Agronomia Tropical. 26(1): 15-29


METODOS DE ANALISIS DEL FOSFORO DE SUELOS DE YARACUY ESTUDIADOS CON EXPERIMENTOS DE CAMPO (a)

R. GONZÁLEZ T.* y R. PÉREZ S.*

(a) Trabajo efectuado en cooperación con las agencias del Ministerio de Agricultura y Cría en la zona y con el Instituto Venezolano de Petroquímica. Se contó con el asesoramiento de Charles B. McCants de la Universidad de Carolina del Norte. Se agradece a Angel V. Chirinos del CENIAP, la revisión del manuscrito.

* Centro Nacional de Investigaciones Agropecuarias. Maracay, Venezuela.


INTRODUCCIÓN

En un trabajo previo se informó sobre resultados de invernadero referentes a la comparación de la eficiencia de varios procedimientos de análisis de P disponible de suelos muestreados principalmente en el valle medio del río Yaracuy (4).

Los datos de experimentos con maíz que ahora se presentan provienen de la misma zona, habiéndose pretendido con ellos corroborar en condiciones de campo los mencionados resultados de invernadero. Principalmente se quiso recabar información para poder seleccionar el abonamiento fosforado de la zona en base a los resultados de laboratorio. Fue también una finalidad la de visualizar propiedades de esos suelos que estuvieran ligadas con las diferentes tendencias de la relación entre los análisis del P disponible y las respuestas de la planta al P.

CUADRO 1. Propiedades de los suelos y especificaciones de los experimentos.

 

 

 

 

 

Limo

Arcilla

Mat.

NO3

K

Ca

 

Serial

Año localidad

Serie

Repetición

por ciento 1/

Org.% 2/

ppm 3/

ppm 4/

ppm 3/

pH

1

67-Marín

San Felipe

I

21

14

3,6

90

94

650

6,2

2

 

 

II

31

26

3,9

61

117

710

6,3

3

67-Urachiche

San Felipe

I

39

20

2,0

47

94

530

6,9

4

 

 

II

39

20

3,2

34

179

930

7,1

5

67-Marín

San Felipe

I

43

20

2,0

49

164

570

6,9

6

 

 

II

17

14

2,1

54

242

640

7,1

7

67-Aroa

?

I

9

8

1,6

61

94

460

6,7

8

 

 

II

11

10

1,8

61

133

430

6,4

9

67-Nirgua

?

I

27

30

3,7

200

367

850

6,7

10

 

 

II

27

34

4,0

292

445

850

6,4

11

67-Chivacoa

Chivacoa

I

33

34

3,0

100

94

930

6,9

12

 

 

II

37

38

3,4

lG0

140

1030

6,9

13

67-Guama

Chivacoa

I

47

34

2,5

200

55

1000

7,5

14

 

 

II

49

34

2,4

200

62

1600

7,7

15

67-Chivacoa

Chivacoa

I

34

34

2,9

162

55

11280

7,9

16

 

 

II

39

34

3,6

140

55

10500

7,9

17

67-Guama

Tibana

I

13

34

1,3

29

55

7200

8,1

18

 

 

II

27

16

1,4

35

55

5510

8,1

19

67-El Ceibal

Chivacoa

I

56

32

2,7

106

56

5230

8,0

20

 

Uribeque

II

58

32

2,3

133

48

900

6,8

21

 

Uribeque

III

58

28

2,7

133

46

850

6,8

22

67-EI Ceibal

Camunare

I

32

20

1,3

100

39

320

6,3

23

 

 

II

32

20

1,4

35

43

310

6,2

24

 

 

III

34

24

1,5

102

43

340

6,2

25

68-Los Colorados

Camunare

I

16

20

2,2

100

78

650

6,5

26

 

 

II

18

18

2,0

100

101

57~0

6,3

27

68-Marín

San Felipe

I

16

16

2,3

100

195

800

6,6

28

 

 

II

20

22

3,0

100

226

1150

6,8

29

68-Nirgua

?

I

8

16

1,9

81

187

80

4,6

30

 

 

II

6

18

1~9

81

179

70

4,5

31

68-Guama

 

Chivacoa

40

24

2,7

100

55

1410

7,6

32

 

 

II

40

30

2,9

100

70

1500

7,6

33

68-Aroa

?

I

24

22

2,5

100

109

1060

7,4

34

 

 

II

28

22

2,5

100

101

1090

7,4

35

70-Cpo. Elías

Camunare

I

33

18

2,4

23

125

110

6,5

36

 

 

II

35

19

2,2

23

135

130

6,4

37

 

 

III

31

19

2,3

30

145

110

5,8

38

70-El Ceibal

Uribeque

I

27

17

1,5

92

130

70

5,5

39

 

 

II

27

17

1,6

72

105

80

5,7

40

 

 

III

30

18

2,0

81

125

90

5,6

41

 

 

IV

32

18

1,8

122

140

90

5,5

42

70-San Luis

Cumaripa

I

21

16

1,6

26

125

270

7,2

43

 

 

II

27

19

2,1

27

130

190

6,9

44

 

 

III

26

20

2,2

41

100

580

7,3

45

70-San Luis

Cumaripa

?

22

14

1,6

33

112

470

7,4

46

70-El Ceibal

Uribeque

I

29

19

2,1

110

87

90

5,4

47

 

 

II

30

20

2,3

144

85

110

5,6

48

 

 

III

28

20

1,8

90

100

90

5,6

49

70-El Ceibal

Uribeque

I

43

27

3,2

162

95

800

7,5

50

 

 

II

35

23

2,9

55

70

1950

7,9

51

 

 

III

42

22

3,3

100

115

400

6,7

52

 

 

IV

51

23

3,4

108

85

530

6,6

53

70-San Luis

Cumaripa

I

28

22

2,1

41

100

460

7,3

54

 

 

II

34

23

2,3

29

98

360

7,1

55

 

 

III

39

22

2,7

23

105

330

6,9

56

70-Chivacoa

Urachiche

I

64

20

4,1

73

110

12800

8,0

57

 

 

II

63

21

3,8

90

80

13200

8,2

58

 

 

III

62

18

4,2

40

105

13200

8,2

59

 

 

IV

64

20

4,1

34

90

12800

8,2

60

72-Chivacoa

Urachiche

I

49

18

3,0

100

96

15510

8,3

61

 

 

II

51

16

3,1

52

64

15510

8,4

62

 

 

III

46

15

2,8

29

60

15000

8,3

63

72-Chivacoa

Chivacoa

I

53

25

3,6

90

60

8500

8,0

64

 

 

II

53

25

3,7

64

60

6540

8,0

65

 

 

III

54

29

4,5

100

66

5700

7,9

66

 

 

IV

43

25

3,3

69

54

10000

8,2

1/ Determinado por el método de Bouyoucos

2/ Analizado por oxidación húmeda.

3/ Extraídos con NaOAc 0,125 N a pH 4, 2; relación suelo extractora 1: 2 y 30 minutos de agitación

4/ Extraído por el método del NaHCO3 (8,9)

CUADRO 2. Métodos de análisis del P.

 

Método

 

Suelo Soln.

Agitación, minutos

0,5M NaHCO

(8,9)

1:20

30

0,025N HCl + 0,03N NH4F

(2)

1:7

1

3% HAc +10% NaOAc

(7)

1:5

30

0,25N HCl

 

 

 

0,05N H2SO4

(9)

1:10

5

MATERIALES Y MÉTODOS

Los presentes resultados comprenden experimentos realizados en 1967 y aquellos que se efectuaron en 1970 y 1972 de los cuales se informó anteriormente (6) para un total de 23 experimentos. La zona abarca desde Urachiche hasta Marín incluyendo dos localidades de Aroa y una de Nirgua. Algunas propiedades de los suelos se indican en el Cuadro 1.

Los análisis de suelos fueron efectuados en el laboratorio de la Sección de Suelos. El P disponible de las muestras tomadas antes de la siembra se analizó por los procedimientos indicados en el Cuadro 2.

El rendimiento se evaluó por el rendimiento relativo (1) el cual viene a ser el porcentaje que representó la producción de maíz en un tratamiento que no recibió fertilizante fosforado ("Po") en relación a la producción del mejor tratamiento abonado con P ("Pmx"). En ambos tratamientos se aplicó N y K.

Cuando la producción en el tratamiento sin P fue inferior a la del tratamiento sin abono, este último se utilizó como numerador de la fracción para el cálculo del rendimiento relativo. En los experimentos de 1972 (6) donde hubo varias combinaciones sin y con P que constituían más de una alternativa para seleccionar los tratamientos integrantes del rendimiento relativo, la escogencia de dichos tratamientos se hizo así:

a) tratamiento sin P ("Po"): el rendimiento más alto entre 35-0-40 y 50-0-40 Kg por Ha de N-P2O5-K2O, b) "Pmx" la mayor producción entre los cuatro tratamientos que recibieron las dosis de 35 ó 70 Kg por Ha de N; 25 ó 50 Kg de P2O5 y 40 Kg de K2O.

Con el resultado del análisis de P y del rendimiento relativo medidos en cada repetición o bloque de los experimentos se formó una observación para efectuar la correlación de acuerdo a la ecuación de MITSCHERLICH modificada por BRAY (1). Esta ecuación es:

log (100-y) = 2-c1b..... (1)

donde "y" es el rendimiento relativo; "c1", una constante de proporcionalidad y "b" el contenido de P del suelo según el análisis.

Los análisis estadísticos fueron efectuados por la Oficina de Análisis de Proyectos. Una descripción más amplia de la metodología se ha indicado anteriormente (3, 6).

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Correlaciones

En el Cuadro 3 se muestran los contenidos de P según los varios métodos en prueba y los rendimientos relativos. El Cuadro 4 contiene los resultados del análisis de correlación entre las dos mediciones, separados en dos grupos de acuerdo al pH y contenido de Ca extraíble en los suelos.

En el último cuadro mencionado se observa que para los suelos de pH menor de 7 y Ca menor de 1000 ppm, los coeficientes de correlación para los métodos probados fueron estadísticamente significativos. A pesar de ello estos valores fueron en general bajos, alcanzándose con los métodos del HCl-NH4F y del H2S04-HCl coeficientes de 0,48 y 0,49 que tendieron a superar ligeramente al resto del grupo.

Igualmente se aprecia en el Cuadro 4 que en los suelos de pH 7 o mayor todos los coeficientes de correlación fueron inferiores a los de los otros suelos, habiéndose alcanzado el valor más alto con el método del NaHCO3, seguido en orden decreciente por el de los métodos del HCl-NH4F, del NaOAc y del H2SO4-HCl. Esta última tendencia es similar a la que ocurrió en las pruebas de invernadero antes referidas que se efectuaron con muestras de la misma zona y en las cuales las mayores diferencias entre los coeficientes de correlación de los varios métodos estudiados se produjo también en los suelos de pH mayor de 7 (4). De la misma manera, en esos resultados de invernadero, las correlaciones obtenidas con suelos de pH inferior a 7 también superaron a las de los suelos con pH más alto.

En la Figura 1 se ilustra la distribución de las observaciones de la relación entre los rendimientos relativos y el P disponible, analizado por el método del NaHCO3. Se deduce de dicha figura que en los presentes experimentos se adoleció de un rango apropiado en ambas variables. En efecto, de un total de 66 observaciones, hubo 44 con un contenido de P entre 6 y 15 ppm, habiendo sólo 11 observaciones con 5 ppm o menos. A estos niveles de P del suelo, el maíz no dio con frecuencia altas respuestas al abono portador de este elemento; así, solamente el 21 por ciento de todas las observaciones presentó rendimientos relativos inferiores a 80 por ciento. Las respuestas al abono fosforado fueron aún menores en los suelos de pH 7 o mayores en los cuales sólo el 12 por ciento de las veces hubo rendimientos relativos por debajo de 80 por ciento. Estas peculiaridades de los experimentos en unión de la variabilidad en los suelos seguramente impidieron la obtención de mayores correlaciones.

A causa de los numerosos agentes que influyen en la utilización del P por las plantas y a la variabilidad propia de los mismos experimentos, es frecuente que ocurran resultados de bajas correlaciones cuando se efectúan trabajos similares al presente con experimentos de campo.

A pesar de los ya citados valores de "r", es de notar en la Figura 1 que cuando el contenido de P del suelo fue mayor de 12 ppm, únicamente se presentó una observación con rendimiento relativo inferior a 80 por ciento. Esto sugiere que de alguna forma, los efectos del P en la producción de maíz estuvieron relacionados con el contenido de dicho nutriente medido por el análisis de laboratorio.

Fig. 1. Relación entre los rendimientos relativos y el P disponible en los suelos.
CUADRO 3. Contenidos de P según los diversos métodos, rendimientos relativos y constantes de proporcionalidad.

 

 

métodos de análisis

Serial

H2S04HCl

Na Oac

HCl NH4F

Na HCO3

Rend.Relat.%

"c12/NaHCO3

 

Fósforo, ppm l /

1

250

13

40

39

95

0,0372

2

227

16

41

36

95

0,0372

3

21

5

14

12

84

0,0663

4

55

24

15

11

94

0,1111

5

182

39

66

26

109

0,0653

6

185

38

76

27

87

0,0328

7

12

4

10

8

91

0,1307

8

19

5

12

10

88

0,0921

9

42

13

26

26

92

0,0422

10

33

7

15

19

78

0,0346

11

86

9

11

15

85

0,0549

12

125

30

29

21

87

0,0422

13

125

5

3

7

98

0,2427

14

130

5

3

7

87

0,1266

15

21

5

4

7

84

0,1137

16

18

4

3

7

78

0,0939

17

59

5

5

4

82

0,1862

18

81

6

5

4

69

0,1272

19

11

2

3

8

84

0,0995

20

10

3

3

6

89

0,1598

21

10

2

3

5

87

0,1772

22

12

4

1

2

68

0,2475

23

5

t

1

3

63

0,1439

24

5

1

1

9

89

0,1065

25

10

1

2

3

91

0,3486

26

8

1

3

4

75

0,1505

27

228

45

69

33

85

0,0250

28

289

72

81

38

103

0,0485

29

8

1

15

8

74

0,0731

30

8

1

14

8

99

0,2124

31

150

6

6

7

68

0,0707

32

190

10

9

8

91

0,1307

33

37

12

14

12

97

0,1267

34

36

12

13

10

68

0,0495

35

4

1

4

4

83

0,1924

36

4

1

5

5

80

0,1398

37

6

2

6

6

82

0,1241

38

6

1

6

12

47

0,0230

39

5

1

5

7

88

0,1315

40

5

1

5

6

79

0,1130

41

6

1

6

8

62

0,0525

42

32

8

19

13

92

0,0844

43

24

10

13

11

139

0,1545

44

25

6

14

10

91

0,1046

45

32

7

15

9

87

0,0985

46

4

1

5

6

47

0,0460

47

4

1

4

5

56

0,0713

48

4

1

5

9

64

0,0493

49

69

11

15

14

103

0,1214

50

49

Z

11

9

83

0,0855

51

51

6

15

13

112

0,1307

52

71

6

19

14

99

0,1214

53

32

9

14

10

119

0,1699

54

25

6

12

9

94

0,1358

55

22

5

13

11

109

0,1545

56

3

2

1

13

91

0,0804

57

3

1

1

11

104

0,1545

58

4

2

1

13

94

0,0940

59

3

1

1

13

96

0,1075

60

6

1

1

7

85

0,1177

61

3

1

1

7

68

0,0707

62

3

1

3

5

108

0,3398

63

20

3

10

10

108

0,1699

64

76

9

22

18

64

0,0247

65

84

12

23

20

112

0,0850

66

10

2

8

10

101

0,1699

 

1/ Los máximos contenidos de P considerados para los métodos del H2SO4-HCl; NaOAc; HCI-NH4F y NaHCO3 fueron: 100, 35, 50 y 35 ppm. 2/ Constantes de proporcionalidad (1)

CUADRO 4. Coeficientes de correlación entre los rendimientos relativos y el P disponible evaluado por cuatro métodos.

 

 

pH<7 y

pH 7 ó

Método de

Ca<1000 ppm

Ca1000 ppm

Análisis de P <

Coeficientes de correlación

NaHCO3

0,39+

0,25

HCl-NH4F

0,48++

0,12

NaOAc

0,40+

0,05

H2SO4-HCl

0,49++

-0,10

+ Significativo al 5 por ciento

+ + Significativo al 1 por ciento

Propiedades de los suelos y la relación análisis respuestas al P.

Se realizó una comparación de los parámetros de suelo que además del nivel de P, pudieran estar asociados con la variación en la relación que viene discutiéndose. Con tal propósito se compararon las propiedades de aquellos suelos en los que se obtuvo rendimientos relativos proporcionalmente altos con las propiedades de los suelos donde dichos rendimientos relativos fueron bajos. La comparación se hizo dentro de niveles iguales o parecidos de P. De esta operación se excluyeron los suelos de pH 5, 7 o menor.

Para efectuar esto se dispusieron las observaciones de acuerdo al orden ascendente del contenido de P, según el método del NaHCO3. Luego se reunieron todas aquellas que presentaron igual nivel del mencionado elemento quedando así grupos que se diferenciaban entre sí por 1 ppm del contenido de P. Esto se hizo hasta que el contenido de P fue de 14 ppm. A partir de 15 ppm la formación de los grupos se efectuó con incrementos de 4 ppm.

Dentro de cada uno de estos grupos se ordenaron a su vez las observaciones de acuerdo al orden ascendente de las correspondientes constantes "c1" de la ecuación de MITSCHERLICH, modificada por BRAY (1). Estas constantes se obtuvieron despejando la ecuación (1), resultando:

Las nombradas constantes reflejan la eficiencia en la utilización del P del suelo porque "b" que es el contenido de este elemento según el análisis, está en el denominador de la ecuación (2). Según esta última, a un rendimiento relativo, "y", comparativamente alto, corresponde un valor también alto de "c1" lo que significa un buen aprovechamiento del P del suelo.

Cada uno de los grupos mencionados se dividieron en dos subgrupos con diferentes valores de "c1" ya que estas últimas se habían ordenado en forma ascendente. De ambos subgrupos se tomaron sendas observaciones para formar pares de ellas. Esta selección se efectuó al azar. Cuando el número de observaciones que formaban los dos subgrupos era impar, se eliminó aquella que presentaba el valor media de "c1".

Este proceso se repitió en todos los grupos que se habían formado al principio de acuerdo a sus contenidos iguales o parecidos de P. obteniéndose así dos "agrupaciones" de 22 observaciones cada una, correspondientes a valores de "c1" alto y bajo, respectivamente.

Una comparación preliminar de las propiedades de los suelos en las dos "agrupaciones" indicó que en los suelos que tenían bajos contenidos de P no había diferencias apreciables en dichas propiedades. Por ello, cada una de las "agrupaciones" se separó a su vez en dos "conjuntos". En el Cuadro 5 se muestra la forma como finalmente quedaron estas subdivisiones y el serial de las observaciones que las integraron. Se aprecia en el cuadro que hubo un "conjunto" con las observaciones cuyos suelos presentaron 10 o más ppm de P y otro "conjunto" con el contenido de P de 9 ppm o menor. Igualmente en cada "conjunto" quedaron dos "agrupaciones" que como ya se mencionó, se diferenciaban en el valor de "c1".

El promedio de cada una de las propiedades de los suelos de las dos "agrupaciones" se confrontaron por el procedimiento de las medias pareadas. Se efectuó un análisis separado para cada "conjunto".

En el Cuadro 6 se encuentran las medias de las propiedades de los suelos comparados. Se observa que en el conjunto con 10 o más ppm de P hay diferencias en los contenidos de limo y arcilla, en el Ca y pH así como en el K.

CUADRO 5. Seriales de las observaciones en los grupos.

 

Agrupaciones

Conjunto P 10 ppm

"c1" bajo

8,

34,

44,

4,

3,

42,

56,

64,

10,

9,

1

'"c1" alto

53,

63,

66,

57,

33,

51,

59,

11,

65,

5,

28

Agrupaciones

Conjunto P 9 ppm

''c1'' bajo

23,

18,

26,

36,

37,

16,

31,

61,

19,

45,

50

"c1" alto

25,

17,

35,

62,

20,

13,

14,

60,

7,

24,

54

CUADRO 6. Promedios de las propiedades de los suelos en los grupos.

 

 

Conjunto P 10 ppm

Conjunto P9 ppm

 

"cl" bajo

"cl" alto

nivel de signif. estadíst. 2/

"cl" bajo

"cl" alto

nivel de signif. estadíst. 2/

Mat. organ.,%

3,0

3,6

n. s.

2,4

2,2

n. s.

NO3, ppm

94

79

n. s.

65

92

20%

Limo, %

32

43

10%

35

37

n. s.

Arcilla, %

21

24

20%

21

24

n.s.

Limo+Arc.,%

53

66

5%

57

59

n. s.

K, ppm

127

103

20%

81

74

n.s.

Ca1/ ppm

1.107

1.779

20%

3.971

3.829

n.s.

pH

7,1

7,5

10%

7,3

7,3

n.s.

1/ Se consideró un máximo contenido de Ca de 3.000 ppm. 2/ "n. s." no significativo estadísticamente.

Según se aprecia en el mencionado cuadro, a cantidades iguales de P en el suelo, se tendió a obtener mayores "c1" o sea mayores rendimientos relativos en los suelos con más altos contenidos de limo y arcilla. Tal resultado puede explicarse en base a lo encontrado por algunos investigadores sobre el más alto poder de suministro de P que tiene un suelo arcilloso en relación a uno arenoso teniendo ambos igual nivel de este elemento según el análisis (10, 12). En esta forma pudieron haber ocurrido mayores producciones de maíz en los tratamientos sin abono fosforado ("Po") y así los rendimientos relativos que se obtienen de la fracción "Po"/"Pmx" pudieron haber sido más altos.

Además de esto se ha reportado que con el extractante NaHCO3 en los suelos con más arcilla pueden producirse reacciones secundarias del reactivo durante la extracción en el laboratorio e igualmente el extractante tiende a consumirse con componentes del suelo que no son fosfatos (11). Ambas cosas puede que contribuyan a que el P analizado en un suelo arcilloso sea menos que en un suelo arenoso, teniendo los dos igual capacidad de suministro. En esta forma resultarían valores de "c1" más altos para los suelos con más arcilla ya que según puede verse en la ecuación (2), el contenido de P aparece en el denominador de la fracción.

También pudo suceder en relación con los resultados del Cuadro 6 que los mayores contenidos de limo, arcilla, y Ca y el pH más alto estén ligados a otra condición de suelo con la cual se hubieran originado rendimientos relativos y valores de "c1" comparativamente elevados. En efecto, si se observa en el Cuadro 1 a cuáles series corresponden los suelos listados en el Cuadro 5, se nota que en el grupo con altos valores de "c1" del conjunto con 10 o más ppm de P predominan las series chivacoa y urachiche las cuales tienen relativamente elevadas cantidades de arcilla y especialmente de limo, presentando alto contenido de Ca y pH alcalino. Igualmente éstos son suelos con buena profundidad del horizonte A y de condiciones físicas favorables que permiten un amplio desarrollo radicular como para que las plantas de los tratamientos sin P pudieran absorber una parte considerable del P asimilable del suelo. Aunque esto no implicaría la ausencia de un efecto del abono fosforado en el crecimiento, sí ocasionaría un menor efecto de éste, en comparación con suelos menos profundos. Observaciones tomadas sobre profundidad radicular en los experimentos que nos ocupan indican la posibilidad de que con un buen desarrollo de estas partes de la planta, se obtenga menos beneficio de la aplicación de abono portador de P. Especialmente se ha observado que podría haber un efecto fuerte de este fertilizante en maíces con la raíz muy superficial. De esta manera las producciones en los tratamientos sin P pudieran ser comparativamente grandes, resultando así elevados valores de "c1".

Una interpretación para el contenido de K más alto en los suelos que se indican en el Cuadro 6 con menores valores de "cl", dentro del conjunto con 10 o más ppm de P podría ser la de que por causa del nivel de K se hubiera restringido la producción en los mismos tratamientos sin P. disminuyendo por consiguiente los rendimientos relativos. En experimentos efectuados en las series de urachiche y chivacoa, algunos rendimientos tendieron a decaer aparentemente a causa de la dosis baja o la falta de abono fosforado en presencia de N y K (6). Teniendo el tratamiento sin P esta misma condición, es probable que ese descenso en los rendimientos ocurriera con más intensidad cuando el nivel de Y del suelo fuera más alto trayendo como consecuencia los mencionados rendimientos relativos.

En relación al conjunto de suelos con el nivel de P de 9 ppm o menor, se observa en el mismo Cuadro 6 que hubo menos NO3 donde los "c1" fueron más bajos. A pesar de ello, esta situación no es indicativa de un probable efecto de estas formas de N. ya que acusó una tendencia contraria en el conjunto con más de 10 ppm de P.

Esto último anotado para los NO3 es también aplicable para los datos de materia orgánica. En ambos casos los resultados no corresponden con los obtenidos en el invernadero con suelos también de Yaracuy en los cuales se atribuyó la diferencia en la respuesta al P a un nivel comparativamente alto de NO3 en los suelos (3). Una explicación apropiada para esa disparidad entre campo e invernadero se incluye en el trabajo ya mencionado, habiendo que considerar además, que con los contenidos de NO3 o materia orgánica de esos suelos estudiados en invernadero pudo haber también altos niveles de K cuyo efecto en un supuesto caso, pudo sumarse o actuar independientemente.

CONCLUSIONES

Las correlaciones discutidas en el primer aparte no constituyen de por sí una prueba suficiente de que con los análisis de P se haya estimado la disponibilidad de dicho elemento en los suelos. Pero sin embargo, la distribución de las observaciones en el gráfico de la relación análisis de suelos respuesta al P correspondiente al método del NaHCO3, indica que las mencionadas respuestas sí estuvieron afectadas por los niveles de P ya que cuando el contenido de este elemento fue mayor de 12 ppm, prácticamente no hubo rendimientos relativos inferiores a 80 por ciento.

Igualmente las tendencias que se observan entre los valores de los coeficientes de correlación de los varios procedimientos en prueba, sugieren que con estos experimentos de campo posiblemente se esté observando una situación similar a aquella obtenida en las ya citadas pruebas de iguales objetivos que se efectuaron en invernadero. En ellas, resultó una alta precisión para estimar el P disponible ya que hubo coeficientes de correlación de 0,9 y mayores.

Los presentes resultaron que son representativos del área maicera de Yaracuy, contribuyen conjuntamente con la información de invernadero a sentar una base para utilizar los análisis de suelos en la formulación de recomendaciones de fertilizantes fosforados en la zona. Con los datos de invernadero se puede seleccionar el método apropiado para efectuar los análisis y con la presente información de campo puede determinarse el nivel critico del método escogido.

La causa de las bajas correlaciones aquí reportadas no reside en que con los análisis se fallara en la medición del P disponible. Esto se deduce de que con los antes mencionados experimentos de invernaderos se obtuvieron elevados coeficientes de correlación que son indicativos de la exactitud que se alcanzó con los análisis de dicho P y de que las muestras para esos trabajos de invernadero provinieron de suelos de la misma zona donde se efectuaron los presentes experimentos de campo. Las bajas correlaciones muy probablemente se debieron a que factores de suelo y clima, inherentes a las condiciones de campo, ocasionaron variación en las respuestas de las plantas. Además hubo reducido efecto del abono sobre el maíz en varios campos donde el contenido de P era inferior a 8-10 ppm, unido esto a que faltó una población suficiente de suelos altamente pobres en este elemento.

Para alcanzar con experimentos de campo en la zona, mayor precisión en la relación análisis de suelos respuesta al abono fosforado, lo mismo que para poder calibrar las respuestas obtenibles con incrementos de dosis de este elemento, es preciso contar con mayor número de observaciones a través de las cuales podrían aclararse las distintas tendencias inherentes a los diversos suelos. Igualmente es menester que los ensayos contengan un alto número de combinaciones de dosis para así determinar con más aproximación los efectos del abonamiento con P en relación con los niveles de N y K. Aunque este tipo de experimento tropieza con la dificultad de su gran tamaño, tiene la ventaja de que cumple con una finalidad muy importante como es la ya dicha de que suple información bastante orientadora sobre el efecto de las dosis de N, P, K y de sus interacciones.

RESUMEN

Se presentan datos de un intento de correlación de análisis del P disponible en suelos del valle medio del río Yaracuy. Se estudiaron también dos localidades de Aroa y una de Nirgua. Son 23 experimentos de campo con maíz efectuados durante los años 1967, 68, 70, 72 que comprendieron 66 repeticiones o bloques, cada uno de los cuales constituyó una observación individual. En los suelos de pH menor de 7 y Ca extraíble inferior a 1000 ppm, los coeficientes de correlación para los métodos del H2SO4-HCl, del HCl-NH4F N° 1, del NaOAc y del NaHCO3 fueron 0,49; 0,48; 0,40 y 0,39. Para el otro grupo de suelos con pH o Ca más altos, el coeficiente de correlación para el método del NaHCO3; fue de 0,25 el cual tendió a ser mayor que los correspondientes a los otros métodos estudiados. Además de la variación existente en los suelos, se indica que la falta de un número apropiado de ellos altamente pobres en P. fue quizás una de las causas de las bajas correlaciones obtenidas. Cuando el P disponible analizado por el método del NaHCO3 fue mayor de 12 ppm, prácticamente no se presentaron rendimientos relativos inferiores a 80 por ciento. Debido a ello y a las tendencias entre los valores de "r" de los varios métodos probados, se concluye que los resultados tienden a coincidir con los obtenidos en pruebas análogas de invernadero efectuadas anteriormente en las que se obtuvo alta precisión en la estimación del P disponible de suelos de la misma zona. Un menor contenido de limo, arcilla, Ca extraíble y un menor pH así como un mayor contenido de K disponible fueron propiedades que pudieron estar asociadas con una eficiencia en la utilización del P del suelo relativamente baja. Esta diferencia se observó en los suelos cuyo contenido de P fue mediano o alto. En la mencionada comparación no se consideraron los suelos cuyo pH fue 5,7 o menor.

SUMMARY

Available P correlation studies were intended on some soils of the intermediate valley of the Yaracuy river. Two locations of Aroa and one of Nirgua were also studied. The data include 23 field experiments with corn carried out during the seasons of 1967, 68, 70 and 72 which make a total of 66 blocks or replications. The data recorded in each block were considered as individual observations. On soils of pH below 7 and extractable Ca lower than 1000 ppm, the correlation coefficients for the methods of H2SO4-HCl, HCl-NH4F N° 1, NaOAc and NaHCO3 were 0.49; 0.48; 0.40 and 0.39. In the other group of sails with higher pH or higher extractable Ca, the correlation coefficient obtained for the method of the NaHCO3 was 0.25. This value tended to be higher than the coefficients of the other procedures tested. Besides the variation existing among the properties of the soils, it is indicated that the lack of a sufficient number of sails testing highly poor in P, was probably one of the causes of low correlations obtained. When the P content according to the NaHCO3 method was higher than 12 ppm, there were practically no relative yields lower than 80 per cent. According to this and to the trends observed among the "r" values of the various procedures studied, it is concluded that the present data tend to coincide with those obtained in analogous tests in pots in which high correlation coefficients resulted in the estimation of the available P of soils of the same region. A lower content of silt, clay, extractable Ca and a lower pH as well as a higher content of available K, were soil properties that could have been related to a comparatively low efficiency in the utilization of sail P. This differences was observed on soils which tested intermediate of high in P. The latter comparison did not include the soils with pH 5,7 or lower.

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