentos que realiza el granjero para mantener a un mismo nivel su mesa total de ganancias en circunstancias de un rendimiento económico unitario decreciente.
A nivel de la agroindustria oligopólica, el efecto de esta crisis está en la aparición de los procesos de concentración y centralización del capital, lo cual trace que ellas acrecienten su poder oligopólico sobre el mercado.
A nivel de los granjeros, las crisis coyunturales provocan un proceso de selección, donde los menos aptos técnica y/o económicamente se ven forzados a salir del negocio. Por otra parte, tiene efectos diferenciales, pues las granjas que logran sobrevivir a estas crisis se encuentran después en mejores condiciones de competir en el mercado, pudiendo incluso llegar a tener una escala de producción que les permita pasar a ubicarse dentro del grupo de granjas que operan como clientes directos de los complejos agroindustriales de concentrados-aves.
De esta manera, se ve reforzado el proceso de especialización y concentración de la producción a que hemos hecho referencia cuando hablamos de la expresión de la crisis en el mediano y largo plazo.
Los elementos del marco presentado en el punto anterior con el objeto de intentar explicar la crisis de la avicultura nacional, generan una serie de premisas o hipótesis que mediante un proceso de investigación empírica, deben ser comprobadas para demostrar la validez interpretativa del modelo. Esta labor de comprobación empírica la intentaremos en los capítulos siguientes; por el momento nos interesa puntualizar cuáles son esas hipótesis a las que nos estamos refiriendo, las cuales están implícita o explícitamente contenidas en las páginas anteriores. Ellas son:
a) EL mercado de los alimentos concentrados es oligopólico.
b) A partir de las plantas agroindustriales oligopólicas procesadoras de alimentos concentrados, se crean complejos agroindustriales en los cuales se integran, tanto los procesos productivos que suministran los insumos básicos necesarios para la producción avícola, como los sistemas de comercialización de los productos avícolas.
c) Teniendo como base los complejos agroindustriales, las agroindustrias oligopólicas transfieren parte del excedente económico generado dentro del proceso productivo que se efectúa a nivel de las granjas avícolas. Esta transferencia afecta los niveles de acumulación de los granjeros y, por lo tanto, los niveles de rentabilidad del capital que ellos obtienen.
d) En el corto plazo se producen también fluctuaciones cíclicas de los precios de los productos avícolas, que también afectan los niveles de rentabilidad obtenidos por los granjeros.
e) Como resultado de lo mencionado en los dos puntos anteriores se produce, a nivel de las granjas, un proceso de selección, especialización y concentración de la producción.
Pretendemos en este capítulo establecer el oligopolio existente en el mercado de los alimentos cóncentrados para animales, con base en la información empírica existente y, adicionalmente, delinear en términos generales los más importantes complejos agroindustriales presentes en esta área. La caracterización del mercado de los alimentos concentrados, constituye a nuestro modo de entender, elemento de vital importancia para la explicación de la conducta de los granjeros avícolas.
La Segunda Guerra Mundial impuso al país una serie de limitaciones y provocó una reducción de la importación de productos manufacturados y alimenticios. Simultáneamente, estas condiciones bélicas significaron para Venezuela un incremento de las exportaciones petroleras, lo que se tradujo en el piano interno en un aumento del ingreso disponible, principalmente en los sectores urbanos, y por consiguiente, en una expansión del mercado interno. Se crean así las condiciones para iniciar una tímida política de sustitución de importaciones, dirigida a la producción de bienes de consumo final que hasta ese momento se importaban para satisfacer la demanda interna. Esta es la coyuntura nacional que marca el nacimiento de la agroindustria de alimentos concentrados para animales en el país: en julio de 1942 se crea en Caracas la primera agroindustria de este tipo: PROTINAL C.A., conformada por un capital nacional inicial de 250.000 bolívares.32
El hecho de ubicar el surgimiento de esta agroindustria dentro del período inicial de sustitución de importaciones, no tiene nada de arbitrario, ni tampoco responde a una justificación puramente cronológica. Muy por el contrario, fueron algunas características inherentes a este tipo de agroindustria las que posibilitaron su aparición en ese momento y, más aún, condicionaron su desarrollo extremadamente rápido. Ellas son:
a) la tecnología necesaria para implementar este proceso productivo es relativamente sencilla y de conocimiento generalizado en todo el mundo . Desde la década de los 30 son mundialmente conocidos diversos criterios para diseñar raciones alimenticias para diferentes especies animales; también son relativamente sencillas las técnicas requeridas para mezclar diferentes material primas de acuerdo a fórmulas preestablecidas, con el fin de obtener un producto de calidad homogénea.
b) Existían en el país algunos mercados potenciales para los productos de esta agroindustria y desde esta perspectiva sólo era necesario desarrollarlos, lo cual no fue difícil, dada la creciente demanda de la población por productos de origen animal (leche, carne de pollo, carne de cerdo, carne de res, huevos, etc.), cuya producción requería de la utilización de alimentos concentra d os para animal es .
c) Los requerimientos de capital para iniciar una industria de este tipo eran, en ese momento, relativamente pequeños. A título de ejemplo piénsese en el capital con que PROTINAL inicia su producción, el cual puede ser considerado de relativamente poca magnitud, en comparación con las inversiones necesarias en otros tipos de industria dentro del sector fabril.
d) Otra característica importante es lo relativo al corto período de maduración de la inversión, es decir, el reducido período de tiempo comprendido entre el momento inicial de la inversión y el momento en que ésta comienza a dar dividendos.
e) Por último, en esta agroindustria existe una alta relación producto-capital, lo que le imprime un dinamismo bastante grande. Así, para 1971, la agroindustria de alimentos concentrados, con una inversión de capital fijo del orden de los 82.502.000 bolívares, obtenía una producción cuyo valor bruto era del orden de los 359.424.000 bolívares ;* esto nos da una relación producto-capital del orden de 4,35, la cual podemos considerar relativamente alta. Aun cuando la cifra mencionada corresponde a años recientes, puede suponerse que en la fase inicial esta relación estaba por encima de este valor, dada una mayor utilización de la capacidad instalada en las plantas.
Estas características incidieron en el notable desarrollo de esta agroindustria. Tomando a título de ejemplo el caso de PROTINAL, esta empresa, desde su creación hasta el año 1965, mantuvo una tasa de crecimiento interanual de sus activos del orden del 166%.23 Cuando PROTINAL inicia sus operaciones cuenta con una capacidad instalada de apenas 3 TM por hora y su producción se dedica a satisfacer la demanda de alimentos con centrados para bovino s de leche y para equinos. El consumo de leche fresca por parte de la población urbana, principalmente de Caracas, trajo como consecuencia la proliferación de "vaqueras" en los alrededores de las ciudades, haciendo indispensable suplementar la alimentación de estos animales con concentrados para poder lograr adecuados niveles de producción. Los equinos, aunque en menor escala, conformaban también parte del mercado de la agroindustria para esa época, aun cuando este mercado particular tiene poca importancia para la agroindustria a través del tiempo, pues su volumen es pequeño y sin variaciones significativas.
__________
* Cálculos a partir de la información suministrada por la III Encuesta Industrial 1971.49
Hacia los finales de la década de los 40, comienza a desarrollarse la avicultura, convirtiéndose con el tiempo en el mercado más importante de esta agroindustria. Las políticas estatales, tales como licencias previas de importación, contingentamiento, etc., aunadas al rápido crecimiento del consumo, que tenía en ese momento que satisfacerse con importaciones de carne de pollo y de huevos de consumo, crearon las bases para el violento desarrollo de la avicultura. Sin embargo, en el desarrollo de este mercado potencial tuvo la agroindustria que jugar un papel importante, promoviendo, a nivel de los granjeros, este tipo de producción, con el objeto de vender los alimentos concentrados que ella producía. Esto requirió de un esfuerzo de investigación por parte de las plantas procesadoras de concentrados y la creación de un servicio de asistencia técnica que permitiera, a nivel de las granjas, incrementar los niveles de productividad y sus volúmenes de producción a través de mejoras en la calidad de los alimentos utilizados, el manejo de los animales y las condiciones sanitarias de las granjas. Esta acción de la agroindustria se vio favorecida por las mayores ventajas relativas que presentan las granjas avícolas, en términos de inversión y maduración de la misma, en comparación con otros tipos de explotaciones como la de bovinos de leche.
Las industrias que fueron pioneras en esta actividad y que desde un inicio estuvieron ligadas en primera instancia a la fabricación de alimentos concentrados y muy especialmente al desarrollo del mercado avícola para sus productos, fueron: PROTINAL y PURINA.
Para 1950, PROTINAL C.A. se muda a su nueva planta de Valencia y amplía su capacidad instalada de 60 TM por hora. Esta planta es ampliada nuevamente en 1973, elevándose su capacidad a 90 TM por hora. En el año 1967 nace PROTINAL del Zulia, con una capacidad instalada de 40 TM por hora, para cubrir el mercado de la zona occidental del país. Así tenemos que la capacidad actual de PROTINAL es del orden de las 130 TM por hora en sus dos plantas.
PURINA DE VENEZUELA, también amplía su capacidad inicial de 40 TM por hora que tenía en su planta de la Encrucijada, con la creación de PURINA DE OCCIDENTE en el Estado Zulia. Estas plantas tienen una alta proporción de capital extranjero, siendo filiales de la multinacional RALSTON PURINA C.O., de Saint Louis, Missouri.
Otras plantas importantes dentro del mercado de los alimentos concentrados se han originado a partir de la diversificación de plantas originales dedicadas a otro tipo de producción con mires a utilizar sus subproductos. Ellas aparecieron muy posteriormente a las ya citadas, a partir de la década de los 60. Entre ellas, las más importantes son: GRAMOVEN, que intenta aprovechar en la fabricación de concentrados los subproductos de la molinería del trigo (afrechos, afrechillos, germen, cascaril, etc.). En esta planta hay alguna inversión extranjera del grupo BUNGUE 8c BORN de New York. Las otras dos plantas son PROMASA y MONACA, que utilizan los subproductos de la fabricación de cerveza y harina de maíz precocida, están ligadas al grupo Polar, un conglomerado de capital nacional.
Nos parece interesante establecer cuál ha sido la importancia de los alimentos concentrados para aves dentro de la producción total de concentrados a través del tiempo que tiene en operación la agroindustria. Esto nos puede dar una idea de la importancia estratégica de la avicultura dentro de esta agroindustria. En el Cuadro 7 se ilustra tal situación.
|
Año |
Bovinos |
Porcinos |
Equinos |
Aves |
Total |
|
1943 |
100,00 |
- |
- |
- |
100,00 |
|
1950 |
64,13 |
1,43 |
7,91 |
26,48 |
100,00 |
|
1965 |
47,49 |
1,08 |
2,34 |
49,09 |
100,00 |
|
1960 |
23,58 |
8,47 |
1,07 |
66,83 |
100,00 |
|
1965 |
16,08 |
13,57 |
0,45 |
69,90 |
100,00 |
|
1970 |
10,54 |
27,78 |
0,62 |
61,06 |
100,00 |
|
1971 |
12,16 |
30,55 |
0,57 |
57,72 |
100,00 |
|
1972 |
12,73 |
26,62 |
0,50 |
60,15 |
100,00 |
Del cuadro se destaca el papel preponderante que jugaron los alimentos para bovinos durante los primeros años de la agroindustria, y el rápido desarrollo de la producción de concentrados para aves durante la década de los 50, llegando para 1960 a constituir el elemento más importante de la producción total (el 66,83% del volumen total de producción). A partir de ese momento y hasta el presente, los concentrados para aves han mantenido una posición de vanguardia en relación con los con centrados para otras especies animales, estando su aporte en este lapso alrededor del 60% de la producción total.
La otra variación significativa que ha habido en el mercado de los concentrados es el rápido ascenso de la producción y del consumo de alimentos para porcinos durante la década de los 60, llegando a constituir para 1971, alrededor del 30% de la producción total de concentrado s . E1 mercado inicial de alimentos para bovinos se ha ido incrementando en términos absolutos; sin embargo, en términos relativos ha ido disminuyendo su importancia, llegándo en 1970 a tener su menor aporte relativo a la producción total, con alrededor de un 10 %.
Lo más resaltante de la información presentada es la importancia de la avicultura dentro de la producción de alimentos concentrados para animales. Por lo tanto, cualquier alteración de la actividad avícola tendrá repercusiones importantes en el desenvolvimiento de esta agroindustria.
De acuerdo a la última encuesta industrial de 1974, existían en el país 26 empresas productoras de alimentos concentrados. En el Cuadro 8 se presentan las 16 empresas más importantes de ese total y que están afiliadas a la Asociación de Fabricantes de Alimentos Concentrados para Animales (AFACA). Para tener una primera aproximación de la importancia de cada una de ellas, se ha incluido como información adicional, la cantidad de trabajadores que cada una de ellas tiene, de acuerdo al directorio industrial del Ministerio de Fomento. Por ser un listado de las empresas afiliadas a AFACA, está excluido un conjunto de pequeñas empresas que no pertenecen a esta asociación, incluyendo cuatro empresas pertenecientes a AFA CA , de l as cuales no se pudo conseguir información sobre el personal ocupado. No todas ellas fabrican alimentos para aves: Alimentos Hercúleas sólo fabrica alimentos para equinos, porcinos y bovinos; Concentrados Valera sólo fabrica alimentos para bovinos; Rumevite de Venezuela es fabricante de alimentos muy especializados.
De acuerdo a la información que suministra el MAC,46 para 1974 existían en el país 23 plantas de alimentos concentrados para animales, con una capacidad instalada de 309.480 Kg/hora. Esta
|
|
Cantidad de trabajadores |
|||
|
Nombre de la Planta |
Ubicación |
Obreros |
Empleados |
Total |
|
1. PROTINAL C. A. |
Valencia |
326 |
491 |
817 |
|
2. PROTINAL DEL ZULIA C.A. |
Maracaibo |
104 |
108 |
212 |
|
3. PURINA DE OCCIDENTE C.A. |
Maracaibo |
134 |
62 |
196 |
|
4. PURINA DE VENEZUELA |
Turmero |
83 |
59 |
142 |
|
5. SUPER-S S. A. |
Valencia |
71 |
50 |
121 |
|
6. GRAMOVEN S. A. |
Maracaibo |
36 |
36 |
72 |
|
7. AVICULTURA INTEGRADA S.A. |
Barcelona |
55 |
358 |
|
|
8. CONCENTRADOS VALERA S.A. |
Valera |
19 |
11 |
30 |
|
9. ALIMENTOS SCHULTZ |
Los Teques |
20 |
4 |
24 |
|
10. RUMEVITE DE VENEZUELA S.A. |
Ocumare del Tuy |
14 |
9 |
23 |
|
11. ALIMENTOS TURAGUA C. A. |
Turagua |
6 |
14 |
20 |
|
12. FABRICA DE ALIMENTOS SILSA |
Maracay |
8 |
5 |
13 |
|
13. CANORA C. A. * |
Cúa |
10 |
1 |
11 |
|
14. ALIMENTOS SANDERS S.A. |
Cumaná |
8 |
2 |
10 |
|
15. ALIMENTOS HERCULES |
Maracay |
5 |
2 |
7 |
|
16. PROMASA (PROCRIA) ** |
Chivacoa |
212 |
66 |
278 |
* Corresponde a información de marzo de 1974.
** Incluye los trabajadores dedicados a la molienda de maíz para obtener harinas y mesas.
Fuente: Ministerio de Fomento. Dirección General de Estadísticas y Censos Nacionales. Directorio Industrial. 1974.
Directorio de la Asociación Venezolana de Fabricantes de Alimentos Concentrados para Animales (AFACA) .
capacidad instalada se distribuye entre las plantas procesadoras más importantes. Según indican las cifras que se presentan en el Cuadro 9.
|
Empresas |
Kg/Hora |
% del total |
% acumulado |
|
|
PROTINAL C. A. |
101.000 |
32,3 |
|
|
|
|
|
|
45,1 |
45,1 |
|
PROTINAL DEL ZULIA |
40.000 |
12,8 |
|
|
|
PURINA S. A. |
48.775 |
15,6 |
|
|
|
|
|
|
19,6 |
63,7 |
|
PURINA DE OCCIDENTE |
12.500 |
4,0 |
|
|
|
SUPER-S S. A. |
23.437 |
7,5 |
|
71,2 |
|
GRAMOVEN |
20.000 |
6,4 |
|
77,6 |
Fuente: Información obtenida a través de conversaciones con diferentes técnicos especialistas en esta área.
Del Cuadro 9 se desprende que las dos plantas de PROTINAL, en conjunto, poseen el 45,1% de la capacidad total instalada de toda la industria. Las dos plantas de PURINA poseen el 19,65b de la capacidad instalada. Las dos empresas consideradas conjuntamente (17,39% de las 23 plantas existentes para 1974), poseen el 63,7% de la capacidad total instalada. Si consideramos las dos plantas adicionales más importantes, la situación que se presenta es la siguiente: las seis plantas consideradas, las cuales representan aproximadamente el 26~o del total, poseen el 77,6% de la capacidad instalada en la agroindustria.
Destacan por su gran importancia las plantas de PROTINAL, PURINA, SUPER-S, GRAMOVEN y PROCRIA. Estas son las empresas que funcionan a nivel nacional, aun cuando puedan tener regionalizada su producción en base a la ubicación de sus plantas . Las demás empresas tienen un carácter regional y/o local, dadas las pequeñas dimensiones que tienen en comparación con las citadas anteriormente.
4.4 ALGUNOS INDICADORES ECONOMICOS DE la AGROINDUSTRIA
En el Cuadro 10 se presenta una información que pretende establecer comparaciones de un conjunto de indicadores económicos de la agroindustria de concentrados con relación al comportamiento promedio del sector fabril venezolano.
|
Indicadores |
Total industria fabril |
Total industria alimentos |
Total agroindustria alimentos preparados para animales |
|
Capital existente/Establecimientos industriales |
1.421.726 Bs./Est. |
930.627 Bs./Est. |
2.354.778 Bs./Est. |
|
Materia prima importada/Materia prima nacional |
0.221 |
0.167 |
0.575 |
|
Valor agregado/Valor de la producción |
0.374 |
0.331 |
0.212 |
|
Valor agregado/Persona ocupada |
61.706 Bs./P.O. |
48.831 Bs./P.O. |
88.191 Bs./P.O. |
|
Valor agregado/Capital fijo |
1.760 |
1.539 |
1.738 |
|
Valor de la producción/Persona ocupada |
164.901 Bs./P.O. |
147.414 Bs./P.O. |
414.195 Bs./P.O. |
|
Valor de la producción/Capital fijo |
4.705 |
4.648 |
11.676 |
|
Capital fijo/Persona ocupada |
35.046 Bs./P.O. |
31.713 Bs./P.O. |
35.471 Bs./P.O. |
|
Beneficio bruto/Valor agregado |
0.434 |
0.354 |
0.396 |
|
Beneficio bruto/Valor de la producción |
0.162 |
0.117 |
0.084 |
|
Depreciación/Capital fijo |
0.111 |
0.101 |
0.166 |
|
Depreciación/Beneficio mutuo |
0.146 |
0.186 |
0.168 |
Fuente: Ministerio de Fomento. Dirección General de Estadística y Censos Nacionales. Encuesta Industrial 1974. Caracas, 1976.
De este cuadro desprendemos las siguientes apreciaciones:
a) la inversión promedio por cada unidad fabril es mayor en la rama de la agroindustria de alimentos concentrados para animales, que en el caso del promedio por establecimiento para toda la industria fabril venezolana. No deja de ser esto, en una primera aproximación, un comportamiento extraño, por cuanto en el total fabril están incluidas algunas ramas industriales como el petróleo, la petroquímica y la siderúrgica, las cuales podrían considerarse de alta densidad de capital, dados los paquetes tecnológicos que ellas utilizan. Pensamos que esta situación podría ser explicada por la mayor concentración de capitales que existe en la rama agroindustrial, en comparación con el total fabril venezolano. En efecto, para toda la industria fabril, en el año 1974 existían 7.350 establecimientos, de los cuales aproximadamente el 8 5to correspondían a grandes industrias, mientras que el 68 % correspondía a las pequeñas industrias. En el caso de los concentrados, de 26 establecimientos existentes, el 155to era considerado como gran industria, mientras que el 50~o se correspondía con la pequeña industria.* Es evidente un mayor grado relativo de concentración de capitales en la rama agroindustrial en comparación con el total fabril.
b) Resalta también el alto grado de dependencia de la agroindustria respecto de los suministros de materia prima provenientes del exterior, en comparación con la utilización de materia prima importada en promedio por todo el sector fabril. Desde este punto de vista, la agroindustria del concentrado continúa siendo una industria de "ensamblaje".
c) Otro elemento que resalta es que el valor agregado ** por esta agroindustria es inferior al valor que agrega a la producción la industria fabril considerada en su conjunto. Esto, entre otras cosas, se debe a que el proceso tecnológico de producción es relativamente sencillo: consiste en mezclar diferentes material primas en proporciones predeterminadas. Es evidente que un procedimiento de esta naturaleza no agrega mucho valor al producto final.
_______________
* los porcentajes están calculados en base a la información que suministra la IV Encuesta Industrial.50 Se considera gran industria a aquella que tiene más de 100 trabajadores, y pequeña industria a aquella que tiene entre 5-20 trabajadores.
** Se entiende por valor agregado, la diferencia entre el valor bruto de la producei6n y el monto de los insumos (material primas consumidas, combustibles y lubricantes, electricidad, trabajos de carácter industrial, otros servicios y agua). El valor agregado representa el incremento de valor que experimentan los insumos materiales como consecuencia de la actividad fabril. Desde el punto de vista de los factores productivos, el valor agregado corresponde al monto de los sueldos y salarios pagados, prestaciones sociales, pagos financieros depreeiaei6n de activos fijos, otros pagos a terceros (servicios profesionales, propaganda, arrendamientos y pagos por marcas, patente y royalties), los impuestos indirectos y los beneficios brutos.44
d) Sin embargo, en términos del personal ocupado, el valor agregado es mayor que el promedio de toda la industria fabril. Esto nos refleja los niveles de productividad del trabajo que se han alcanzado en estas agroindustrias, lo cual adquiere una mayor importancia por el hecho de que esta rama industrial agrega poco valor.
e) En términos del capital fijo, el valor agregado es un poco inferior en esta agroindustria en relación al total fabril. Esto, posiblemente, se deba al poco valor que esta industria agrega a la producción.
f ) Resalta el hecho de que el capital fijo por persona ocupada sea superior al promedio de la industria fabril, en circunstancias en que la densidad de capital en esta agroindustria no debería ser tan alta en función del tipo de tecnología con que opera en relación a otro tipo de industrias. Esto podría ser un indicador de los niveles de concentración de capitales que en ella existente
g) la relación empleados/obreros en la agroindustria es aproximadamente 1:1, en circunstancias en que el promedio para el total fabril es de aproximadamente 1:4. Esto nos refleja la importancia y lo relativamente dificultoso de la distribución de la producción por parte de la agroindustria.
h) EL beneficio bruto relacionado, tanto con el valor agregado, como con el valor de la producción, es inferior al promedio nacional. Esto podría indicar una relativa menor eficiencia de los capitales dedicados a esta actividad. Sin embargo, cuando examinamos la depreciación del capital fijo, se observe que ésta es superior al promedio nacional y esto podría influir sobre el beneficio bruto obtenido. Otros componentes del valor agregado que son importantes en la determinación final del beneficio bruto, tales como pago de fuerza de trabajo, pagos financieros, etc., podrían también influir en la determinación del beneficio bruto.
Una de las principales características que resaltan de la agroindustria de alimentos concentrados, es su gran flexibilidad en el proceso de ajustar su producción en el muy corto plazo a las variaciones de la demanda. Al disponer de silos para almacenar gran cantidad de material primas y tener una capacidad ociosa de relativa magnitud (a título de ejemplo, y como ya señalábamos en el Capítulo III, PROTINAL, para el año 1975, trabajó al 78~o de su capacidad instalada), están dadas las condiciones para que cualquier demanda adicional, ocasionada por una situación coyuntural, pueda ser satisfecha. En sentido contrario cualquier disminución de la demanda puede ser fácilmente controlada por las plantas.
En cuanto a los alimentos concentrados propiamente dichos, ellos constituyen un bien intermedio que es utilizado como insumo básico en las explotaciones pecuarias. En el caso particular de la avicultura, los concentrados no tienen sustitutos satisfactorios. Esta condición de no sustituibilidad permite que los concentrados aparezcan como bienes complementarios de los productos avícolas, es decir, que cualquier variación de la producción avícola afectará en el mismo sentido la producción de concentrados.
Por el hecho de ser un insumo básico de la producción y, adicionalmente, no fácilmente sustituible por otro producto, la demanda de alimentos concentrados se comporta como inelástica: variaciones en el precio de éstos no se traducen necesariamente en grandes variaciones de las cantidades demandadas. Los granjeros seguirán demandando la misma o mayor cantidad de alimentos a pesar de que el precio de éstos aumente; este comportamiento tendrá como límite el momento en que los productores comiencen a producir pérdidas por la elevación de los costos, dados los aumentos de precio del concentrado. Tal comportamiento de los granjeros no sólo se debe a la inelasticidad de la demanda de concentrados, sino que también es explicado por la barrera de salida del negocio avícola: las granjas tienen una relativamente alta inversión en capital fijo que es de difícil utilización en otro tipo de proceso productivo. El estrechamiento del margen de beneficio de los granjeros establece el límite de este comportamiento.
Intentaremos, en las páginas siguientes, una caracterización del tipo de mercado existente en el rubro de los alimentos concentrados para animales, basándonos en el tipo de producto, el grado de concentración, las barreras de entrada a la agroindustria y los tipos y grados de integración que se presentan. La caracterización de las condiciones de mercado nos permitirá inferir sobre los efectos que ellas tienen sobre las granjas avícolas, dada la importancia de los concentrados como insumo básico para la producción en este renglón.
4.5.1 En cuanto al tipo de producto
Los alimentos concentrados para animales son un mercado en que el producto es diferenciado, no solamente para las diferentes especies animales que lo utilizan en su alimentación, sino también dentro de cada una de ellas en particular. Cada consumidor puede identificar los diferentes productos existentes en el mercado, en base a las características (reales o supuestas) que ese producto particular tenga y en función de las condiciones de venta que cada empresa productora le otorgue (bien sea directamente o a través de un distribuidor). Así, el productor puede seleccionar entre los diferentes productos existentes, a aquel que considere más adecuado. Otra de las características de este mercado es que los productos de todas las firmas de la agroindustria son muy fácilmente sustituibles entre sí y, por lo tanto, tienen altas elasticidades cruzadas de la demanda. La competencia que se establece entre las diferentes empresas que participan en el mercado, no sólo estarían dadas por las posibles diferencias de precio del producto y las condiciones de venta del mismo, sino también por las características cualitativas que los granjeros les asignen a dichos productos. Esto se traduce en la necesidad que tienen las diferentes empresas de establecer mecanismos que induzcan a los granjeros a preferir uno de los múltiples productos que le son ofrecidos en el mercado; entre ellos estarían: las campañas publicitarias, la asistencia técnica gratuita, el suministro conjuntamente con el concentrado de otros insumos básicos para la producción avícola, las exoneraciones especiales tales como el costo de transporte de los alimentos hasta las granjas, etc.
4.5.2 En cuanto al grado de concentración
Uno de los principales problemas que nos encontramos para establecer una medida de la concentración existente en un mercado, es la conexión que debe existir entre estas medidas y los conceptos teóricos que el término concentración involucra. Generalmente, cuando se habla de concentración industrial nos estamos refiriendo a dos conceptos: al gran tamaño de la empresa y al poder monopólico que ella tiene. El establecimiento de una relación entre estos dos conceptos tiene que hacerse a través de una medida relativa, ya que el monopolio y/o el oligopolio son fenómenos que dependen del tamaño relativo del mercado particular a que nos estamos refiriendo y no del tamaño absoluto de las empresas . No necesariamente una firma de gran tamaño está en condiciones de ejercer un poder monopólico, ni una firma de pequeña escala de producción, no pueda tener un comportamiento monopolístico; ello depende del tamaño del mercado donde se ubican.
En base a lo anterior, utilizaremos como medidas del poder oligopólico las siguientes razones de concentración: qué porcentaje de las firmas existentes en el mercado controlan un determinado porcentaje de la mano de obra ocupada en la industria, del valor bruto de la producción de la industria y de los activos netos existentes en la misma.
Debemos también hacer una diferenciación entre la concentración técnica, que está referida a las plantas existentes en el mercado, y la concentración económica, que está referida a las empresas que controlan a las plantas productoras existentes.
En el Cuadro 11 se presenta la información pertinente a los índices de concentración técnica del mercado de los alimentos concentrados para animales durante el año 1974. Se han calculado estos índices en base a las cifras de la Encuesta Industrial de 1974, realizada por el Ministerio de Fomento. De esta información resaltan los siguientes aspectos:
a) Un pequeño número de plantas (15,36% del total) correspondientes a la categoría gran industria, controlan el 72,65% de los trabajadores ocupados en esta rama agroindustrial; producen el 79,86% del valor bruto de la producción y son propietarias del 79,39% de los activos netos fijos de la agroindustria. Esto nos refleja una elevada concentración técnica dentro de este mercado, la cual es incluso superior al promedio general de las industrias de alimentos para todo el sector fabril venezolano.
b) En cuanto a la concentración económica, ésta es todavía mayor, pues las cuatro plantas a que se trace referencia en el punto anterior corresponden a dos empresas: PROTTNAL y PURINA.
c) la productividad del trabajo en las grandes empresas oligopolistas es mayor que para el resto de la agroindustria, pues el 72% de los trabajadores generan el 80% de la producción bruta. En el caso del estrato superior de la mediana industria, la productividad de los trabajadores es alta, pues con un 11% de los trabajadores producen el 14% de la producción bruta. Tanto el estrato inferior de la mediana industria como la pequeña industria, presentan una productividad del trabajo inferior a la de los otros grupos mencionados.
d) En cuanto a la mejor utilización de los activos fijos, el estrato superior de la mediana industria nos presenta el mejor comportamiento, puesto que con aproximadamente el 12% de los activos netos fijos produce el 14% del valor bruto de la producción. Si incluimos la gran industria, la situación también se presenta favorable, pues con aproximadamente el 91% de los activos logra el 94% de la producción.
|
|
Número industrias |
% Trabajadores ocupados |
% Valor bruto de la producción |
% Activos netos fijos |
|||||
|
Tamaño de la planta |
Nº |
% Simple |
% Acumul. |
% Simple |
% Acumul. |
% Simple |
% Acumul. |
% Simple |
% Acumul. |
|
GRAN INDUSTRIA |
|||||||||
|
> 100 trabajadores |
4 |
15,36 |
15,36 |
72,65 |
72,65 |
79,86 |
79,86 |
79,39 |
79,39 |
|
MEDIANA INDUSTRIA |
|||||||||
|
Estrato superior 51-100 trabajadores |
3 |
11,53 |
26,89 |
11,46 |
84,11 |
13,93 |
93,79 |
11,94 |
91,33 |
|
Estrato inferior 21-50 trabajadores |
6 |
23,08 |
49,97 |
8,40 |
92,51 |
3,95 |
97,74 |
3,71 |
95,04 |
|
PEQUEÑA INDUSTRIA |
|||||||||
|
5-20 trabajadores |
13 |
50,03 |
100,00 |
7,49 |
100,00 |
2,26 |
100,00 |
4,96 |
100,00 |
|
TOTAL |
26 |
100,00 |
|
100,00 |
|
100,00 |
|
100,00 |
|
e) Como conclusión más general, podemos - afirmar que los elevados grados de concentración, tanto técnica como económica, que se presentan en esta agroindustria, nos indican que estamos en presencia de un mercado oligopólico controlado por dos empresas: PROTINAL y PURINA. Esta situación oligopólica nos conduce, entre otras cosas, a una gran rigidez en los precios del concentrado, con una tendencia permanente hacia el alza, aun cuando se presenten mejoras tecnológicas que tiendan a bajar los costos de producción. Igualmente, esta situación nos conduce también a la división del mercado entre las empresas de mayor poder, quedando reducidas las medianas y pequeñas empresas a la satisfacción de las necesidades de mercados zonales y de cualquier aumento pequeño del consumo total del mercado. A largo plazo y bajo esta estructura, al establecerse a nivel industrial una política tendiente a la protección de los niveles de ganancia y de acumulación de las empresas de mayor poder, los granjeros necesariamente verán afectados sus niveles de rentabilidad y se encontrarán cada vez más subordinados y dependientes de las políticas implementadas por las empresas oligopólicas. También se verán afectadas las medianas y pequeñas empresas productoras de concentrados, las cuales tienen que ajustarse a las políticas establecidas por las empresas de mayor poder, induciendo esto a un estatismo en el mercado en su conjunto.
4.5.3 En cuanto a las condiciones de entrada a la industria
Las limitaciones de entrada a la industria son de dos tipos: a) las barreras creadas al interior de la industria misma para impedir la entrada de nuevas industrias, y/o la ampliación de las existentes, y b) las barreras externas que son fundamentalmente de tipo tecnológico y que en este caso particular, están muy relacionadas con los niveles de integración alcanzados.
a) las barreras internas:
No parece, al menos en los primeros estadios de desarrollo de la agroindustria, que los requerimientos de capital hayan jugado un papel muy importante como limitación para entrar en este mercado, sobre todo cuando los comparamos con los niveles de inversión necesarios en otras ramas industriales. Sin embargo, en los actuales momentos la inversión inicial puede considerarse relativamente alta.
Otro elemento importante como barrera de entrada es el grado de diferenciación del producto. A este respecto, no parece probable que la proliferación de marcas haya jugado un papel importante hasta ahora, aunque no es descartable que en el futuro pueda convertirse en un factor de limitación importante.
Por el contrario, la promoción publicitaria de ventas sí parece constituir en los actuales momentos una barrera de entrada bastante importante. La publicidad implica necesariamente el sostenimiento de gastos suficientemente grandes, no sólo para que se conozca el producto o los productos y para atraerse la confianza de los clientes potenciales, sino también para constituir una organización de ventas capaz de competir con las empresas ya existentes. El obstáculo no proviene tanto de procurarse los fondos para efectuar estos gastos de promoción, sino más bien de la dificultad de procurarse clientes en un número tal que permita que el volumen de ventas genere una mesa de ganancias lo suficientemente altas como para recuperar, no sólo los costos de producción, sino también los gastos de promoción a que hemos hecho referencia. En esta agroindustria, estos gastos de promoción son relativamente elevados, pues implican: la utilización de personal técnico de alta especialización (médicos veterinarios, zootecnistas, ingenieros agrónomos, etc., en promoción y asistencia técnica), el mantenimiento de un programa de investigación de cierta magnitud y la creación de una red de distribuidores bastante amplia a nivel nacional.
Otra de las barreras de entrada de índole interna la constituye la capacidad ociosa que tienen las grandes plantas productoras de concentrados, lo cual les permite ocupar inmediatamente cualquier expansión que se produzca en el mercado. En efecto, y tal como se indicó en el Capítulo II, PROTINAL tiene capacidad para producir en sus dos plantas 658.320 TM/año, es decir, capacidad para producir el 55% de la producción total de la industria que, para 1975, fue aproximadamente 1.200.000 TM; como para el año 1975 esta empresa produjo 516.000 TM, cubrió sólo el 43% del mercado total, lo que indica que está trabajando al 78% de su capacidad instalada. Por otra parte, PURINA tiene una capacidad de producción de 303.840 TM/año, lo cual equivale al 25% del total de la producción nacional, produjo una cantidad inferior a su capacidad de producción.
b) las barreras externas:
Las barreras externas operan hacia el exterior del mercado y son fundamentalmente de carácter tecnológico. Estas no parecen ser importantes en cuanto a la producción de concentrados propiamente dicha; sin embargo, dentro de la industria avícola existen otros escollos tecnológicos de vital importancia, a los cuales nos referiremos ahora, y que están muy ligados al proceso de integración vertical que trataremos posteriormente.
La industria avícola contempla un conjunto de actividades estrechamente relacionadas. Si asociamos a esto el proceso de integración vertical existente, nos encontramos con los complejos avícolas que, partiendo de las plantas de concentrados, abarcan otras facetas de la producción de insumos para la avicultura y de los canales de distribución de la producción. En este orden de ideas, las relaciones que se establecen entre las plantas de alimentos concentrados y los productores avícolas, no sólo implican la venta de este producto, sino adicionalmente de otros insumos necesarios para la producción, tales como pollitos bebé, pollonas para postura, productos farmacéuticos, equipos y utensilios especializados, etc.
Aun cuando la mayoría de estos insumos pueden ser obtenidos libremente en el mercado, la posibilidad de poder obtenerlos de un solo proveedor y, adicionalmente, con ciertas facilidades crediticias, induce a los granjeros a mantener relaciones con determinadas empresas productoras de concentrados, constituyéndose esto en una fuerte barrera a la entrada de nuevas firmas en este mercado. Quien no tenga posibilidades de ofrecer conjuntamente con los concentrados algunos insumos muy especializados como los pollitos bebé, por ejemplo, tendrá dificultades para colocar su producción.
En la Figura 10, se presentan las diferentes etapas del proceso de producción de carne de pollo. En primer lugar, tenemos la faceta de los progenitores (abuelos), los cuales son importados fundamentalmente de Estados Unidos a los pocos días de nacidos. Este proceso se trace a través de patentes obtenidas de las casos matrices por empresas del país. Para el año 1975 existían en el país dos granjas especializadas en el manejo de progenitores para la línea de pollos de engorde, fundamentalmente de las razas Vantress (83,24% de la producción) y Cobb (5,02% de la producción): la otra parte de la producción de los padres se cubre con la importación de diferentes razas.49 Esta situación, además de presentar el peligro de una dependencia total del exterior en cuanto a los progenitores, presenta el problema tecnológico del manejo de estos animales y de los controles sanitarios exigidos por el Estado. La complejidad tecnológica y el nivel de inversiones requerido, hacen que esta faceta constituya una barrera muy importante para entrar al mercado de los alimentos con centrados .
El próximo paso de la cadena consiste en los reproductores (padres), que son los encargados de producir los huevos fértiles de donde nacerán los pollitos bebé que son usados por las granjas. Para 1975 existían en el país 26 granjas especializadas en el manejo de este tipo de animales; de ellas, 13 se dedican exclusivamente a la producción de pollos de engorde, 7 a la línea de huevos de consumo, y 6 granjas son de producción de tipo mixto. En esta etapa de la producción avícola , las plantas de alimentos concentrados tienen importantes inversiones y controlan directamente una parte esencial de la producción. También existen a este nivel granjas independientes, muchas de las cuales se encuentran ligadas a la agroindustria mediante contratos que permiten a las plantas de concentrados controlar un volumen de la producción aún mayor.

El proceso de incubación es el próximo paso de la cadena. Para 1974 existían en el país, de acuerdo al Directorio de Instalaciones para Productos Agropecuarios del MAC, 18 incubadoras; en esta faceta se repite la situación ya mencionada, pues estas incubadoras están en estrecha relación con las granjas productoras de huevos fértiles.
En cuanto a la producción de huevos de consumo, se presenta en la Figura 11 la información correspondiente. Básicamente, las etapas del proceso son las mismas que las descritas para el caso de los pollos de engorde; sin embargo, se presenta la modalidad particular de que las líneas de progenitores son traídas desde el exterior, por lo cual se parte a nivel nacional de los padres importados.
Como se ha podido observar, las barreras tecnológicas no están directamente en el procesamiento de los alimentos concentrados, sino en otras etapas que conforman el proceso productivo avícola. Sin embargo, el manejo tecnológico de estas etapas son de vital importancia para desarrollar el mercado particular de cada agroindustria de concentrado, por lo cual el manejo técnico y económico de estas fases se constituyen en una barrera de primer orden para entrar dentro de este mercado.
4.5.4 En cuanto a los tipos y grados de integración de la agroindustria
En términos generales puede decirse que existe una tendencia creciente a la integración dentro de este mercado agroindustrial. Esta integración adquiere dos sentidos diferentes: integración horizontal, a través de la adquisición o creación de nuevas unidades productivas dentro de una misma faceta de la producción, como es el caso de PROTINAL y PURINA, que han instalado nuevas plantas de alimentos concentrados para abarcar otras regiones del país, y la integración vertical, a través de la cual las plantas de concentrados con mayor poder de mercado han ido abarcando otras facetas del proceso productivo avícola.
A través de este proceso de integración, las agroindustrias de mayor poder de mercado han ido estableciendo complejos industriales, los cuales han abarcado progresivamente las diferentes facetas del proceso productivo avícola. Las razones para la conformación de estos complejos ya han sido analizadas en el capítulo anterior; queremos sin embargo destacar que además de las ventajas económicas que acarrea el proceso de integración de la producción, éste se convierte adicionalmente en un elemento de vital importancia para el mantenimiento de barreras de entrada al mercado de concentrados y, por lo tanto, han contribuido al afianzamiento del poder oligopólico de las mayores empresas.

FUENTE: M. A. C. Producción de pollitos bebé. Año 1976. Dirección de Estadísticas. Caracas, 1975
Los complejos agroindustriales más desarrollados en esta rama se corresponden con las empresas de mayor poder oligopólico: PROTINAL y PURINA. No pretendemos hacer un estudio exhaustivo de cada uno de estos complejos por las dificultades que en la práctica acarrearía disponer de toda la información necesaria para realizar este estudio; sin embargo, pensamos que es necesario establecer las características más resaltantes de ellos. En el caso de PROTINAL, haciendo un breve recuento histórico de la conformación del complejo agroindustrial concentrados-avicultura, nos encontramos con lo siguiente:
a) PROTINAL C.A., se funda en Caracas con una capacidad instalada de 3 TM/hora.
b) Para 1950 se instala en Valencia su nueva planta de concentrados, con una capacidad instalada de 60 TM/hora.
c) En 1954 se instala su primera planta de incubación en Valencia, con una capacidad de producción de 14.000 pollitos bebé semanales.27
d) En 1964 se instala una planta de incubación de huevos en Maracaibo, con una capacidad de producción de 125.000 pollitos bebé para posture y engorde semanales.27
e) Para 1973, PROTINAL produce cerca de 48 millones de pollitos bebé por año, lo que equivale a un 53~O de la producción nacional de pollitos bebé.27
f) En cuanto a las granjas productoras de huevos fértiles, para el año 1975 PROTINAL disponía de cinco granjas para la producción de pollitos bebé para asar, con w1a capacidad de 372.000 aves de recría. En cuanto a la producción de huevos fértiles para la producción de huevos de consumo, posee una granja con una capacidad para 60.000 aves de recría. La granja que la firma posee en Valencia tiene una producción promedio de 3.500.000 pollitos al mes.43
g) Desde una fase temprana de su desarrollo, esta empresa se convierte en importador y distribuidor exclusivo de medicinas, equipos e implementos para la producción avícola producidos por firmas norteamericanas.
h) Posteriormente se asocia con la empresa multinacional Pfizer Corporation, subsidiaria de la Chas Pfizer inc. de Estados Unidos, para la producción y distribución exclusiva de una amplia gama de antibióticos, sulfas, vitaminas y otros aditivos para la salud animal. Más adelante establece con la mencionada empresa un laboratorio para la producción de vacunas, sueros, etc., destinados a la prevención de enfermedades aviares.
i) En 1964 se funda la empresa Empacadora Avícola C A., destinada al beneficio, empaque y distribución de aves.
Esta empresa establece plantas en las Tejerías, Caucagüita y Maracaibo. Para 1974, estas plantas tenían una capacidad instalada de 48.000 aves/día, 45.000 aves/día, 24.000 aves/día, respectivamente. La capacidad instalada de las tres plantas en su conjunto es del orden de las 117.000 aves por día, lo que representa un 33,66% del total de la capacidad instalada a nivel nacional, que para ese año era de 347.600 aves/día.45
j) En 1965, PROTINAL establece una sociedad con la firma británica Cooper Venezolana S.A. para la fabricación de productos sanitarios para animales, con un capital de un millón de bolívares.27
k) En 1967 entra a funcionar la planta de concentrados PROTINAL del Zulia, con una inversión cercana a los 20 millones de bolívares y con una capacidad instalada de 40 TM! hora.
l) Para 1974, PROTINAL, tiene una capacidad instalada de 90 TM/hora en su planta de Valencia y 40 TM/hora en su planta de Maracaibo. La producción de alimentos concentrados para aves representa el 70~o de la producción de concentrados de la empresa; esta producción alcanzó para ese año 363.000 TM de concentrados para aves, y de este total, el 48% fue para pollos de engorde, 44~c para huevos de consumo y el 8~o restante para la alimentación de los animales productores de huevos fértiles.43
Es difícil obtener más en concreto las razones sociales de las diferentes empresas que son propiedad total o parcial de las grandes plantas oligopólicas procesadoras de alimentos concentrados; sin embargo, a objeto de tener una primera visión de conjunto, se presenta en el Cuadro 12 un listado de algunas de las empresas que están afiliadas por relaciones de propiedad a los complejos agroindustriales de PROTINAL y PURINA. La información presentada en este cuadro es incompleta. Sin embargo, constituye en nuestra opinión un punto de partida para iniciar una investigación exhaustiva al respecto.
Hemos establecido la condición oligopólica del mercado de los alimentos concentrados y también los niveles de integración alcanzados por los complejos agroindustriales oligopólicos existentes dentro de la industria avícola venezolana. Por otra parte, cuando formulamos el problema a investigar, establecimos que se presentaban dentro de este sector, unas relaciones de subordinación entre la agroindustria y los productores avícolas en perjuicio de los segundos. Estas relaciones se establecían a partir de la estructura oligopólica del mercado de los concentrados, la cual se convertía en el elemento regulador de las mismas a través de una serie de mecanismos tanto económicos: regulación del precio de los insumos y de los productos avícolas, como tecnológicos, a través de la imposición de determinados paquetes tecnológicos, mediante los cuales se imponen y regular las calidades de determinados insumos, como los concentrados y los pollitos bebé.
Establecimos también que estas relaciones de subordinación, a partir del oligopolio, se manifestaban en la práctica en la apropiación por parte de la agroindustria de una determinada proporción del excedente económico originado a nivel de los productores. A partir de estos elementos formulábamos la existencia de una crisis de carácter estructural, pues proviene del enfrentamiento en el mercado de una estructura oligopólica agroindustrial con el sector de los avicultores. Este último tiene las siguientes características:
a) EL tamaño medio de las granjas, aun cuando ha aumentado significativamente, no permite que ningún granjero en particular controle un volumen tal de la producción como para influir sobre los precios.
b) EL producto producido a nivel de las granjas es bastante homogéneo dentro de las diferentes clasificaciones existentes, lo cual no permite la diferenciación del producto de las granjas.
c) la habilidad administrativa de los productores es, en términos relativos medios, inferior a la que se presenta en los sectores agroindustriales.
d) En el corto plazo, la oferta para cada productor en particular se presenta como inelástica.
e) EL conjunto de inversiones que hay que hacer a nivel de granjas es relativamente elevado y especializado, razón por lo cual se le trace difícil a los granjeros cambiarse a otro rubro de producción. Esto se convierte en una barrera de salida de los granjeros de este tipo de producción.
Al enfrentarse en el mercado dos sectores con las características a que hemos hecho referencia, se produce una situación de inferioridad por parte de los granjeros, la que se manifiesta en la práctica en una tendencia declinante en los niveles de rentabilidad que éstos obtienen. La rentabilidad nos refleja la eficiencia de utilización del capital en una determinada actividad, y siguiendo la terminología de Johnson,l3 para la determinación del potencial de utilidad (rentabilidad) intervienen dos elementos: por una parte, el margen de utilidad neta, que sería la cantidad de dinero adicional que retorna a la unidad de producción por cada unidad de dinero vendida y, por otra parte, la rotación del capital, que sería la cantidad de veces que en un año reingresa al sistema cada unidad de capital invertido. No baste solamente que el retorno por unidad vendida sea lo más grande posible, sino también que las veces que el capital, circule sea lo más elevada posible, para que en conjunto tengamos una mayor eficiencia de uso del capital.
En los Cuadros 13, 14 y 15, presentamos una estimación de los niveles de rentabilidad que se obtienen tanto en la agroindustria de alimentos concentrados, como en la producción de huevos de consumo y pollos de engorde. Como estimaciones que son, no reflejan con toda exactitud los niveles de eficiencia de utilización del capital en cada una de estas actividades; sin embargo, creemos que es posible derivar de estos cálculos algunas conclusiones generales sobre la rentabilidad de las diferentes actividades dentro de la industria avícola. Para el caso de la agroindustria, la estimación corresponde al año 1974; mientras que para el caso de los granjeros, la estimación corresponde al año 1975.
No es nuestro interés hacer un análisis de los resultados obtenidos en cada una de estas actividades, sólo nos interesa destacar los diferentes niveles de rentabilidad obtenidos a partir de las estimaciones hechas. Se ve, en primer lugar, la gran diferencia existente entre los niveles de rentabilidad de la agroindustria en comparación con los granjeros: en el caso de la agroindustria, el nivel obtenido es casi tres veces superior al que obtienen los granjeros. Aun cuando la estimación realizada está sujeta a ajustes, queda claro en nuestra opinión que una diferencia grande entre estos dos sectores permanecerá.
Otro elemento que creemos conveniente destacar, y aquí introducimos la dimensión coyuntural de la crisis, es la relativa estabilidad de los ingresos en el caso de la agroindustria, en comparación con los que obtienen los productores. La estimación fue hecha para los granjeros en base al precio promedio nacional que recibieron durante el año 1975. En base a la evidencia histórica, es factible esperar que durante el año se presenten variaciones hasta de 6 Bs./caja de huevo, sobre la base del promedio anual, y variaciones hasta de 0,30 Bs./Kg de carne de pollo. Como las ganancias estimadas están en el orden de los 4,56 Bs./caja de huevo y, 0,25 Bs./Kg de pollo, pueden presentarse durante el año situaciones en que los productores estén produciendo a pérdidas o aumentando las ganancias obtenidas; sin embargo, estas variaciones no son controlables por parte de los granjeros, dada la poca influencia que cada uno de ellos en particular tiene sobre la oferta total de estos productos.
|
Miles de Bs. |
% |
|||
|
A. VALOR DE LA PRODUCCION BRUTA |
728.384 |
100,00 |
||
|
- Valor de las ventas |
713.178 |
97,91 |
||
|
-venta de desperdicios y rezagos |
164 |
0,02 |
||
|
- Otros ingresos1 |
8.084 |
1,11 |
||
|
-Diferencia de inventario de las existencias de productos acabados y en proceso |
689 |
0,09 |
||
|
- Intereses cobrados |
6.268 |
0,87 |
||
|
B. COSTOS DE PROCESAMIENTO Y OPERACION |
626.142 |
100,00 |
||
|
-Costo total fuerza de trabajo |
44.092 |
7,04 |
||
|
- Materia prima consumida |
553.366 |
88,38 |
||
|
-Combustibles y lubricantes |
726 |
0,12 |
||
|
- Energía eléctrica |
3.307 |
0,53 |
||
|
-Arrendamiento de terrenos, edificios y maq. |
1.069 |
0,17 |
||
|
-Pago de marcas, patentes y asistencia técnica |
1.417 |
0,23 |
||
|
- Propaganda |
L690 |
0,27 |
||
|
-Pago de servicios profesionales |
1840 |
0 , 2 9 |
||
|
- Gastos varios |
7.186 |
1,15 |
||
|
- Depreciación |
10.174 |
1,62 |
||
|
- Seguro |
1.275 |
0,20 |
||
C. UTILIDAD NETA ANTES DEL IMPUESTO (A-B) = 102.242
|
Miles de Bs. |
Beneficio del Capital |
|
|
ACTIVOS TOTALES |
254.777 |
|
|
Activo Fijo Promedio2 |
74.248 |
|
|
Activo Circulante |
3 180.529 |
|
Margen de Utilidad Neta = 
Rotación del Capital = 
1. Incluye: Indemnizaciones, Compañías de Seguros, dividendos recibidos, trabajos de carácter industrial, trabajos de reparación y mantenimiento.
2. Se tomó el promedio del Activo Fijo entre el 01-01-74 y el 31-12-74.
3. Se estimó como 1/4 del valor de la producción bruta.
Fuente. Cálculos propios a partir de datos suministrados por la Encuesta
Industrial de 1974, realizada por el Ministerio de Fomento.
|
Total anual Bs. |
Total Caja Bs./Caja |
|||
|
A.VALOR DE la PRODUCCION BRUTA |
1.332.860 |
101,58 |
||
|
- 13.180 cajas de huevos a 87 Bs. c/u. |
1.140.660 |
87,00 |
||
|
- Venta de gallinas |
192.200 |
14,58 |
||
|
B. COSTOS DE PROCESAMIENTO Y OPERACION |
1.275.514 |
97,02 |
||
|
- Alimento concentrado |
677.036 |
51,37 |
||
|
- Fletes alimento |
77.760 |
5,98 |
||
|
- Encargado (sueldo) |
60.000 |
4,61 |
||
|
-Medicinas |
8.000 |
0,62 |
||
|
- Mano de obra |
19.400 |
1,49 |
||
|
- Electricidad |
3.600 |
0,27 |
||
|
- Agua |
18.000 |
1,38 |
||
|
- Mantenimiento galpones |
3.600 |
0,27 |
||
|
- Embalaje de huevos |
65.608 |
4,27 |
||
|
- Clasificación de huevos |
14.580 |
1,12 |
||
|
- Costo aves de posture |
310.000 |
23,52 |
||
|
--Depreciación construcciones(2 galpones) |
12.000 |
0,91 |
||
|
- Depreciación equipos |
16.000 |
1,21 |
||
|
C. UTILIDAD NETA (A-B) |
57.395 |
4,56 |
|
Bs. |
Beneficio sobre el Capital |
|
|
ACTIVO TOTAL |
411.072 |
|
|
Activos Fijos |
300.000 |
|
|
Construcciones(2 galpones) |
120.000 |
|
|
Equipos |
80.000 |
|
|
Tierra |
100.000 |
|
|
Activo Circulante 1 |
111.072 |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Margen de Utilidad Neta = ![]()
Rotación del Capital = 
1. Se estimó como 1/12 de la Entrada Brutal
|
Bs./ano |
Bs./Kg |
|
|
A. VALOR DE la PRODUCCION BRUTA |
2.896.614 |
3,95 |
|
- 16.296 Kg/lote x 3,95 Bs./Kg |
2.896.614 |
3,95 |
|
B. Costos De Procesamiento Y Operacion |
2.712.540 |
3,70 |
|
- Alimento Concentrado |
1.839.150 |
2,51 |
|
- Pollitos Bebé |
517.500 |
0,71 |
|
- Medicinas |
56.250 |
0,08 |
|
- Mano De Obra |
54.000 |
0,07 |
|
- Electricidad |
14.400 |
0,02 |
|
- Agua |
1.800 |
- |
|
- Mantenimiento Galpones |
37.440 |
0,05 |
|
- Administración |
84.000 |
0,11 |
|
- Depreciación |
108.000 |
0,15 |
|
C. UTILIDAD NETA (A-B) |
184.050 |
0,25 |
|
Bs. |
Beneficio sobre el Capital |
|
|
ACTIVO TOTAL |
1.420.091 |
|
|
Activos Fijos |
900.000 |
|
|
Construcciones(9 galpones) |
720.000 |
|
|
Equipos |
180.000 |
|
|
Activo Circulante |
520.911 |
|
Margen de Utilidad Neta = ![]()
Rotación del Capital = 
Esto nos lleva a pensar en la gran inestabilidad que tienen los ingresos de los productores, lo cual también afecta sus niveles de rentabilidad.
En lo que se refiere al sector agroindustrial, los precios de venta de los concentrados son relativamente estables, e incluso con una tendencia permanente hacia el alza, dado el carácter oligopólico del mercado; esto nos conduce a pensar que la posibilidad de que sus ingresos disminuyan sólo está en función del aumento de sus costos de producción. Como los volúmenes de materia prima almacenada de que disponen las grandes empresas oligopólicas es normalmente elevado, no es factible esperar que en el muy corto plazo una elevación en el precio de los insumos los afecte. Cuando trasladamos el análisis a un período de tiempo un poco mayor, la evidencia histórica nos demuestra que las presiones que se ejercen sobre el Estado para lograr un aumento de los precios de venta terminarán por imponerse, con lo cual se traslada el aumento de los costos a los granjeros. Esto nos lleva a poder establecer que los ingresos de las grandes agroindustrias oligopólicas son relativamente estables en comparación con los de los avicultores.
Los niveles de rentabilidad más altos y estables en el tiempo, ponen a los sectores agroindustriales en condiciones de obtener mayores ingresos que los productores primarios, en circunstancias de que son éstos los que afrontan los mayores riesgos dentro de esta industria, al encontrarse en una situación de precios inestables y tener que afrontar los peligros de pérdida de las aves por enfermedades o cualquier otra situación aleatoria. Por la vía de la formación oligopólica del precio de los concentrados y de la recepción oligopsónica de los productos, la agroindustria constriñe los ingresos potenciales de los granjeros y se apropia de parte del excedente económico generado a este nivel.
Este no es el único mecanismo que le permite a la agroindustria transferir utilidades desde los productores primarios, el manejo de la calidad de los concentrados se convierte también en una vía para esta transferencia. La eficiencia del negocio avícola depende fundamentalmente de dos elementos: el índice de conversión y el porcentaje de mortalidad de las parvadas. Una mayor eficiencia de conversión está ligada a una buena capacidad genética de los animales que los haga eficientes transformadores de alimento en producto, a un buen manejo de los animales y a un alimento suministrado que presente una calidad adecuada. Este último elemento es del exclusivo manejo de las plantas procesadoras, debido a la inexistencia o ineficacia de los controles de calidad por parte de los productores o del Estado. Son múltiples las quejas que los productores han presentado a este respecto; y a título de ilustración presentamos dos de estos casos. El Superintendente de Protección al Consumidor declare a la prensa,2 con relación al desabastecimiento de huevos, lo siguiente: "A un problema con la calidad de los alimentos concentrados se debe el problema de la falta de huevos en el mercado, ...los granjeros tienen que usar una mayor cantidad de alimentos concentrados para obtener la misma cantidad de huevos, y esto les significa un aumento en los costos, por lo que algunos no estarían produciendo las mismas cantidades anteriores".
Por su parte, el Presidente del Fondo Avícola Nacional trace estas declaraciones de prensa:ll "Hay otro elemento que queremos denunciar y es el problema de la calidad de los insumos. Por ejemplo, entre las material primas para la elaboración de concentrados, está la soya, que antes se importaba de los Estados Unidos con un contenido proteínico del 52%. El gobierno decidió importar directamente, a través de Corpomercadeo, soya del Brasil, que tiene un contenido proteínico del 42 al 44 %. Eso tiene como consecuencia que sea necesario más alimento para pollos y gallinas, con lo cual aumentan los costos de producción o, en caso contrario, al mantener la cantidad de alimento que se les da a las aves, bajaría el rendimiento de las mismas en cantidad de huevos y en peso para el caso de la carne, con lo cual aumentan también los costos de producción". Más adelante continúa: "El problema es que a nuestro sector se le plantea una crisis de crecimiento porque no hay incentivos oficiales... mientras a otros sectores se les permiten márgenes de rentabilidad, a nosotros se nos mantiene tan estrechamente que es imposible hacer nuevas inversiones. El alto costo de los insumos trace muy difícil poder expandirnos, hacer renovaciones y esto podría llevarnos al estrangulamiento para 1978, al no poder seguir aguantando la situación actual".
El análisis que hemos hecho hasta ahora parte de una estimación puntual de los diferentes niveles de rentabilidad que se presentan en el sector agroindustrial y en el de los granjeros. Para poder demostrar la situación de deterioro tendencial de los granjeros en el tiempo, sería necesario calcular estos niveles de rentabilidad a lo largo de una serie de años; desafortunadamente no disponemos de información que nos permita realizar tales cálculos. Sin embargo, podemos tener una estimación inicial de la situación si comparamos el crecimiento de los precios del alimento concentrado con el crecimiento de los precios de los productos avícolas, dado que los concentrados son el elemento fundamental de las entradas de la agroindustria y el componente principal de los costos de producción a nivel de granjas.
En el Cuadro 16 se presenta la información pertinente al crecimiento de los precios del concentrado y de los productos avícolas. Tomando el año 1968 como año base, se observe que para 1974 el precio de los concentrados había crecido en un 48 %, mientras que en los pollos de engorde crecieron en un 29 ~ y los huevos de consumo presentaron un incremento del 32%. No solamente es mayor el crecimiento del precio de los concentrados, sino también que
ésta ha sido siempre ascendente, mientras que en el caso de los precios del pollo y de los huevos se presentan para el año 1970 descensos de precios de relativa importancia, de lo cual surge nuestro planteamiento sobre una mayor inestabilidad en el sector de los granjeros. En una situación como la planteada, la única posibilidad que tendrían los productores para mantener o aumentar sus niveles de eficiencia económica en el muy corto plazo estaría dada por la posibilidad de aumentar la eficiencia técnica o, en otras palabras, aumentar sus niveles de productividad; de lo contrario, progresivamente se deteriorarían los niveles de ingreso por el aumento más que proporcional de los precios del concentrado. Aun cuando han habido importantes aumentos de la eficiencia técnica de los granjeros, no creemos que éstos hayan logrado contrarrestar el aumento del precio de los concentrados, de allí que sea factible pensar en un deterioro progresivo de los productores.
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AñoPollos de engorde 2 |
Huevos blancos medianos |
||
|
1968 |
100,0 |
100,0 |
100,0 |
|
1969 |
100,0 |
101,8 |
105,7 |
|
1970 |
100,0 |
97,8 |
88,7 |
|
1971 |
119,0 |
104,0 |
111,3 |
|
1972 |
119,0 |
105,1 |
113,2 |
|
1973 |
122,4 |
111,3 |
113,2 |
|
1974 |
148,3 |
128,9 |
132,1 |
Fuente: 1.B.C.V.: Informe Económico 1970-71.
2. M.A.C.: Anuario Estadístico Agropecuario 1970-71,
Cálculos propios.
Intentaremos ahora estudiar en concreto cómo se ha manifestado la crisis, tanto en su dimensión estructural como coyuntural, en los diferentes sectores de granjeros que intervienen en este tipo de producción.
5.2.1 las crisis, cíclicas coyunturales
Cuando formalizemos el concepto de crisis coyuntural en el Capítulo III, decíamos que estas crisis podían ser estudiadas a través de las fluctuaciones de los precios de los productos avícolas. Intentaremos, en las páginas siguientes, analizar el comportamiento de los precios promedios nacionales recibidos por los granjeros para los diferentes productos avícolas: huevos grandes blancos, huevos grandes rojos y carne de pollo, durante el período 1969-1974.
5.2.1.1 Huevos blancos grandes
En la Figura 12 se presenta la información pertinente para observar el comportamiento de los precios recibidos por los productores de este renglón. De acuerdo con los términos en que definimos inicialmente las crisis coyunturales, se presentan en el período considerado dos momentos que pueden ser considerados como situaciones de crisis; la primera va desde diciembre de 1969 hasta julio de 1970, abarcando un período de siete meses. La segunda crisis comienza en marzo de 1972 y termina en enero de 1973, teniendo una duración de 10 meses. El tiempo transcurrido entre ambos períodos de crisis es de 20 meses. Aun cuando se destaca la gran variación de los precios de este producto durante el período considerado, la caída de estos precios durante la segunda crisis considerada es mayor que en el primer caso. La amplitud de variación de los precios para todo el período considerado es de 37 Bs./360 unidades, presentándose el precio más bajo en el mes de julio de 1970 (53 Bs./caja) y el más alto en julio de 1974 (90 Bs./caja). A partir del mes de mayo de 1974 se observan fluctuaciones bastante bruscas de los precios, las cuales no se corresponden con el comportamiento observado en el resto del período. Creemos que esto se deba a la puesta en práctica de una nueva política gubernamental de precios agrícolas y que se manifestó en un aumento de precios para un conjunto de rubros agrícolas, entre ellos los productos avícolas . Sin embargo , sería importante analizar el comportamiento posterior a esta fecha, con el objeto de establecer si nuevamente se reproduce el patrón de comportamiento observado en el período anterior; desafortunadamente, para el momento del estudio no disponemos de información que nos permita observar tal comportamiento.
5.2.1.2 Huevos rojos grandes
En la Figura 13 se puede observar el comportamiento de los precios recibidos por los productores de este renglón. La situación se presenta muy similar al caso anterior, aunque las fluctuaciones de precios son más atenuadas en comparación a las observadas en el caso de los huevos blancos. Su amplitud de variación es superior 38 Bs./360 unidades, presentándose el precio más bajo en julio de
1970 (61 Bs./caja) y el mayor en julio de 1974 (99 Bs./caja). Las crisis tienen el mismo comportamiento cíclico que en el caso anterior, con la modificación de la duración de la primera crisis, pues en este caso tiene una duración de 10 meses, comprendidos entre agosto de 1969 y junio de 1970.
5.2.1.3. Carne de pollo
En la Figura 14 se presentan los precios recibidos por los productores de pollos de engorde. En este caso no podemos hablar, como en los casos anteriores, de un comportamiento cíclico de los precios. Podríamos dividir el período considerado en tres partes: la primera, que iría desde enero de 1969 hasta agosto de 1972, durante la cual los precios fluctúan de mes a mes, con una tendencia general a la baja; en este período se ubican los dos momentos de crisis que se presentan, el primero que va desde abril hasta agosto de 1970, con una duración de cuatro meses, y el segundo, también con una duración de cuatro meses, que va desde febrero a junio de 1972. Estas crisis tienen una duración inferior a las que se presentan en los dos casos anteriores y parecen no presentarse cíclicamente, sino más bien ser producto de determinadas condiciones que se presentaron en el mercado en esos momentos.
La segunda parte iría desde agosto de 1972 hasta mayo de 1974; en este período hay una relativa estabilidad de los precios, con una leve tendencia hacia el alza. Desde junio de 1974 comienzan unas elevaciones bruscas de los precios que, como ya se mencionó, son producto de la política agrícola del gobierno que asumió el poder en ese año.
Del estudio del comportamiento de los precios es posible concluir que en aquellos sectores donde la agroindustria no tiene un control completo sobre la comercialización de los productos, como es el caso de los huevos de consumo, donde cada productor tiene alguna posibilidad de elección en lo que respecta a la venta de su producto, se presentan crisis coyunturales cíclicas que son producto de las fluctuaciones de los precios ocasionádas por los desequilibrios momentáneos entre la oferta y la demanda de tales productos. Por el contrario, en aquellos sectores donde la agroindustria ejerce un control oligopsónico de la producción, las crisis coyunturales no presentan la característica de ser cíclicas y cuando se presentan tienen una duración inferior a las que se presentan en el sector de huevos de consumo. En este caso el oligopsonio tiene un control sobre la producción, lo que trace muy difícil que se presenten desajustes coyunturales entre la oferta y la demanda que hagan fluctuar los precios. Salvo situaciones especiales derivadas fundamentalmente de la competencia que eventualmente se presenta entre los diferentes complejos agroindustriales existentes, la situación oligopsónica de este mercado, aun cuando trace que se presente una situación de relativa estabilidad de los precios del producto, permite



un mayor control sobre los mismos, por lo cual su crecimiento está muy limitado por las propias agroindustrias. En efecto, de la simple inspección do las tendencias de los precios de los diferentes productos en el período considerado, se observe que los precios de la carne de pollo fueron los que menos crecieron durante el período.
Es conveniente, para apuntalar la afirmación anterior, intentar cuantificar las tasas de crecimiento representadas en las tendencias de los precios de los diversos productos avícolas durante el período. En el Cuadro 17 se presentan los valores de estas tasas, calculadas por el método de ajuste de una función exponencial a las series de precios disponibles.
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Producto avícola |
Precios al productor |
Precios relativos |
|
Huevos blancos grandes |
2,1240% |
0,3648% |
|
Huevos rojos grandes |
2,1408% |
0,3372% |
|
Carne de pollo |
0,5136% |
2,7336% |
Como se observe en el Cuadro 17, la mayor tasa de crecimiento anua] de los precios recibidos por el productor durante el período considerado corresponde a los huevos rojos grandes (2,14~o), seguidos muy de cerca por los huevos blancos grandes (2,12~o). Como ya hemos mencionado, ambos productos presentan fluctuaciones importantes de los precios y están sometidos a crisis cíclicas, lo cual trace que su comportamiento sea similar al que resulta bajo las condiciones del modelo abstracto de competencia perfecta que formula los economistas neoclásicos. Por el contrario, en el renglón de carne de pollo, donde además del oligopolio existente en el mercado de los alimentos concentrados se presenta un oligopsonio en los mataderos avícolas que procesan este producto, aun cuando las fluctuaciones de precios son menores que en el caso anterior, la tasa de crecimiento de los precios durante el período es aproximadamente cuatro veces inferior a la que presentan los dos renglones anteriores. La evidencia presentada nos induce a pensar que, en este caso, al tener el complejo agroindustrial mayor control sobre los granjeros, le es posible extraer por la vía del control de los precios una proporción mayor del excedente económico producido a nivel de los productores, en comparación con los renglones de huevos de consumo, donde el control que el complejo tiene sobre la producción es mucho menor.
Hasta ahora sólo hemos estudiado el problema de las crisis coyunturales a través del comportamiento de los precios, es necesario que ahora intentemos analizar el problema desde el punto de vista de los ingresos que los productores obtienen. Podemos tener una aproximación de éstos a través del comportamiento de los precios relativos del alimento concentrado en relación a los productos avícolas, dada la importancia que los concentrados tienen en la conformación de los costos totales de producción. A tal efecto, en las Figuras 12, 13 y 14 se presentan los promedios mensuales nacionales de los precios relativos para cada uno de los renglones mencionados. El comportamiento de estos valores es inverso al comportamiento de los precios de los productos avícolas, o sea, que los precios del producto suben en relación a los precios de los alimentos concentrados, los precios relativos tienen valores bajos, lo cual nos dice que la proporción que representan los alimentos concentrados dentro del valor de venta del producto se ha hecho menor. En el cálculo de estos valores se han tomado en cuenta los cambios de precios del concentrado durante el período. En el caso de los huevos de consumo, los períodos de constreñimiento de los productores se corresponden con los períodos de crisis de los precios. En el caso de los pollos de engorde, las fluctuaciones son más irregulares y se presenta una tendencia ascendente mucho más marcada de los precios relativos de los alimentos concentrados que en el caso de los renglones anteriores. En el Cuadro 17 se muestran las tasas de crecimiento de los precios relativos del concentrado para los tres renglones. Nuevamente resalta el efecto del oligopsonio sobre los productores de carne de pollo, pues al crecer, los precios relativos a una tasa aproximadamente ocho veces superior a la de los huevos de consumo , los ingresos de los productores se han estrechado mucho más en este renglón.
5.2.2 la crisis estructural
Para establecer la forma como se mueven los niveles de rentabilidad de los granjeros, recurriremos a analizar en conjunto las tasas de crecimiento de los precios de los productos avícolas y la de los precios relativos de los alimentos concentrados durante el período considerado. A través del análisis de las tendencias obtenidas para estas series de datos, se nos pueden presenten tres alternativas:
a) Un mejoramiento de la eficiencia económica de los granjeros en el tiempo, para lo cual es necesario que los precios relativos de los alimentos concentrados con respecto a los precios avícolas tiendan a decrecer o, en el caso de aumentar, que lo hagan en una forma menos que proporcional al mejoramiento de la eficiencia productiva a nivel de granja (mayor cantidad de carne o de huevos por cada unidad de alimento concentrado suministrado).
b) Que la situación de los granjeros permanezca constante en el tiempo, para lo cual los precios relativos deben mantenerse constantes en el caso de que la productividad permanezca también constante; o en el caso de que los precios relativos crezcan, la productividad debe crecer a la misma tasa.
c) Por último, la situación de los granjeros puede empeorar en el tiempo. Esta situación se produce cuando los precios relativos presentan una tasa de crecimiento superior al crecimiento de la productividad.
Los precios relativos de los alimentos concentrados respecto a los precios avícolas crecen cuando la tasa de crecimiento de los precios que los productores pagan por el alimento concentrado utilizado es mayor que el incremento de los precios que el granjero recibe por sus productos. En el caso concreto que estamos estudiando y para el período considerado, la tendencia de estos precios relativos es creciente.
En cuanto a los huevos de consumo, la tendencia creciente de estos precios relativos en el caso de los huevos blancos es un poco superior a la de los huevos rojos; por lo cual, caetirus tendríamos un deterioro mayor de la eficiencia económica en el renglón de los huevos blancos. Esto podría explicar el comportamiento de los granjeros en el sentido de la preferencia que durante los últimos años le han dado a la producción de huevos rojos en lugar de los blancos. Este menor deterioro en el renglón de los huevos rojos puede imputársele a la preferencia por parte de la población al consumo de este tipo de huevos, lo cual ha permitido un crecimiento de los precios superior al de los huevos blancos, por las supuestas mejores cualidades alimenticias de ellos.
La tasa de crecimiento de los precios relativos de los alimentos concentrados en el caso de los pollos de engorde es muy superior a la que presentan los huevos de consumo (aproximadamente ocho veces superior); aquí la crisis estructural se presenta en toda su magnitud y nos permite reafirmar la influencia del complejo agroindustrial en este renglón. Es evidente que una situación de este tipo no puede ser mantenida indefinidamente por el sector agroindustrial, so pena de conducir a una situación de quiebra a la mayoría de las granjas existentes. Cuando el constreñimiento económico de los productores llega a cierto nivel, sus presiones determinan que el precio del producto suba, trasladándose de esta forma al consumidor una parte del aumento de los costos. Sin embargo, una vez alcanzado este aumento de precios, comienza nuevamente a operar el mecanismo de apropiación económica por parte de la agroindustria, repitiéndose de esta manera el ciclo que hemos descrito.
Aun cuando la situación planteada en el caso de los huevos de consumo, en términos del mediano y largo plazo, no es tan grave como la del renglón de pollos de engorde, la mayor inestabilidad de los precios de los huevos trace que, en el corto plazo, las crisis cíclicas coyunturales actúen sobre el granjero, creándole situaciones de incertidumbre e inestabilidad económica que en algunos casos lo llevan a la quiebra.
Cabría ahora preguntarnos: ¿cómo han respondido los granjeros en términos de la producción a la situación de crisis planteada ? Esto nos lleva a intentar analizar la producción durante el período 1969-1974, tanto en su conjunto, como en el nivel específico de los granjeros, lo que nos permitirá establecer el comportamiento particular de grupos de ellos.
En cuanto al nivel agregado, en las Figuras 15 y 16 se presenta la evolución de la producción nacional de huevos de consumo y pollos de engorde durante el período considerado. Adicionalmente, en el Cuadro 18 se presentan las tasas de crecimiento para las dos series, calculadas según el método que ya ha sido expuesto. En ambas series se observe una tendencia creciente de la producción, siendo mayor el crecimiento en el renglón de pollos de engorde.
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Producto avícola |
Tasa de crecimiento de la producción |
|
Carne de pollo |
5.7692% |
|
Huevos de consumo |
3.6148% |
En ambos casos la tasa de crecimiento de la producción es superior al crecimiento vegetativo de la población; sin embargo, los pollos de engorde crecen a una tasa anual aproximadamente 1,5 veces mayor que la de los huevos de consumo. Estos cálculos podrían inducirnos a sacar conclusiones erradas, si no los analizamos dentro del contexto del período considerado. En efecto, los pollos de engorde presentan fluctuaciones trimestrales pequeñas que


se corresponden con las fluctuaciones de los precios recibidos por los productores; estas fluctuaciones son además irregulares. En el caso de los huevos de consumo, las fluctuaciones son mucho más pronunciadas, con un carácter cíclico y, adicionalmente, se presentan en forma retardada con relación a las fluctuaciones de precio. En otras palabras, tal como se derive del modelo neoclásico de la telaraña, los productores reaccionan en términos de la producción en forma retardada con respecto a las fluctuaciones de precio; luego de que los precios culminan un ciclo de crisis (están en su punto más bajo del ciclo) es cuando la producción comienza a disminuir y por lo tanto a aumentar nuevamente los precios. Esto, entre otras cosas, es debido a la imposibilidad que tienen los granjeros en el muy corto plazo de variar su flujo de producción. Es muy posible que si los huevos de consumo no hubieran estado sometidos durante el período a estas crisis cíclicas, la tasa de crecimiento que presentaron hubiera sido mucho mayor e incluso superior a la de los pollos de engorde.
Hasta ahora hemos venido comentando los grandes incrementos que ha tenido la producción avícola durante el período considerado; surge entonces la pregunta de ¿cómo explicar que bajo las condiciones de un progresivo deterioro económico ocasionado por la crisis avícola, en su conjunto hayan aumentado la producción a tasas relativamente elevadas?
A nivel global, podríamos establecer al menos cuatro elementos para explicar este comportamiento:
a) Al haber una situación de crisis como la planteada, hay quiebras de algunos granjeros. Las bajas de la producción debido a la salida de productores, puede ser subsanada por la incorporación de nuevos granjeros que son atraídos hacia esta actividad por los incentivos que le ofrecen los grandes complejos agroindustriales, entrando a formar parte de lo que hemos denominado "clientes directos".
b) Por otra parte, las propias plantas oligopólicas de alimentos concentrados, como una vía para la realización de la mercancía que producen, han establecido grandes granjas de su propiedad que contribuyen a compensar con creces las disminuciones de la producción producto de la quiebra de algunos granjeros.
c) Otro elemento fundamental para la explicación de este comportamiento, está en el aumento de la escala de producción de las granjas, como una vía para mantener constantes los ingresos totales de la explotación en condiciones en que los ingresos unitarios disminuyen. La discusión de esta vía ya fue realizada en el capítulo tres; sin embargo, es conveniente agregar a ese razonamiento que las economías de escala derivadas del aumento del tamaño de la explotación, les permiten a los productores resarcirse, al menos en parte, de las disminuciones de la ganancia unitaria que son producto de la crisis avícola.
d) Adicionalmente a los elementos presentados, debe considerarse el hecho de que aun cuando la tendencia existente es hacia un deterioro progresivo de la situación económica de los productores , las agroindustrias en las situaciones de crisis coyunturales tienden a manejar algunos mecanismos para mejorar momentáneamente la situación. Esta acción de las agroindustrias se debe al interés de las mismas para asegurar la venta del concentrado. El mecanismo utilizado es de índole tecnológica y no a través de los precios, pues tanto la evidencia empírica como la teórica, nos dicen que en una situación de oligopolio, es difícil pensar en la reducción de los precios del producto (salvo que haya cambios tecnológicos importantes). Por la vía del mejoramiento planificado de la calidad del alimento concentrado, por parte de la agroindustria, se logra aumentar la eficiencia de la conversión alimenticia, lo cual es muy importante en la determinación de la rentabilidad del capital a nivel de las granjas. De esta manera, a los granjeros se les presentan atractivos circunstanciales que lo llevan a aumentar su escala de producción, a objeto de resarcirse de las pérdidas sufridas durante el período de crisis inmediatamente anterior.
Es interesante recalcar el efecto del control del oligopolio sobre la producción, de la misma manera en que fue señalado cuando estudiamos el comportamiento de los precios. En el caso de los pollos de engorde, donde los complejos agroindustriales tienen mayor control, las fluctuaciones de la producción son menores e, incluso, la tasa de crecimiento de la producción es mayor. Por el contrario, en el caso de los huevos de consumo, donde hay un menor control sobre la producción, las fluctuaciones son mayores y la tasa de crecimiento de la producción es menor.
Tal como lo hemos venido señalando, la crisis avícola a través del tiempo ha ocasionado a nivel de las granjas distintos procesos. Por una parte, un proceso de selección de los granjeros, mediante el cual los menos aptos desde el punto de vista técnico y/o administrativo van quedando fuera del negocio. También se presenta un proceso de especialización de la producción en la búsqueda de mayores niveles de eficiencia económica. Muy ligado a estos procesos nos encontramos con una tendencia a la concentración de la producción, como una vía para mantener a nivel de cada uno de los granjeros que continúan en el negocio, un volumen de ingresos relativamente constante; proceso que ha conducido a la diferenciación de los productores. Las páginas siguientes van dirigidas a la determinación empírica de estos procesos.
5.4.1 Selección .
En primer lugar, es evidente que ha habido un proceso de selección de los productores, ya que han podido sobrevivir sólo aquellos que poseían los mayores niveles de eficiencia técnica de producción y/o mayor capacidad económica para afrontar las crisis. En el Cuadro 19 se presenta la información pertinente a este respecto. Durante el período 1961-1975 ha habido una disminución absoluta del número de granjas avícolas activas existentes en el país. La tasa de decrecimiento es del orden del 3,7 % interanual.
|
Año |
N° de granjas |
|
1961 |
1.755 |
|
1962 |
1.743 |
|
1963 |
1.773 |
|
1964 |
1.512 |
|
1965 |
1.345 |
|
1966 |
1.381 |
|
1967 |
1.302 |
|
1968 |
1.195 |
|
1969 |
-* |
|
1970 |
1.102 |
|
1971 |
962 |
|
1972 |
992 |
|
1973 |
1.022 |
|
1974 |
1.044 |
|
1975 |
1.038 |
* Para el año 1969 el MAC no levantó encuesta avícola. Fuente: MAC. Encuesta Avícola Nacional.
Durante los años 1964-65 se produce una baja pronunciada de las explotaciones, la cual fue producto de la crisis coyuntural que durante esos años tuvo la avicultura nacional. A partir de 1972, el número de granjas activas comienza a ascender, lo que se explica como resultado del desarrollo de nuevas áreas para la explotación avícola en el Zulia y el Táchira, ya que hasta 1968, el desarrollo avícola del país estaba fundamentalmente localizado en los estados Aragua, Carabobo, Miranda y Distrito Federal. A partir de ese año (1968), inicia sus actividades la planta de concentrados PROTINAL del Zulia, con la cual se comienza a desarrollar aceleradamente la avicultura en los estados occidentales.
Para el año 1975 existían en la zona central 471 granjas,49 lo que equivale al 45,38% del total, mientras que en el Zulia existían ya para esta fecha 317 granjas, que corresponden al 30,53% del total. El resto del país contaba con 250 granjas, que equivale al 24,09% restante. Un buen indicador para medir el grado de desarrollo de la avicultura zuliana es el capital promedio invertido por granja para el año 1975. Mientras en la zona central el capital promedio invertido por granja era de Bs. 576.400, en la región zuliana era de Bs. 167.400, y en el resto del país la cifra llegaba a Bs. 301.600. Esto nos indica que todavía el desarrollo avícola del Zulia es menor que el de la zona central, por lo cual es factible que el número de granjas de esta región aumente considerablemente, enmascarando así la disminución del número de granjas de la zona central, la cual ya está desarrollada desde el punto de vista avícola.
En términos del renglón de producción a que se dedican las granjas, el descenso más fuerte durante los últimos años lo ha presentado el renglón de huevos de consumo, al pasar de 525 granjas en el año 1971, a 473 en 1975; esto nos demuestra el efecto de las crisis coyunturales en el proceso de selección de las granjas avícolas. Por el contrario, el sector productor de pollos de engorde ha mantenido un ascenso durante este período, al pasar de 355 granjas a 477, yendo en ascenso el aporte de los estados occidentales.
-Las crisis coyunturales cumplen, pues, con la función de eliminar drásticamente a un conjunto de granjas, las cuales por su ineficiencia técnica o por su ineficiencia o limitaciones económicas, se ven obligadas a salir del negocio avícola. Esto fundamentalmente afecta a los pequeños y medianos productores independientes, quienes en términos generales tienen mayores costos de producción y menor capacidad financiera para mantenerse durante los períodos de crisis.
En la conformación de la estructura de costos de producción no solamente intervienen los elementos inherentes a la eficiencia técnica de producción, ya que por la propia estructura de la industria, los mecanismos de índole económica tales como las facilidades que den algunos complejos agroindustriales a determinado tipo de granjeros (insumos a más bajo precio real, seguridad de recepción del producto en períodos críticos, etc. ) constituyen otro elemento fundamental en la conformación de los costos de producción y, por lo tanto, en la determinación de los niveles de rentabilidad de los productores. En cierta forma, las grandes agroindustrias oligopólicas pueden controlar el proceso de selección de las granjas a que hemos venido haciendo referencia.
5.4.2 Especialización
Muy ligado al proceso de selección, se ha producido un proceso de especialización, fundamentalmente dirigido a aumentar los niveles de eficiencia técnica de las granjas. En el Cuadro 20 se muestra cómo ha ido evolucionando el aporte de las granjas especializadas en la producción de huevos de consumo y de pollos de engorde a la producción total.
|
Año |
Huevos de consumo Producción proveniente de granjas especializadas en esta producción % |
Pollos de engorde Producción proveniente de granjas especializadas en esta producción % |
|
1962 |
54,91 |
89,26 |
|
1963 |
46,57 |
88,88 |
|
1964 |
55,01 |
89,73 |
|
1965 |
57,91 |
88,21 |
|
1966 |
60,49 |
87,30 |
|
1967 |
59,86 |
86,88 |
|
1968 |
61,81 |
85,64 |
|
1969 |
67,97 |
86,77 |
|
1970 |
72,15 |
88,52 |
|
1971 |
77,67 |
88,09 |
|
1972 |
75,35 |
88,13 |
|
1973 |
79,90 |
92,71 |
|
1974 |
75,85 |
91,35 |
Fuente: Cálculos propios a partir de la información del MAC. Encuesta Avícola Nacional. 1974.
En el caso de los pollos de engorde, el cambio no ha sido muy sustancial: pasó de 89,26~o en el año 1962 a 91,35~o en 1974. Esto se debe, en nuestra opinión, a que ya para el año 1962, la producción de pollos de engorde se hallaba relativamente desarrollada , pues dentro de la avicultura este fue el primer renglón que comenzó a producirse en gran escala; la expansión de la producción de este
rubro comienza desde los primeros años de la década del 50. No ocurre lo mismo con el sector de huevos de consumo, donde, por ser más reciente su desarrollo y por estar sometida a las crisis cíclicas coyunturales, se note un cambio sustancial en el aporte de las granjas especializadas a la producción total. Este pasa del 54,91~o en el año 1962 a 75,85~o en 1974. La especialización en este caso no ha alcanzado los niveles existentes en los pollos de engorde, posiblemente porque la agroindustria en este renglón no ha alcanzado los niveles de control sobre los granjeros que se den en los pollos de engorde.
5.4.3 Concentración
Un primer indicador que nos permite visualizar cómo ha ido evolucionando el tamaño de las granjas avícolas, es el capital promedio invertido. Este pasó de Bs. 47.241 en el año 1961 a Bs. 385.646 en 1975, lo que significa una tasa de crecimiento interanual del 16,2~o bajo las circunstancias de que, durante el mismo período, el número de granjas ha decrecido a una tasa interanual del 3,7~O, al pasar de 1.765 granjas en el año 1961 a 1.038 explotaciones en el año 1975. Esto nos está indicando un aumento sustancial de los tamaños de las granjas (una proporción importante del aumento del capital invertido por explotación, es imputable al aumento del capital en instalaciones y equipos y al aumento del capital invertido en aves), acompañado de una disminución del número de granjas activas. Obtenemos así una idea global del proceso de transformación del tamaño de las granjas, sin ser una información suficiente para expresar inobjetablemente el proceso de concentración de la producción; de allí que sea necesario estudiar por separado el renglón de huevos de consumo y el de pollos de engorde.
Para el caso de los huevos de consumo, en el Cuadro 21 se observe la evolución del número promedio de ponedoras por granja durante el período 1962-1974. El número de granjas decreció a una tasa interanual de 7,óóo, mientras que el número de ponedoras aumentó a una tasa de 14,1~o.*
Estos datos nos reflejan el comportamiento promedio de las granjas en cuanto al aumento del tamaño de las explotaciones, pero no nos permiten conocer el proceso de concentración que se ha efectuado. Para lograr esto es necesario que estudiemos cómo ha sido la evolución de los tamaños de las explotaciones, medico éste en función del número de ponedoras. En los Cuadros 22 y 23, se presenta la evolución del tamaño por estratos, tanto en términos absolutos como porcentuales. Los estratos de tamaño fueron hechos de acuerdo al estado actual de desarrollo de las explotaciones avícolas.
* Cálculos propios a partir del Cuadro 22.
|
Año |
NP de granjas con ponedoras de huevos d e consumo |
Ponedoras promedio por gran ja |
|
1962 |
1.323 |
2.708 |
|
1964 |
1.131 |
3.303 |
|
1966 |
943 |
4.787 |
|
1968 |
754 |
6.480 |
|
1970 |
654 |
5.162 |
|
1972 |
532 |
11.970 |
|
1974 |
515 |
13.233 |
Fuente: MAC. Encuesta Avícola Nacional 1962-74. Cálculos propios.
Como se ve, hasta 1968 no existían en el país granjas con más de 20.000 ponedoras, y no es sino hasta 1972 cuando surge un conjunto de granjas con más de 50.000 ponedoras.
Para 1962, el 96,75% de las granjas tenían menos de 5.000 ponedoras; para 1974 esta proporción bajó hasta el 51,65%. Durante el período considerado, las granjas medianas han ido aumentando su importancia, hasta llegar a representar para el año 1974 un 36,70% del total de explotaciones. Las granjas grandes han ido aumentando su participación desde el año 1970, para colocarse en el año 1974 con un 11,65% del total. De acuerdo a la tendencia presentada durante los últimos años, es previsible esperar un aumento en la participación de las granjas grandes en desmedro de las pequeñas y medianas. Aquí ya nos encontramos en presencia del proceso de concentración de la producción a que hemos hecho referencia.
Si intentamos analizar con más detenimiento el volumen de producción que controlan los diferentes estratos de tamaño a que hemos hecho referencia, a fin de establecer en forma más concrete el proceso de concentración, nos encontramos que la situación para el año 1974, tal como se presenta en el Cuadro 24, es la siguiente: las granjas pequeñas que representan el 51,65% del total de explotaciones, controlan el 10,54% de la producción; las granjas medianas, que representan el 36,70 % de las explotaciones, controlan el 35,88% de la producción; mientras que las granjas grandes, que representan sólo el 11,65% de las explotaciones, controlan el 53,58% de la producción. Con el desarrollo de la avicultura nacional bajo el control de los grandes complejos agroindustriales, el proceso de
|
AÑOS |
|||||||
|
N° de ponedoras |
1962 |
1964 |
l966 |
1968 |
1970 |
1972 |
1974 |
|
GRANJAS PEQUEÑAS |
|
|
|
|
|
|
|
|
<5.000 ponedoras |
1.280 |
1.055 |
818 |
588 |
461 |
320 |
266 |
|
GRANJAS MEDIANAS |
43 |
76 |
125 |
166 |
154 |
167 |
189 |
|
5.001 - 10.000 ponedoras |
27 |
52 |
82 |
100 |
100 |
99 |
109 |
|
10.001 - 20.000 ponedoras |
16 |
24 |
43 |
66 |
54 |
68 |
80 |
|
GRANJAS GRANDES |
- |
- |
- |
- |
39* |
35 |
60 |
|
20.001 - 50.000 ponedoras |
- |
- |
- |
- |
39 |
29 |
45 |
|
>50.000 ponedoras |
- |
- |
- |
- |
- |
6 |
15 |
|
TOTAL GRANJAS |
1.323 |
1.131 |
943 |
754 |
654 |
522 |
515 |
* Incluye 20.001 y más.
Fuente: MAC. Encuesta Avícola Nacional. Años 1962-74. Cálculos propios.
|
N° de ponedoras |
1962 |
1964 |
l966 |
1968 |
1970 |
1972 |
1974 |
|
GRANJAS PEQUEÑAS |
96,75 |
93,28 |
86,74 |
77,98 |
70,49 |
61,30 |
51,65 |
|
<5.000 ponedoras |
3,25 |
6,72 |
13,26 |
22,02 |
23,55 |
32,00 |
36,70 |
|
GRANJAS MEDIANAS |
2,04 |
4,59 |
8,69 |
13,27 |
15,29 |
18,97 |
21,17 |
|
5.001 - 10.000 ponedoras |
1,21 |
2,13 |
4,56 |
8,75 |
8,26 |
13,03 |
15,53 |
|
10.001 - 20.000 ponedoras |
- |
- |
- |
- |
5,96 |
6,70 |
11,65 |
|
GRANJAS GRANDES |
- |
- |
- |
- |
5,96 |
5,55 |
8,74 |
|
20.001 - 50.000 ponedoras |
- |
- |
- |
- |
- |
1,15 |
2,91 |
|
>50.000 ponedoras |
100 |
100 |
100 |
100 |
100 |
100 |
100 |
|
TOTAL GRANJAS |
|
|
|
|
|
|
|
Fuente: Cálculos propios a partir del Cuadro 22.
|
Estratos |
Granjas |
Nº ponedoras |
Producción |
||
|
Nº |
% del total |
Miles de unidades |
% del total |
||
|
GRANJAS PEQUEÑAS |
|
|
|
|
|
|
< 5.000 ponedoras |
266 |
51,65 |
588.601 |
158.113 |
10,54 |
|
GRANJAS MEDIANAS |
189 |
36,70 |
2.003.863 |
538.281 |
35,88 |
|
5.001-10.000 ponedoras |
109 |
21,17 |
817.917 |
219.711 |
14,65 |
|
10.001-20.000 ponedoras |
80 |
15,53 |
1.185.946 |
318.570 |
21,23 |
|
GRANJAS GRANDES |
60 |
11,65 |
2.993.007 |
803.985 |
53,58 |
|
20.001-50.000 ponedoras |
45 |
8,74 |
1.364.500 |
366.534 |
24,43 |
|
> 50.000 ponedoras |
15 |
2,91 |
1.628.507 |
437.451 |
29,15 |
|
TOTAl |
515 |
100,00 |
5.585.471 |
1.500.379 |
100,00 |
Nota: Para el cálculo de la producción por estrato, se procedi6 a sacar el promedio por ponedora para el año 1974, y en base a este promedio se multiplic6 por el número de ponedoras para cada estrato.
Producción promedio por ponedora = 
Fuente`: MAC. Encuesta Avícola Nacional, 1974.
concentración no se ha hecho esperar, poniendo la producción en manos de una menor cantidad de grandes explotaciones, lo que pone en peligro la estabilidad de los pequeños y medianos productores.
Para el caso de los pollos de engorde, sólo disponemos de información para los últimos años, ella concuerda en términos generales con la situación que hemos descrito para el caso de los huevos de consumo.
En el Cuadro 25 se observa cómo ha aumentado la escala de producción de las granjas de pollos de engorde durante el período 1970-74. El promedio de pollos por granja pasó de 117.080 pollos en 1970 a 174.365 en 1974; esto representa una tasa de crecimiento de 10,4% interanual, mientras que las granjas se incrementaron a una tasa de 0,65% interanual; cifras que nos evidencian el rápido aumento de los tamaños de las granjas.
En el Cuadro 26 se observe cómo ha evolucionado el tamaño de las granjas para los diferentes tamaños. Consideramos granjas pequeñas aquellas que poseen menos de 20.000 pollos, granjas medianas aquellas que tienen entre 20.001 y 100.000 pollos, y granjas grandes aquellas que tienen por encima de los 100.000 pollos. De acuerdo con estos estratos, para el período 1970-74 la evolución de los tamaños ha sido la siguiente: para el año 1970 habían 372 granjas pequeñas, que constituían el 74,40% del total de explotaciones; la participación de este tipo de granjas disminuye para 1974, al colocarse en el 64,5870 del total (330 granjas). En otras palabras, las granjas pequeñas no sólo han disminuido en términos relativos sino también en términos absolutos. Las granjas medianas muestran una importancia creciente al representar el 31,50% en 1974. Por último, las granjas consideradas como grandes, que no existían en un número apreciable para el año 1970, pasan a constituir el 3,92% en el año 1974. Esto nos demuestra la tendencia, al igual que en los huevos de consumo, de realizarse la producción en granjas cada vez más grandes
Este fenómeno se constata más claramente si tomamos en cuenta los volúmenes de producción que aportan cada uno de los estratos en consideración, tal como se presenta en el Cuadro 27. Para el año 1974, el 64,58% del total de granjas correspondían al estrato de granjas pequeñas y aportaban el 23,90% de la producción total de pollos de engorde, mientras que las granjas medianas, que constituían el 31,50% del total ~ granjas, aportaban el 51,56% de la producción total. En el caso de las granjas grandes, 20 explotaciones, que representaban sólo el 3,92 % del total, aportaban el 24,54% de la producción. Esto evidencia, al igual que en el caso de los huevos de consumo, un proceso de concentración de la producción en las granjas de más de 50.000 pollos.
|
Año |
Nº de granjas con pollos de engorde |
Producción (cabezas) |
Promedio de pollos de engorde por granja |
|
1970 |
500 |
58.540.418 |
117.080 |
|
1972 |
465 |
71.446.553 |
153.648 |
|
1974 |
511 |
89.100.275 |
174.865 |
Fuente: MAC. Encuesta Avícola Nacional. 1970-74.
Cálculos propios.
|
Estratos |
AÑOS |
|||||
|
1970 |
1972 |
1974 |
||||
|
Nº |
% |
Nº |
% |
Nº |
% |
|
|
GRANJAS PEQUEÑAS |
|
|
|
|
|
|
|
< 20.000 pollos |
372 |
74,40 |
326 |
70,11 |
330 |
64,68 |
|
GRANJAS MEDIANAS |
128 |
25,60 |
126 |
27,10 |
161 |
31,50 |
|
20.001- 50.000 pollos |
99 |
19,80 |
98 |
21,08 |
122 |
23,87 |
|
50.001-100.000 pollos |
291 |
5,80 |
28 |
6,02 |
39 |
7,63 |
|
GRANJAS GRANDES |
|
|
|
|
|
|
|
> 100.000 pollos |
- |
- |
13 |
2,79 |
20 |
3,92 |
|
TOTAL |
500 |
100,00 |
465 |
100,00 |
511 |
100,00 |
1. Incluye 50.000 o más.
Fuente: MAC. Encuesta Avícola Nacional. 1970-74.
Cálculos propios.
|
Estratos |
Granjas |
Existencia de pollos de engorde |
Producción Nº de cabezas |
% |
|
|
Nº |
% del total |
||||
|
GRANJAS PEQUEÑAS |
|
|
|
|
|
|
< 20.000 pollos |
330 |
64,58 |
3.117.602 |
21.294.063 |
23,90 |
|
GRANJAS MEDIANAS |
161 |
31,51 |
6.726.609 |
45.944.555 |
51,56 |
|
20.001- 50.000 pollos |
122 |
23,87 |
3.797.007 |
25.934.583 |
29,11 |
|
50.001-100.000 pollos |
39 |
7,64 |
2.929.602 |
20.009.072 |
22,45 |
|
GRANJAS GRANDES |
|
|
|
|
|
|
> 100.000 pollos |
20 |
3,91 |
3.200.700 |
21.861.657 |
24,54 |
Nota: la estimación de la producción de pollo para cada estrato, se realiza
a partir de la producción promedio con respecto a la existencia para el año 1974, y se multiplico por la existencia de pollo para cada estrato.
Producción promedio por cabeza existente = 89.100.275/13.044.911= 6,83
Fuente: MAC. Encuesta Avícola Nacional 1974. Cálculos propios.
Para el establecimiento de las perspectivas de la industria avícola nacional, debemos basarnos tanto en su evolución histórica como en las circunstancias que actualmente presenta; todo esto dentro del marco previsible de la evolución futura de la economía nacional y del sector agrícola en particular. Hemos estudiado en los capítulos anteriores la forma concrete que han asumido las relaciones entre la agroindustria productora de alimentos concentrados y los avicultores. A ellas las hemos catalogado como relaciones de subordinación que se han ido acentuando en la medida en que la agroindustria se ha introducido en el propio proceso productivo avícola. Esto no sólo ha implicado exacción económica de los granjeros, sino adicionalmente, el control tecnológico de la producción.
También se han establecido los efectos que este tipo de relaciones ha tenido sobre la organización de las granjas avícolas. Indiscutiblemente, es sobre este marco general que podemos hacer algunas inferencias sobre el futuro de nuestra avicultura.
Un primer elemento que nos sirve para establecer las perspectivas de la avicultura nacional es la condición oligopólica del mercado de concentrados. Esto es importante tanto para las propias agroindustrias existentes en el mercado, como para los granjeros:
a) Desde el punto de vista de las empresas existentes en el mercado de los alimentos concentrados y, tal como lo establecimos en el marco teórico, el papel de las medianas y pequeñas plantas de concentrados está reducido al abastecimiento de los mercados locales y a la satisfacción eventual de las pequeñas demandas adicionales del mercado nacional, que por una situación coyuntural no pudiera ser abastecido por las grandes agroindustrias oligopólicas. Las sobreganancias oligopolísticas que tienen las grandes agroindustrias no desaparecen en el mediano plazo, como sucede en una estructura de mercado donde predomine la libre competencia, y esta sobreganancia no necesariamente es producto, como en el caso de la libre competencia, de un manejo eficiente de los recursos productivos, sino más bien es consecuencia de la propia estructura oligopólica.
b) En cuanto a los granjeros propiamente dichos, el principal efecto del oligopolio es la inevitable tendencia de los precios del concentrado a aumentar, aun cuando se presenten mejoras tecnológicas que abaraten los costos. Esta tendencia de los precios del concentrado a crecer en una proporción mayor a la de los precios de los productos avícolas, trace que progresivamente se vayan estrechando los márgenes de ganancia obtenidos por los granjeros, lo cual trae como consecuencia la pérdida de dinamismo del aparato productivo, al no disponer los granjeros del dinero necesario para hacer nuevas inversiones en sus granjas. La subordinación de la avicultura a la agroindustria genera así un proceso ineficiente desde el punto de vista social, dado el costo implícito en el abandono de recursos productivos como resultado de la crisis descrita.
Las posibilidades de cambiar la estructura oligopólica, partiendo de las propias empresas que participan en su mercado, son muy reducidas en ausencia de grandes cambios en la tecnología utilizada y en el tamaño de los mercados. No es previsible esperar en el mediano plazo un cambio sustancial de estos elementos; por lo tanto, los efectos negativos a que hemos hecho referencia, tenderán a seguir prevaleciendo, a menos que el Estado venezolano instrumente medidas que permitan cambiar estas reglas de juego.
Un segundo aspecto importante para el establecimiento de las perspectivas de la avicultura nacional surge de la conformación de los complejos agroindustriales concentrados-aves, a partir de las grandes empresas oligopólicas y de sus efectos sobre los granjeros. En la búsqueda de alternativas para la inversión de las mesas de capital ácumulados, las agroindustrias oligopólicas han procedido a la integración vertical y horizontal de la producción. Esto les ha permitido tanto mejorar la eficiencia técnica y económica del proceso productivo, como afianzar su posición oligopólica en el mercado de los concentrados, al constituirse los complejos agroindustriales en una de las barreras de entrada a este mercado. Esto ha permitido que la agroindustria tenga mecanismos de control sobre los granjeros cada vez más eficientes, tanto por la vía del control de los precios de los insumos necesarios para el proceso productivo avícola y de los precios de venta de los productos avícolas, como por la vía del control de los paquetes tecnológicos utilizados en la producción. Evidentemente esto ha acentuado las relaciones de subordinación de los granjeros a la agroindustria, en términos de la apropiación de una mayor parte del excedente económico producido a este nivel. De esta forma, los granjeros se encuentran cada vez más dependientes de la política que establecen las agroindustrias y esto podría constituirse eventualmente en un elemento desestabilizador de la industria avícola en su conjunto.
Un tercer elemento importante para el establecimiento de una perspectiva de la avicultura, es el hecho de que a nivel de los granjeros y como consecuencia de la acción de los grandes complejos agroindustriales, se han producido procesos de: selección drástica de los granjeros, especialización de la producción en busca de una mayor eficiencia técnico-económica y concentración de la producción avícola en un número cada vez más reducido de granjas.
- Como tales, los procesos de selección y especialización no pueden considerarse como dañinos, muy por el contrario, deben ser considerados como procesos satisfactorios, siempre y cuando ellos se basen en la búsqueda de una mayor eficiencia técnica de la producción. Sin embargo, el establecimiento a partir de los complejos agroindustriales de tratamientos diferenciales con los productores , lo cual permite reducciones transitorias importantes de los costos para un sector de los productores- (clientes directos), trace que no necesariamente una mayor eficiencia técnica se traduzca en un mejor resultado económico, que es en fin de cuentas el factor discriminante de estos procesos de selección y especialización de la producción. Esto, evidentemente se convierte en un elemento distorsionador de estos procesos, afectando su eficacia en la búsqueda de una mayor producción de productos avícolas a menores costos. Una situación de este tipo no puede ser modificada, salvo que el Estado instrumente medidas que permitan a los pequeños y medianos productores que son el sector más afectado por estas circunstancias, el poder mantenerse dentro del negocio avícola en función de su eficiencia técnica.
En cuanto al proceso de concentración de la producción en pocas granjas, éste sería perjudicial en la medida en que afecte la estabilidad de las medianas y pequeñas granjas y que se traduzca en una pérdida de dinamismo del aparato productivo como consecuencia de falta de incentivos (adicionalmente a los producidos por la situación de crisis) para invertir en el mejoramiento de las granjas medianas y pequeñas, por los efectos ya mencionados de la concentración de la producción. Además de este efecto sobre los granjeros, este proceso puede afectar a los consumidores en la medida de que el control sobre la producción permita a estas grandes granjas influir sobre el precio de estos productos a nivel de consumidor, pues esto necesariamente nos llevaría a un aumento sustantivo de los precios, con el riesgo de que se produzcan desabastecimientos artificiales de los productos avícolas en determinados momentos, con el objeto de conseguir los aumentos de precio mencionados.
Todos los aspectos mencionados conforman la situación de crisis avícola que hemos estudiado a lo largo de todos los capítulos de este trabajo. La falta de incentivo a los productores ha conducido a una tendencia al estancamiento de la producción durante los últimos años, lo cual, ligado al incremento sustancial de la demanda (sobre todo en el renglón de pollos de engorde) por efecto de una mejora en la relación de los precios relacionados con los productos avícolas respecto a la carne de bovino y de cerdo (productos sustitutos), nos permite establecer que, de continuar la situación tal cual está, nos enfrentaremos en el largo plazo a una situación de desabastecimiento de productos avícolas de carácter crónico. La solución de esta situación, no está solamente en el incremento de los precios de los productos avícolas a nivel de los productores, pues si mantenemos la estructura de la avicultura nacional tal cual como está ahora, por las razones ya mencionadas, este mejoramiento coyuntural de la situación económica de los granjeros será absorbida por los sectores agroindustriales , reproduciéndose la situación de deterioro tendencia l .
Bajo la situación actual, tanto los productores de pollos de engorde, que son los más sometidos al control de los grandes complejos agroindustriales, como los productores de huevos de consumo, que se encuentran acogotados cíclicamente por las crisis coyunturales en adición a las relaciones de subordinación con respecto al sector agroindustrial (crisis estructural), no están en condiciones de mantener los niveles de inversión necesarios para que la producción aumente a una tasa proporcional con el incremento de la demanda. Esta situación será más crítica en el renglón de pollos de engorde, de acuerdo con la evidencia empírica presentada en el Capítulo V.
Para que en el mediano plazo tengamos un sector avícola capaz de cumplir con las exigencias del mercado interno, es necesario mejorar las condiciones económicas de los granjeros; para lo cual es necesario que el Estado instrumente medidas que permitan romper con la estructura oligopólica del mercado de los alimentos concentrados. Esto permitiría hacer más equitativa la repartición del excedente económico producido por la avicultura entre los sectores agroindustriales y los productores, y no cargar sobre el consumidor y los productores todo el peso del mantenimiento de la avicultura en las condiciones actuales. Por otra parte, es necesario instrumentar medidas que permitan en el mediano plazo una disminución de los costos de producción de los productos avícolas, para lo cual es necesario abarcar tanto a la producción de concentrados propiamente dicha, como a las granjas productoras.
En el caso de la industria del concentrado, no es sólo un problema de sustitución de algunas de las material primas utilizadas, por otras de más bajo precio, sino también un problema de índole estratégica, en virtud de la excesiva dependencia del exterior en cuanto a las material primas necesarias para la elaboración de los concentrados. El binomio precios ascendentes de las material primas a nivel mundial e inseguridad de suministro de las mismas, ha llevado a la industria no sólo a operar a mayores costos, sino también a un alto nivel de incertidumbre en el obtenimiento de material primas de una calidad homogénea, las cuales producen alimentos concentrados de menor calidad, siendo, en última instancia, perjudicados los granjeros. En cuanto a los cereales, la dependencia del exterior ha ido disminuyendo con los aumentos de la producción nacional de sorgo; sin embargo, estos incrementos aún son insuficientes. Podría pensarse en la utilización de la harina de yuca como complemento energético de las raciones; en todo caso, esto requeriría un esfuerzo de investigación para establecer hasta qué punto es factible esta sustitución. Por otra parte, el follaje de yuca podría sustituir parte de las fuentes de proteína (hoy en día se utiliza harina de soya importada) como complemento a las harinas de ajonjolí, algodón y maní de producción nacional. Montilla,20 en base a datos experimentales, establece la posibilidad de utilizar harina de follaje de yuca en las raciones alimenticias para pollos de engorde; sin embargo, recalca que para que esta sustitución tenga inherencia sobre los costos de incorporación de harina de yuca, ella debe ser superior al 11% de la ración.
Con relación a las granjas, una disminución de los costos de producción implica la búsqueda de una mayor eficiencia técnica, para lo cual es necesario una labor de investigación que fundamentalmente ataque los problemas de manejo de los animales (lo cual no ha sido suficientemente estudiado para nuestras condiciones), de mejoramiento genético de los animales y de un cambio en general del paquete tecnológico que prevalece en la industria avícola.
De no mejorarse las condiciones económicas de los granjeros con medidas que tiendan a solucionar la crisis, no en forma coyuntural, sino definitiva, tales como la eliminación de la estructura oligopólica, el repartimiento justo de las ganancias entre los sectores agroindustriales y los productores y la disminución de los costos de producción para no afectar a los consumidores, las perspectivas de la avicultura nacional se mostrarán bastante problemáticas, con una tendencia hacia el desabastecimiento de renglones avícolas.
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